¡Tremendo compromiso!

En el próximo sexenio, la referencia son nuestros catorce años de revolución

En cada intervención nuestro Presidente Chávez genera muchas expectativas, pero aunque lo queremos mucho, todos sabemos que en un corto tiempo, la tendencia es a que se extinga esa esperanza, posiblemente la emocionalidad del momento en que se dijo, por la falta de seguimiento y capacidad de respuestas de los órganos competentes, o por la interposición de otras situaciones de emergencia.

Si nos detenemos a pensar, es en el gobierno de Chávez cuando los cambios climáticos han desatado como nunca las tragedias motivado al exceso de lluvia, han alterado los cálculos estimados en la necesidad de viviendas del venezolano y como nunca también, hemos evidenciado la capacidad de respuesta del gobierno de Chávez. ¡No ha sido fácil!

A pesar de la tragedia, esta coyuntura está permitiendo una planificación geopolítica que garantiza el bienestar de una significativa parte de la población que vivía en condiciones deplorables e inseguras; también se está preocupando por respetar los espacios que la naturaleza no quiere compartir, cauce de los ríos, faldas de montañas, entre otras zonas donde NO SE DEBE CONSTRUIR VIVIENDAS; en otras palabras, ya todos los venezolanos debemos tener claro que hoy no podemos continuar repitiendo lo que de manera irresponsable y desordenada se permitió en la IV república. Esto representa un gran avance, entre muchos otros que son tan evidentes que nadie en su sano juicio puede atreverse a objetar.

Y hablando de la IV República, en este próximo sexenio nos servirá de referencia, sólo para no reproducir las vías que utilizaron en la “solución de los problemas de los venezolanos”. Ahora bien, el compromiso actual es con nosotros mismos, la referencia inmediata la tendremos con los catorce años de revolución, aunque sabemos también que no son 14, ya que no debemos contar ni el 2002, ni el 2003, años en los que nos tocó afrontar las consecuencias de dos golpes de estado y la recuperación cuesta arriba de los mismos.

Los avances logrados por este gobierno en beneficio de una sociedad con mejores condiciones de vida, no tenemos como compararlos con ningún otro gobierno anterior, por otro lado, si los comparamos con los países europeos, es claro darse cuenta, la regresión de condiciones que en la actualidad viven quienes en un pasado reciente eran nuestro modelo deseado. Tenemos que superarnos a nosotros mismos; para que se operen los cambios se deben contar con las condiciones necesarias; ya tenemos muchas de las condiciones, ya las hemos logrado pero tenemos que consolidarlas e ir más allá.

Debemos ir más allá de la consolidación de las condiciones físicas, materiales, tenemos que ir en paralelo y en forma distribuida hacia la consolidación del espíritu colectivo; que trascendamos lo meramente individual en función del desarrollo de la capacidad de la solidaridad, esa que nos permitirá tener claro que el fin último de los seres humanos es luchar por el bienestar de todos los otros seres, los humanos, los animales, los vegetales y por la conservación de nuestros recursos minerales.

Cuando en el tercer párrafo decía “el bienestar de una significativa parte de la población que vivía en condiciones deplorables e inseguras” lo que como sociedad debemos lograr, es que todos pensemos que si esa significativa parte de la población mejora, mejoramos todos. Si siembro árboles en la acera de mi casa, me beneficio yo, se beneficia el que viene a pie, se beneficia el perro abandonado, se beneficia el ambiente, la calle luce más estética y hasta adquiere más valor monetario mi casa. Por otro lado, los minerales también son recursos que exigen bienestar a fin de mantener la armonía imprescindible que permitirá que la vida continúe existiendo en y con nuestro planeta.

Ayer, en el excelente Foro Comunicación y Revolución, organizado por el MINCI una solicitud quedó bien clara, se deben cambiar cosas o mejor dicho las maneras de hacer las cosas “no solo tenemos que romper los cercos mediáticos, también tenemos que romper nuestros cercos mentales”, dijo Ernesto Villegas, actual Ministro de la Comunicación y la Información. También se insistió en que no podemos continuar utilizando los esquemas de la IV República si estamos en revolución.

Lo lamentable es que sucedió lo que critico en los foros, se aplicó la IV, al final muchos panelistas para el tiempo, el foro se transformó sólo en un panel con intervenciones muy limitadas para el auditorio. Todas las ponencias excelentes, muy claras y críticas. No obstante, si el aspecto central repetido constantemente como la intención principal de la autocrítica es escuchar las verdades del pueblo, esto fue minimizado.

