Sobre la autocrítica

Tras ser reelecto Presidente de la República Bolivariana de Venezuela el pasado 07 de Octubre, Hugo Chávez, quien indiscutiblemente es líder revolucionario mundial, hizo nuevamente un llamado a la reflexión política e ideológica que permitiese facilitar el camino para la construcción integral del Socialismo Venezolano, otrora considerado una utopía caprichosa de este maravilloso ser.

Venimos de poco más de 13 años de aciertos y desaciertos en la consolidación de esta proeza, por lo cual hemos tenido que plantear una profunda revisión de todos los elementos, bases y argumentos que forman nuestro proyecto político, ideológico, social, económico y cultural. Por este motivo, y atendiendo duras quejas y descontento de algunos camaradas, en el año 2008, Hugo Chávez, como líder nacional, impulsó las 3R (Revisión, Rectificación y Reimpulso), como estrategia reparadora de los errores del Estado y sus instituciones, e incentivo para que el pueblo venezolano terminase de desprenderse de grandes vicios como el egoísmo, el sectarismo político, la viveza, la corrupción, el facilismo y la mediocridad; vicios que adoptamos todas y todos, por culpa del sistema hegemónico que ha prevalecido en el planeta durante siglos.

Claro está, al menos para los ciudadanos y ciudadanas venezolanas, que dicha estrategia tuvo un diminuto impacto en el proceso revolucionario, puesto que el Comandante Chávez tuvo que repetir la fórmula en el 2010, pero aquella vez bajo la consigna de las 3R al cuadrado (Recuperación, Repolarización y Repolitización) como repotenciación de la primera, sin embargo el resultado fue similar.

No es complicado demostrar la poca transformación estructural que causaron estos llamados a la reflexión hechos por nuestro líder; basta con hacer una evaluación seria de las fallas que presenta la Revolución en la actualidad para concluir que son muy parecidas a las que teníamos en el 2008, antes de la puesta en marcha de las 3R. En el 2008 había peligro en las calles, en el 2012 también; en el 2008 había machismo y violencia contra la mujer, en el 2012 también; en el 2008 los medios privados contribuían con el deterioro cultural de los venezolanos y venezolanas, en el 2012 cumplen la misma labor; en el 2012 la capacidad del ejecutivo nacional por mantener obras de infraestructura en óptimo rendimiento y calidad sigue igual de baja que en el 2008; por último, sigue habiendo corrupción y se sigue haciendo política cuarto republicana desde nuestros partidos de izquierda.

Esta vez, el Presidente Chávez, comprendiendo la necesidad de avanzar de manera acelerada y sumamente eficiente en la radicalización de la Revolución y la adhesión de la misma en las venas de todos los venezolanos y venezolanas, pide efusivamente que no se cometan más fallas; que los errores, que por ineficiencia de algunos y poco compromiso de otros, no se repitan en esta nueva etapa que va desde el año 2013 hasta el 2019.

La revisión tiene que hacérsela todo el mundo en este país, desde aquellos que poseen altos cargos en el Estado, pasando por el estudiante, el campesino, el obrero, el empresario, el trabajador, el buhonero, el desempleado, el vago, el rico, el pobre, el flojo, el académico, el científico, el filántropo, el utópico, el deportista, el hijo, los padres y madres, los profesionales, los medios, los políticos, los tuiteros, los panfletarios, los críticos, los blandengues, los duros, los débiles, los pacíficos, los guerreristas, los fascistas, los machistas, las feministas y hasta los extranjeros, quienes muchas veces se excluyen del proyecto bolivariano, a pesar de beneficiarse ampliamente de él, sobre todo en el ámbito económico (aunque lo nieguen).

Ahora, es oportuno recordar una frase expresada recientemente por el actual Ministro del Poder Popular para la Comunicación y la Información, Ernesto Villegas, quien aclaró que “no se debe confundir autocrítica con autoflagelación”. Interesante planteamiento que busca frenar a ciertos y ciertas camaradas que de forma malsana e irresponsable se muestran supercríticos al proceso, pecando de extremistas al negar, incluso, los avances más significativos del Socialismo Bolivariano que está en marcha. Son los típicos compas que te llaman borrego, contrarrevolucionario e imperialista por tener un teléfono del tal marca o bailar “equis” o “yé” canción, desconociendo que incluso ellos no escapan a la transculturización que siempre sufrimos. ¡Mosca! Ojo pelado con los compatriotas que califican de inmorales y poco éticos a otros, sin revisarse primero.

Mucha culpa se le quiere atribuir al Comandante Chávez por las fallas del proceso, mucha culpa se le quiere echar también a gobernadores y alcaldes, pero se nos olvida que apostamos, en este preciso momento, a una política participativa y de autogestión, la cual depende directamente de los habitantes de las comunidades, por lo tanto debemos dejar de criticar al poder ejecutivo nacional y empezar a cuestionar profundamente nuestras acciones, para que estén acordes con la tarea que se nos otorgó el 07 de Octubre, desde el Balcón del Pueblo. La tarea es hacer patria, consolidar el Socialismo Venezolano, contribuir con la salvación de nuestro planeta y hacer de Venezuela una potencia en distintos ámbitos. Parece mucha responsabilidad, pero debemos asumirla para dejar a nuestros hijos e hijas un mejor mundo, un mejor país.

Es sencillo, Carlos Marx lo resumiría con su frase “De cada cual según sus capacidades, a cada cual según sus necesidades”. Esto quiere decir que como revolucionarios e hijos de Bolívar debemos ser excelentes estudiantes si estamos en la universidad, en el bachillerato, la primaria o el preescolar; que como socialistas tenemos que trabajar para nosotros y para el otro con el mismo amor y la misma pasión; que como izquierdistas debemos acabar con el maltrato a la mujer y el machismo; que no podemos darnos el tupé de autonombrarnos chavistas si consumimos las drogas y vicios que nos impone el imperialismo; que no se vale proclamarse bolivariano cuando se es mediocre e ignorante; que no se puede pretender vestirse de rojo sólo para recibir una vivienda o un cargo. ¡Ya basta! Ser chavista y patriota significa comprender y determinar nuestros roles en este momento histórico para cumplirlos a cabalidad, atendiendo el mandato que nos ha dado quien recuperó la nación de las garras del olvido, Hugo Chávez.

Si queremos que este proceso autocrítico no quede en el Limbo, como quedaron las 3R y las 3R al cuadrado, entonces dejemos de criticar a Chávez, a nuestros gobernadores, a nuestros alcaldes, al presidente de nuestro Consejo Comunal, a la oposición, a los ministros o a los directores de instituciones, y empecemos por criticarnos a nosotros mismos. Después de todo, ese es el verdadero sentido de la autocrítica. ¡Busca un espejo y ponte crítico!.

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