¡Eficiencia! ¿pero perdidos ambientalmente?

Si todo el tren ministerial pudiera disfrazarse e inadvertidamente recorriera Las calles de la parroquia La Pastora y luego bajara hacia la avenida Sucre, a la altura de la estación del Metro de Agua Salud, fácilmente los funcionarios podrían apreciar el caos que un gran contingente de ciudadanos vive a diario.
Lo primero que obligadamente captarían, serían los montones de bolsas de basura en las aceras, la sustitución de contenedores en algunos sitios por el servicio de recolección domiciliaria, la ausencia del barrido de las calles, filtraciones, pavimento fracturado, lentas reparaciones en ciertos sectores, alcantarillas que pueden durar cuatro o cinco meses independientemente de que viven tapadas con el exceso de basura, etc.

Cuando esos funcionarios pudiesen llegar al área alrededor de la estación Agua Salud, entrarían en contacto con el propio caos automotriz. A veces lo primero que ocurre es encontrarse con un grupo grande de policías –como la mañana del viernes- un hombre atropellado en el suelo, los buses y camionetas deteniéndose en cualquier lugar menos en las paradas, la bandada inclemente de los motorizados que irrespetan todo, comenzando por las personas, ignoran a los policías, las luces de los semáforos, el rayado y luego en su recorrido siembran el ambiente con el malévolo maltrato que hacen a los oídos de las personas, sin dejar de lado las altas velocidades en que circulan, impidiendo a los automovilistas ir de un canal a otro. Ya hasta irrespetan el canal por donde se desplaza el BusCaracas.

¡El caos permanente! Inés Gamboa Acosta escribe el jueves para Aporrea y textualmente dice “Una vez más vuelve el tema de la ineficiencia. Y una vez más la misma mala medicina se sigue recetando: hay que rectificar, reimpulsar, denunciar, inspeccionar, ponerse las alpargatas, etc. etc. Y más adelante “¿Cuántas veces desde el Gobierno se han adelantado acciones para ser más eficientes y que no se pudran los alimentos, los puentes no se caigan, se fabriquen los helados, o que la gente no se quede esperando por las promesas hechas?

Y más de un articulista ha estado escribiendo sobre una amplísima variedad de situaciones, realidades que hasta hoy no comprendemos por qué no las hemos podido resolver en 13 años de revolución.

Un conocido amigo, que siempre ha estado involucrado en difundir la historia de Lídice, a través de su blog prolidice, y que además anduvo divulgando también las bondades del reciclaje y la separación de los desechos a través de un periodiquito comunitario, nos deja su comentario en torno a este tema ambiental de los desechos que choca con la eficiencia que nos pide el líder de la revolución bolivariana:

“El problema no son los desechos sólidos, es el servicio público de aseo urbano/domiciliario. Sin parámetros de servicio (calidad) no habrá revolución en este tema” y añade que la recolección selectiva puerta a puerta debe ser un objetivo primario.

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