¿Hasta cuándo tanto odio de la derecha venezolana?

uPartamos de la premisa que no todos pensamos iguales, partamos de la premisa que a los escuálidos no les gusta la revolución, pero que la MUD y sus adláteres se opongan sistemáticamente a todo lo que hace el gobierno ya es el colmo.

En estos días hay una campañita contra la admisión de Venezuela al Consejo de Derechos Humanos de la ONU, muchos están rasgándose las vestiduras por esta admisión, a todas luces muy justificada, viendo el avance en muchas materias, entre ellas los derechos humanos, en Venezuela.

Ayer salió en una columna habitual que publica el diario El Expreso, de Ciudad Bolívar, llamada Equilibrio y escrita por Jairo Robles, que no tiene desperdicio. Este señor se la pasó todos los meses anteriores despotricando del gobierno de Hugo Chávez y aupando la candidatura de Capriles, a quién ensalzaba y adoraba hasta la extenuación. Ahora, después del tremendo carajazo que se dio con los resultados del 7-O y ya repuesto del soponcio colectivo, arremete contra las políticas de Estado, y titula su columna con el filosófico nombre de Buscando mi respuesta, allí asevera, sin pruebas, como acostumbra y cito: “Cada día que pasa son más y más las respuestas necesitadas como ciudadanos por la violación de nuestros derechos humanos, -y continúa- y no hay respuesta; sólo conseguimos la indiferencia y la exclusión como ciudadanos, mas la certeza de existir venezolanos de primera y de segunda, entendiendo que todo excluido y señalado es un perturbador de oficio que pasa a ser de segunda”.

¡Carajo Jairo, te pasaste! Ni que estuviéramos en el régimen de Pol Pot, hablas de derechos humanos en un país donde son evidentes los esfuerzos en mejorar en esta materia (y me remito a la resolución de los chavistas de la ONU), y olvidas los años anteriores en que cualquier policía de cualquier pueblito te caía a coñazos porque lo mirabas mal, o porque tenías la osadía de contestarle algo.

Dice Robles que no hay razón para que tantos países se pronunciaran a favor del ingreso de Venezuela a la comisión de los DDHH, y se refiere a “los partes de guerra” que día a día difunden los medios de la derecha al país, cuando incluyen entre las muertes violentas (que las hay en todos los países de mundo) a muertes por enfermedad o arrollamiento, y se basan en esas cifras infladas echándole la culpa a Chávez de esas muertes, asimismo llama al exministro Tareck, tirapiedras, sin decir por qué de tal insulto.

A esta derecha que Jairo Robles representa muy bien le da grima todo, le tiene asco al pueblo y todo le parece mal, vive con agruras e indigestión, es incapaz de vivir un momento de felicidad, aboga por una mayor represión a la delincuencia sin ver los esfuerzos gubernamentales en esta materia; si se gradúan 5000 policías en la nueva Universidad de la Seguridad, inmediatamente los descalifica, no ven el extraordinario viraje que se le está dando a la otrora figura del policía matraquero y corrupto, por otro dónde la educación y justamente, el respeto a los derechos humanos es prioridad.

Robles termina su calamitoso artículo diciendo que “Venezuela se enrumba por derroteros de calamidad y los que quieran llamarme ave de mal agüero que lo hagan”, yo, honestamente lo llamaría disociado, y de verdad, en aras de su estabilidad emocional y de las personas que lo leen, que bajara la tónica de su oposicionismo e investigara un poco más, sobre todo en temas donde (por algo sería) Venezuela es invitada, desde el año que viene, a ser parte del consejo de Derechos Humanos de la ONU.


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Bernardo Hernández Muñoz


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