Ey, Ministro Villegas… es con usted

Suponemos que ante la inmensa responsabilidad que la revolución le ha
asignado, debe usted haberse hecho preguntas como las siguientes:
¿Tenemos alguna posibilidad de obtener la victoria frente al aparato
mediático de la contrarrevolución y sus aliados internacionales? ¿Estamos
en capacidad de derrotar a una maquinaria que se ha adueñado del cine
(Hollywood), de la televisión que se ve en el mundo y de las grandes
agencias de noticias que controlan la información que se difunde en el
planeta?

Que nos perdonen los “intelectuales” que amparados en la moda de la
crítica y la autocrítica han cargado contra los conductores de algunos
programas de televisión, por “su ineficiencia en el manejo de la política
comunicacional”, pero como dicen en nuestro pueblo: “pelo a pelo” no
tenemos ninguna posibilidad de victoria ante semejante aparataje y poder
económico.

Los que no lo crean, que revisen los votos obtenidos a favor de Chávez
en las embajadas venezolanas. Allí se puede determinar con facilidad el
impacto de la media internacional entre nuestros compatriotas. En lo
interno, basta con observar la carga de odio que portan esos seis y medio
millones de venezolanos, para saber cuanto daño le hacen los medios de la
contra, al país, a millones de seres humanos y a al proceso
revolucionario.

Que nadie se llame a engaño, no estamos llamado a abandonar la batalla
comunicacional y mucho menos el desarrollo de nuevas estrategias. Lo que
proponemos es plantear la batalla en otro terreno… en el campo de tenemos
fuerza y poder.

Estamos completamente de acuerdo con quienes exponen que hay que cerrar
Globovisión; pues es nuestro principal enemigo en la guerra
comunicacional. Desde allí se marca la pauta a la radio y a la prensa
escrita en cuanto a la forma como debe ser atacada la revolución y como
generar matrices de opinión. Sin embargo, diferimos en el método.

Negarle la renovación de la concesión a ese canal es inconveniente y
generaría un conflicto en el que muy probablemente reforzaríamos la tesis
de nuestros enemigos en cuanto a que contamos con un gobierno represivo,
violador de los derechos humanos y enemigo de la prensa libre. Pero hay
otras opciones y como no creemos en la crítica que se limita a atacar sin
propuesta concretas, exponemos una vez más la nuestra.

El proyecto de televisión satelital que ya implantó CANTV y que venimos
proponiendo desde hace cinco años debe ser masificado, renovado con una
parrilla que invite a dejar de ver Globovisión y ofrecido al público a un
precio SUPERBARATO (por lo menos en sus dos primeros años).

Con una televisión satelital que incluya los canales de películas, arte,
cocinas, deportes y turismo que tienen aceptación en el público
venezolano, pero que no incluya a Globovisión, CNN ni RCN y cuyo costo no
supere los 40 bolívares al mes, serán pocos los que se queden pagando
alta tarifas, solo para ver ese canal que hoy los enferma.

Globovisión iría irremediablemente a la quiebra sin que pudiera acusarnos
de cerrar el canal o de negarle la concesión por ser opositor.
Así motivaríamos su defunción a partir de la lucha en su propio terreno:
el de la competencia en el ámbito económico.

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