Los otros números de la Revolución

Insistiré en el tema de la vivienda que fue y sigue siendo protagonista del gobierno bolivariano. Primero un “lag” de varios años en los cuales la construcción de viviendas se observó a niveles mínimos, luego la expropiación de complejos habitacionales y consecuente huida o enjuiciamiento a los constructores, adornado el todo con una matriz de opinión, semejante a la que siempre denuncian desde VTV. Recientemente observamos la asombrosa, a todas luces acelerada y muy necesaria construcción de edificios, dentro de la Gran Misión Vivienda.

No podemos excluir, la “novísima legislación que por fin regula toda la materia” porque además “no existía una legislación protectora del derecho a la vivienda”, según señala un comunicado reciente de la Superintendencia de Arrendamiento. Este borrón de la ley anterior me pareció muy al estilo de Pedro Carmona. A mi parecer y por propia experiencia, la anterior ley siempre privilegiaba a los inquilinos, considerados “el débil jurídico”.

Siguiendo las pautas del chavismo, intentaré traducir en números, no los logros, que bastante y necesario énfasis tienen ya, sino los desaciertos del proceso revolucionario.

Enfatizo de nuevo en la Ley de Arrendamiento y en los alquileres de las viviendas, congelados desde hace más de 9 años. Todavía en vías de solución por parte del Ministerio de la Vivienda y Habitat y, ojalá, con el látigo de la eficiencia y el raciocinio de la realidad económica del país.

Para mayor comprensión, me referiré a un apartamento ubicado en el municipio Baruta, de 60 metros cuadrados, cuyo precio de alquiler regulado en 2003 (última regulación antes del decreto de congelación de alquileres) es de Bs. 200 mensuales. En ese momento, el costo del mantenimiento era de Bs. 20. Hoy en día ese costo se incrementó a Bs. 350 cobrado al propietario implacablemente todos los meses.

A causa de la congelación de 9 años en los alquileres, (medida asumida inicialmente por el entonces Ministro Diosdado Cabello) y por el retraso de decisiones oportunas en la nueva Superintendencia Nacional de Arrendamientos, el inquilino sigue pagando, en el 2012, la misma cantidad. Para ilustrar lo dramático de la situación, y lo injusto de la medida, mientras que en el 2003 con el pago del alquiler el propietario casi podía asumir el costo de la canasta alimentaria de Bs. 262, hoy en día ésta se valora por el BCV en Bs. 1.882, casi 10 veces superior al monto recibido. Por no comparar con el valor en que la coloca CENDAS, de Bs. 8.597 en el pasado mes de septiembre.

Estos son números, no inventos. La Revolución los sabe manejar, analicen y contemplen este otro lado de la moneda, no desdibujado, sino presente y necesario para la vida del país.


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