Lo sensible es que escuche algo parecido a lo que siempre escucho en los diferentes programas que supuestamente le dan oportunidad de participación al pueblo, sobre todo en la radio, “ya es la hora, se nos fue el tiempo, sólo nos queda unos minutos de trasmisión por lo que sólo daremos oportunidad de intervenir a tantas personas y deben ser muy breves” entonces ¿en qué quedamos? En algunos programas es peor, no les queda tiempo y escuchamos al conductor pedir disculpa porque no alcanza el tiempo y excusarse diciendo que lo que estaba exponiendo el invitado era tan importante y el invitado es tan importante que no se podía perder la oportunidad y cosas parecidas se escuchan; y entonces, nos queda la duda ¿Quiénes son los importantes?

Garanticemos realmente el foro donde el ponente tenga cinco o diez minutos, con la certeza de que podrá tener por lo menos media hora para responder inquietudes y estoy segura que ampliará mucho más su intervención inicial.

Pero continuando con la solicitud de cambio, en un artículo anterior publicado en http://ensartaos.com.ve/ el domingo 14 de octubre del presente año, yo hacía la siguiente solicitud.

Qué tal si invertimos la estructura de atención al ciudadano y son los ministros quienes atiendan las recepciones en sus ministerios; los alcaldes en su alcaldía. Estamos en revolución trabajando como en la cuarta. Seguimos sin contacto directo con quienes se suponen que en algunos casos elegimos o están representándonos asignados por el presidente a quien le dimos la confianza para que él lo hiciera por nosotros y resulta que estos señores después de elegidos se tornan inaccesibles. Debes solicitar audiencias, siempre están en reuniones importantes, con gente importante. Cada vez que me dicen esto o algo parecido, no puedo evitar preguntarme ¿y Yo no soy importante? Y tampoco puedo evitar decirme no podemos seguir funcionando con el mundo al revés como dice Galeano. Para quien soy importante entonces, para una recepcionista que a veces te atiende con cara de pocos amigos porque le estas interrumpiendo su tertulia con el teléfono o la echadera de bromas con los compañeros, en su horario de trabajo.

Qué tal si las instancias del gobierno que más tienen que ver con la atención directa y la solución de problemas al ciudadano, no cerraran sino hasta las 8.00 ó 9.00 de la noche y comenzaran a atender al público a las 6.00 a.m. ya que contarán con tres o cuatro tandas de trabajo, de tal manera que la atención sea permanente, continúa, incluyendo horario nocturno mediante información en la red, con páginas suficientemente actualizadas y eficientes. Daría la oportunidad a diligenciar la solución de problemas antes de ir a trabajar o asistir a clases, o luego de salir de los mismos. Existen, por ejemplo, instancias muy importantes para la atención y asesorías de las bases, pero te encuentras con la limitante que su horario de atención al público es hasta la 1.00 – 1.30 p.m. de lunes a jueves, por las tardes los funcionarios cumplen funciones en la comunidad y los viernes, no atienden porque se reúne el equipo.

¿Estaré loca? no creo

El contacto con el otro, con el pueblo no puede quedar en propuestas electorales. Ojala y no se pierda esta vez ese contacto que vemos por estos días, los candidatos confundidos con el pueblo, esto es lo que debe ser, lo natural. Que no pase lo de siempre, gobernadores y alcaldes se pierden después y sólo los vemos en “visitas especiales” donde ya la gente “ese pueblo” sabe que “alguien importante” visitará la cuadra o el sector porque comienzan a reacondicionarlo, lo limpian, le pintan las franjas blancas o amarillas a las aceras (pero sólo por donde va a pasar) son anunciados con bombas y platillos, colocan unos inmensos aparatos de música todo el día, sin pedir permiso y no importando si hay enfermos, niños o ancianos en el sector, o sencillamente si los miembros de la comunidad están descansando o están estudiando, o sea, te la tenéis que calar (esto también genera rechazo)

Si queremos cambiar comencemos por esos detalles, el gobernador, el alcalde, el funcionario revolucionario, debe ser un ciudadano más, que no pierda esa esencia, debe acostumbrar a ese pueblo que lo eligió a su presencia, no queremos “especiales” ”importantes”.

Queremos a ese Sócrates que haciendo contacto con el otro cara a cara, buscaba la verdad, buscaba la esencia del otro.

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