Concepto mal interpretado

La gobernadora

Entre las infamias de la guerra mediática que ha causado tanto daño a la conciencia colectiva, ninguna como la gran mentira según la cual Chávez con su proyecto nos llevará derechito al comunismo. Incluso, nos repiten hasta la saciedad aquello de que “un fantasma recorre al mundo, el fantasma del comunismo”, inscripción contenida en el celebérrimo Manifiesto Comunista de 1848 de Carlos Marx y Federico Engels. Esta y otras expresiones son empleadas a menudo por la derecha fascista para infundir temores en una sociedad que a diario libra combates contra el oscurantismo y la influencia conservadora que heredamos del modelo rural que nos ancló hasta la segunda mitad del siglo pasado. Y nada tan alejado de la realidad que ese cuentico de terror, pues hasta las piedras saben que en 14 años Chavez con su inédito socialismo del siglo XXI no abolió la propiedad privada, y que solo busca hacer posible la anhelada igualdad en el disfrutes de los bienes y servicios que habían sido reservados a una minoría excluyente, egoísta y deshumanizada que creyó que el sol solo sale exclusivamente para ellos. Por suerte, hoy, los pueblos despertaron, y tienen plena conciencia de que es una utopía lo del capitalismo reciclado para resolver los problemas del desempleo y la hambruna generalizada.

Mirando retrospectivamente a nuestros ancestros, es verdad que en tiempo inmemorable existió en la civilización una sociedad sin propiedad privada, sin clases ni Estado, la cual se conoce como “comunismo primitivo”. Pero eso quedó atrás a cien años luz. Ya lo decía Nicolás Lenin, que el marxismo no es un dogma ni símbolo de fe, sino una guía para la acción. Por ello, por citar algunos ejemplo, en la actualidad en Rusia, Bielorrusia y China ya no existe una dictadura del proletariado, sino una organización política y social, donde el ser humano no es visto como un simple objeto, sino como sujeto proactivo en la construcción de una sociedad que administra racionalmente la equidad por aquello de que todos tenemos un espacio en el planeta.

De modo que no hay porque asustarse cuando nos plantee el novísimo tema del Estado Comunal, que no come gente y que solo proporciona la mayor suma de felicidad, incluyendo a esa oligarquía parasitaria que no pierde ocasión para infundir temores que se caen por su propio peso. Sabido es que el capitalismo entró en su fase terminal, y por eso en Europa y Norteamérica la vida se hace un infierno de pronóstico reservado. De manera pues que podemos combatir la ignorancia, recordando que en mayo de 1871 ocurrió un hecho que se conoce como la Comuna de París, movimiento histórico que instauró un proyecto popular autogestionario, digno de ser estudiado en momentos en que transitamos hacia una nueva forma de organización política y social.

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Freddy Kamel Eljuri


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