La entrevista a Ernesto Villegas

La entrevista que le hiciera el diario Ciudad CCS a Ernesto Villegas es, como poco, bastante esperanzadora. Estamos ante un ministro que está pensando en su gestión como han debido hacerlo algunos ministros de Información y Comunicación anteriores: con humildad, con espíritu innovador, con talante crítico. Para respaldar nuestras afirmaciones, comentemos algunas de las aseveraciones hechas por Villegas.

  " la comunicación de la Revolución es más que los medios públicos. Hay acciones políticas que tienen un efecto comunicacional y deben ser pensadas como tales. La comunicación es un hecho político y los hechos políticos son comunicacionales. No podemos reducir los desafíos de la comunicación bolivariana a un problema del Ministerio o de los medios. Hay mucho por hacer en materia de contenidos, de discurso periodístico, en los campos de la educación y la cultura, hay un amplio territorio más allá de los extremos que están bloqueados".

Hace tiempo algunos venimos planteando que la acción comunicacional debe expandirse más allá de la batalla mediática, que por supuesto existe y seguirá existiendo. Los revolucionarios tenemos buenas experiencias en la comunicación de calle, grandes aciertos como el diseño de la franela con los "ojitos" de Chávez, que tuvo un alto impacto comunicacional, sobre todo entre los jóvenes. Como se sabe, las franelas con mensajes funcionan como vallas humanas. Otros ejemplos de estas vías no tradicionales son los murales revolucionarios que abundan por doquier, así como los "puntos rojos", que, con sus virtudes y sus defectos, actúan como referencia para los viandantes. En otros tiempos funcionaron muy bien las brigadas de propagandísticas, método que debería ser recuperado. Creemos que las formas de comunicación alternativa deberían se auditadas, reconocidas, estimuladas y cohesionadas hasta donde se pueda por el ministerio que ahora comanda Villegas.

Claro, hay cosas en este sentido que deben ser dichas, ya que el nuevo ministro merece y necesita el apoyo de los comunicadores revolucionarios, no importan donde estén ubicados. Esto lo decimos porque hay la especie de quienes se llaman "críticos" pero que actúan más bien como "criticones", para quienes todo lo que sea del Estado es malo y que nuestros funcionarios del Gobierno son todos unos burócratas y unos contrarrevolucionarios. Somos de quienes creemos que este Estado burgués que tenemos lo vamos a necesitar por mucho tiempo todavía, aunque es claro que hay y habrá lucha, no breve por cierto, entre Estado y Revolución. Pero esa lucha no puede librarse desde la superficialidad de los criticones, sino desde la crítica guiada por la sensatez que debe caracterizarnos. No es con pataletas contra el Estado que lo vamos a transformar, si cabe la palabra. Nosotros hemos sido críticos, pero al mismo tiempo hemos reconocido siempre el esfuerzo y la lealtad de la mayoría de nuestros ministros y funcionarios. También a ellos les debemos las victorias de la Revolución, hay que decirlo sin mezquindad ni infantilismos.

  Los clásicos marxistas nunca plantearon la abolición súbita del Estado burgués. Más bien hablaron de que el Estado se extinguirá en la medida en que las nuevas formas de organización, las comunas por ejemplo, decimos nosotros, se consoliden y se generalicen. El Estado burgués tiene que ser sustituido por algo, simple y llanamente, no puede liquidarse con un salto al vacío, pues eso sería ni más ni menos que la anarquía social. Los comunicadores revolucionarios tenemos que ayudar a nuestro nuevo ministro, ponernos a su disposición y respetar sus atribuciones. Debemos ser críticos, claro está, pero no criticones. Es decir, no convertir la crítica en una banalidad que la desvirtúe y la convierta en un ejercicio de resentimiento y de drenaje de las frustraciones y querencias personales. En ese sentido, nosotros nos ponemos a la orden del ministro Villegas para lo que sea.

