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A pesar de algunos tímidos comunicados de la oficina de prensa de la embajada de Venezuela en España a algunos comentarios de la derecha española, ya sea en los medios e o en el congreso, la situación de mudez de la embajada frente al ataque mediático en contra de Venezuela no mejoró. Por el momento la embajadora ha sido retirada del cargo y colocado en su puesto a Arévalo Méndez Romero, del cual esperaremos su actuación para opinar, ¿Cómo hacerlo de antemano? Uno se cansa de quedar en ridículo.
El momento es apremiante en política exterior de Venezuela en España, por cuanto Bush también estrena embajador, colocando a un Cubano americano ex alto ejecutivo del Bank of América, ex director de Servicios Federales de Ciudadanía e Inmigración de EE.UU., miembro activo (nunca se pierde) del grupo anticastrista “Cuba Democrática Ya”, llamado Eduardo Aguirre. La línea del nuevo embajador es Monitorear la postura de España respecto a Cuba y Venezuela en la línea del deseo español de reconstruir las relaciones americanas españolas.
El gobierno de Zapatero es noble y la oposición de derecha es sucia como pocas. La economía española es dependiente del mercado europeo en principio y de la industria norteamericana en final , aparte de que el capital español en general es simpatizante del partido Popular PP , partido de derecha y principal partido de la oposición, heredero directo de sangre y de de pensamiento del Franquismo. Así las cosas, al igual que en Venezuela, los empresarios, la prensa, la televisión y los norteamericanos le aprietan la situación a España con el fin de presionarlo a meterse por el aro y Zapatero, en la nobleza que mencione, decide darle libertad al canal del estado, lo que es muy loable pero le sustrae una de las principales armas de defensa mediática. La coacción norteamericana va en varios frentes, la ultima en el no apoyo a la candidatura de Madrid a los juegos olímpicos del 2012, que con seguridad hubiese ganado en tiempos de Aznar.
Por el momento la izquierda española se ha encargado de la defensa en el congreso a los ataques contra Venezuela, pero la presión aumenta y Zapatero es el presidente español, no el venezolano y requiere de fuerte, preparada y efectiva ayuda en esta campaña de guerra mediática. Lo dicho: Zapatero no es Chávez y a los españoles, de derecha o de izquierda, si deben elegir a quien sacrificar, no lo dudaran un momento
Bienvenida al nuevo embajador y lo mejores deseos para todos.
ulisesmaracay@hotmail.com
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