A propósito de la crítica y la autocritica

Logros y fracasos en la Revolución: Éxito en la Fórmula 1 / Fracaso en la Conatel

Hace pocos meses, nuestro admirado y apreciado Pastor Maldonado, llenó al pueblo venezolano de gloria, regocijo, alegría y euforia al obtener el pasado domingo 06 de mayo de 2012 la victoria en el Gran Premio de España, demostrando que la constancia, la mística, el esfuerzo, el amor y la pasión por la Fórmula 1, desde niño lo llevaron a centrar sus objetivos y sobreponerse a todas las adversidades para coronar su triunfo, lo cual obviamente es motivo de orgullo y ejemplo para todos los venezolanos. Nuestra bandera ondeando por primera vez en los podios de una disciplina que hasta hace poco Venezuela, no figuraba.

El triunfo de Pastor es producto de su potencial, ímpetu, arrojo y entrega. Sin embargo,  no hay que desdeñar el apoyo del presidente Hugo Chávez, no sólo a nuestro líder de la Fórmula 1, sino también a todos los deportistas del país. Los logros alcanzados en estos últimos años son una clara demostración de la claridad de una política deportiva, que antes no tuvo el impulso y el respaldo de hoy.

No obstante, a estos logros deportivos, no deja de entristecer a muchos venezolanos la noticia de otro Maldonado, se trata del presidente de la Comisión Nacional de Telecomunicaciones (CONATEL), Pedro Maldonado, quien el pasado 25 de mayo, renovó la concesión a una de las corporaciones de comunicación más poderosa de América Latina: Venevisión y por añadidura a sus representantes: la Corporación Cisneros.

Esta cadena televisiva, desde que sale al aire de forma ininterrumpida el 1 de marzo de 1961, copió y aplicó los modelos emanados de los grandes laboratorios de guerra psicológica estadounidenses para alienar y desvirtuar la realidad social y cultural del pueblo venezolano mediante programaciones que no reflejaban ni visibilizaban nuestra historia, nuestra cultura, nuestra idiosincrasia, nuestra identidad.

Esta realidad, aún hoy permanece intacta, siguen controlando no sólo la economía sino también, la ideología, a través de la difusión cultural de programas y mensajes estereotipados que alienan, enajenan,  a un gran sector de nuestra sociedad, convirtiéndolos en seres acríticos, pasivos, conformistas, carentes de identidad y valores humanistas, susceptibles a la manipulación, al consumo exagerado, en fin, en legitimadores y reproductores del sistema capitalista. Su interés superior, en conjunto con la ganancia y el lucro, es colonizar y mantener una situación de dependencia.

Ya Ludovico Silva, en su libro Teoría y práctica de la ideología, 1971, lo señalaba,: "Los medios de comunicación social en Latinoamérica, constituyen más que el sistema educativo y religioso, el genuino instrumento ideológico que sirve al capitalismo monopolista-imperialista para perpetuar la dependencia en las cabezas mismas de los neocolonizados".

Para nadie es un secreto el daño terrible que ha ocasionado esta planta televisiva a nuestro pueblo mediante su programación, contribuyendo a reforzar la ignorancia y la sumisión por cuanto maltrata a la conciencia de los venezolanos, ofrece violencia, juegos de azar, diferenciaciones de clase, de raza, de sexo, y tal como lo hemos reseñado proyecta símbolos históricos y culturales que no corresponden a la familia, a la comunidad, a la nación venezolana.

Dentro de este contexto, no entendemos como el ente rector normativo y regulador de la comunicación audiovisual y sonora,  le extiende la concesión a un canal de comunicación que ha agredido a nuestro pueblo por décadas y participó de forma abierta y fragrante en el golpe de estado de 2002. Desconozco quién es Pedro Maldonado, su trayectoria política y su lucha. Lo que sí sé, es que este Maldonado, a diferencia del piloto de Fórmula 1, asume una posición antinacional, pareciera con esta medida estar al servicio de la burguesía nacional. ¡Es que acaso 51 años de culturicidio y memoricidio No Bastan?

El 28 de julio de 1990, el diario El Nacional, publicó una encuesta que fue dada a conocer públicamente por vez primera, por la Asociación Nacional de Televidentes en Venezuela, entidad de usuarios propiciada por la Sociedad de Psiquiatría y respaldada por la Federación de Asociación de Vecinos (FACUR).