  Otra importante aseveración de Villegas: "Pronto vamos a convocar a unas jornadas de reflexión y acción comunicacional para construir una propuesta colectiva, en el espíritu autocrítico que el Presidente ha pedido". Una cosa que debe ser criticada es que casi todos, si no todos, los ministros de comunicación anteriores han actuado como autistas y despreciado la experiencia acumulada por comunicadores tanto de los medios oficiales como de los alternativos. Esta consulta anunciada por Villegas debe ser asumida con espíritu constructivo, con la intención de ayudar a los camaradas del MINCI y no de crucificarlos. Debemos responder a la buena voluntad de convocarnos con la buena voluntad nuestra de cooperar por el bien de la Revolución. Si hay críticas, que seguramente las habrá, deben ser hechas con la camaradería y la solidaridad con que se ha resuelto, por poner un ejemplo reciente, el tema de nuestra candidatura en el estado Trujillo.

Más de Villegas: "Es uno de los grandes desafíos: comunicar con credibilidad. Más que la declaración de un funcionario, debemos mostrar el testimonio de un pueblo. El arma atómica de la Revolución para comunicar es el pueblo, no la burocracia, ni el tono engolado de la información oficial. Si el pueblo está participando no hay que bajarle una información, sino de acompañarlo en esa participación, es decir, comunicar en lugar de divulgar".  Este es un concepto excelente. Nosotros hemos criticado más de una vez el tono "oficialista" de una buena parte de nuestras piezas comunicacionales, verdaderos soporíferos que no causan emoción. Tal vez un modelo conceptual debería ser la excelente campaña propagandística que hicimos para las recientes elecciones presidenciales, donde hubo un despliegue de creatividad, afectividad, emociones, presencia popular. No más piezas engoladas y "racionales", mantengamos latiendo el corazón que nos acompañó en la campaña de Carabobo. Y sí, pongamos a funcionar nuestra "arma atómica".

Villegas asumió la defensa crítica de los programas de combate mediático, como lo hemos hecho nosotros, poniendo como ejemplo casos como el de La Hojilla, Cayendo y Corriendo y La Talanquera: "No hay que bajar la guardia frente a la amenaza que supone un enemigo que no es majunche, pues se trata del gran complejo industrial, militar y financiero mundial. Hago un reconocimiento a quienes han estado en la primera línea de combate. No le resto méritos a nadie, pero debemos tener la capacidad de hacer los ajustes necesarios para el momento histórico. Un Gobierno con tanta actividad debe fijar la agenda pública, no estar subyugado por la de Globovisión". Por supuesto que no podemos quienes conducimos esos programas quedarnos anclados en el pasado. Tenemos que escuchar a otros e introducir cambios. Claro, escuchar a los críticos razonables,  no a los criticones de oficio. Nosotros por ejemplo hemos opinado, hablando con los productores de La Talanquera, que hay que bajar la presencia en pantalla de personajes de la oposición, como Capriles, por ejemplo, pues este no es ningún líder sino un fantoche creado por el mercadeo político, a quien muchos de la oposición le están sacando la alfombra y que probablemente va a perder las elecciones también en diciembre. No podemos seguir dándole respiración artificial. Estos programas deben seguir combatiendo las matrices mediáticas, pero prestando cada vez más voz a los nuestros. No podemos seguir siendo caja de resonancia de personajes de la oposición ni de Globovisión. También tenemos que tratar de afinar los análisis para ser más educativos, no conformarnos con decir solo lo que la audiencia quiere oír, sino también lo que no quiere oír o lo que está invisibilizado por las fachadas conceptuales. En realidad, toda la programación de los medios públicos debería ser revisada para este nuevo ciclo.

  En fin, recomendamos la lectura completa de esta excelente entrevista del ministro Villegas, a quien no lo haya hecho. Se puede acceder a ella en la página Web de Ciudad CCS y también en el sitio Aporrea.org.

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