Allí aparecieron datos bien significativos y reveladores. Nada menos que 97,97% de los encuestados pensaba que la programación de entonces estaba "ENTRE MALA Y MUY MALA". Entre las razones alegadas para la crítica figuraban: mala información, exceso de violencia, repetición constante de programas, demasiados "enlatados" infantiles, abuso de telenovelas, sobreabundancia de una publicidad desconsiderada y compulsiva. El 68,65% reclamaba como necesaria una regulación de la televisión.

Esta realidad poco ha cambiado, pese a la aprobación de la de Ley de Responsabilidad Social en Radio y Televisión. Venevisión continúa su línea de alienación hacia la población venezolana y latinoamericana (VV-Plus); mediante sus telenovelas, series juveniles, realty Show, concursos de bellezas, magazines, noticieros, dibujos animados, películas, farándula, juegos de envite y azar, una programación que no reúne el perfil establecido por la legislación venezolana.

Tal como lo refería el otrora analista de los medios, Antonio Pascuali, quién en su obra Cultura y Comunicación de Masas, 1990, destaca que la televisión desde que salió al aire, en 1952, canal 5, no cumplió su rol social y menos educativa, ya que editó programas de pésima calidad. De la misma forma y quizás con un tono más radical, cuestionaba a las Televisoras Comerciales de entonces (RCTV, VV) debido a que según él, su norte era netamente mercantil, por tanto su espíritu era la ganancia y el lucro, dejando de lado una de sus obligaciones: educar.

En esa misma obra, criticaba al gobierno de entonces por su indiferencia "Mientras los hombres de gobierno, los responsables de la cosa pública, los personeros de la cultura, no se declaren en rebeldía contra la situación presente y no vivan la necesidad de revisar a fondo los métodos de explotación  del medio, estaremos excavándole el cauce a un agua que no quiere correr. Hay que crear pues, la rebeldía y las motivaciones al cambio. Es un reto a la capacidad de la cultura nacional de darse un futuro mejor, más racional y menos egoísta". Pág. 293.

Al parecer, estas palabras del comunicólogo Pascuali, cobran gran vigencia  y nos invitan a reflexionar, a cuestionar, y por ende a exigir en lo sucesivo la no renovación no sólo a Venevisión si no las cadenas televisivas que estuvieron vinculadas al Golpe de estado de 2002 y aún continúan desestabilizando, disociando y atentando contra la sociedad venezolana. La planta televisiva Globovisión, se le vence la concesión dentro de pocos meses, de manera que si CONATEL opta por renovarla, el pueblo venezolano debe presionar para dar marcha atrás a esa medida.

El pueblo rebelde que vio nacer a Cayaurima, Guaicaipuro, Juan José Rondón, Pio Tamayo, Rafael Nogales Méndez, Carlos Aponte Hernández, Américo Silva, Yulimar Reyes, entre otros, está decidido a construir su propia historia y su propio destino, ya basta de hacerse cómplice silentes de una burocracia que legítima una política suicida, antinacional y anticultural al ya otorgarle la concesión a una corporación vinculada al Golpe de estado de 2002 y al narcotráfico, según lo expresa Lyndon La Rouche, en su obra Narcotráfico S.A. La Nueva Guerra del Opio, subcapítulo La familia Cisneros: Los Brofman de Venezuela.

Anhelamos muchos venezolanos que ésta misma mística del Presidente en el área deportiva se aplicara en el campo de las comunicaciones, ya que resulta imperioso dar un vuelco de 180° en este campo tan errático. Ni la Conatel, ni el MinCI han estado a la altura de los compromisos. No hay que olvidar que el anterior ministro de comunicaciones Andrés Izarra, venía de ser gerente de Información de RCTV y CNN Atlanta. ¡Qué se podía esperar de él? Los colectivos de medios alternativos, los cultores populares, movimientos sociales, obreros, estudiantes, campesinos, organizaciones políticas progresistas y la comunidad en general exigimos respeto y condenamos la medida tomada por la Conatel, de extender la concesión a Venevisión y exigimos que no se cometa el mismo error con el resto de las empresas comunicacionales que degradan, destruyen y deforman al gentilicio venezolano. Las revoluciones socialistas no negocian con la burguesía. ¡No más concesiones al capital!

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