Pretender negociar paz política por impunidad para infractores de la constitución

La paz por la paz no siempre es conveniente porque tal conducta pudiera poner en entredicho la dignidad y la justicia fundamentos de la estabilidad democrática. Solicitan tamaño sacrificio de la patria a sabiendas de que se coquetea con la impunidad. La paz política exige saldar cuentas con la justicia.
El acápite introductorio resume los mensajes lisonjeros al triunfador electoral disfrazando la impunidad con un curioso tapujo de pacificación del ambiente político. Veamos:

“Indulte a Carmona Estanga, como a usted lo indultó Caldera” y por ahí se va con una ristra de personajes a los que habría que sobreseer o indultar “según sea el caso”. Y remata con el más burdo casquillo: “Libérelos, Presidente, usted acaba de ganar las elecciones, pase la página”. En la lista de indultables de Ramos Allup se encuentran algunos personajes que tienen que ponerse a derecho previamente para ser considerados candidatos a los beneficios constitucionales porque sus deudas pendientes reclaman procesos penales. En un experimentado dirigente político de la oposición se asoma demasiado el exabrupto en forma de boomerang contra la patria.

La Iglesia Católica de oposición acude a ese coro peticionario: “Ser mayoría no es patente de corso para imponer sino disposición para concertar pareceres diversos”. Esta misma señoría echaba sapos y culebras hasta hace muy poco contra el rrrégimen mostrándose como el más virulento de los prelados de la C.E.V. motivo por el cual lo sentaron en la banca. Casi irreconocible su lenguaje de manso corderito. Se le insinúa debajo de la sotana la daga afilada al referirse a la masiva participación electoral: “Las dudas que quedan no pueden reducirse a la simple denuncia. Deben sustanciarse pruebas para generar correctivos”. Es decir, todavía incuba nostálgico el huevo del fraude. Remata su escrito: “Para los creyentes es, además, un imperativo del mandamiento del amor al prójimo como a uno mismo” algo así como un éxtasis de amor expostfacto. Amén, Monseñor Baltazar.

Pero no son los únicos. Un dirigente merideño demasiado visible en el jolgorio de Carmona el brevísimo, arrocito donde fue fotografiado muy jacarandoso, se encuentra de nuevo alborozado porque también “triunfó la oposición democrática” en las recientes elecciones: “Porque derrotó el discurso de golpistas que el presidente Chávez ha desarrollado contra la oposición desde el año 2002”. Mira William lo de golpistas no obedece a un discurso, ¿oíste? Muchos de los dirigentes de la oposición son unos golpistas redomados, tú incluso, y ese es un manchón imborrable en la vida de un político que pretende colearse como respetuoso de la democracia a menos que asuma su responsabilidad con valentía y se someta a la justicia.

Hay otros no menos connotados cuyo contenido cerebral vierten, palabras más palabras menos, de la siguiente estofa: "No perdimos contra 8 millones de venezolanos que decidieron seguir viviendo así, sino contra el gobierno que usó todo su poder y los forzó a votar". Briquet dixit. Los corroe el odio que se les filtra por las rendijas de la miseria. Otro notable dijo días antes de las elecciones: “De nuevo al saliente se le sale cuando habla lo que quiere ocultar. Ese fenómeno se produce con frecuencia en los mitómanos. El saliente lo es.…... El mitómano va más allá, aspira a que le crean, pero él también se cree sus propias mentiras...” En la jerga psiquiátrica hay también un término para quienes niegan la realidad que les está golpeando la nariz.

Hecho este “paneo” sucinto resultan demasiado raquíticos los argumentos para merecer borrar los pecados cometidos. Todo esto sin mencionar que andan pidiendo que se exculpe a los golpistas de PDVSA quienes cometieron el crimen más abominable contra la buena fe de la patria a quien quisieron ahorcar con sus propias manos saboteando el bien más preciado de su economía.

Están solicitando algo que no es potestativo concederse porque los crímenes que pesan en su contra reclaman sometimiento a la justicia de antemano. El burladero denominado “vacío de poder” es demasiado tosco para merecer clemencia. La concesión de ésta en cualquiera de sus formas jurídicas ¿será suficiente para trocar golpistas en demócratas respetuosos del orden constitucional? Luego del primer perdón hincaron el aguijón del paro petrolero. Los hechos son el mejor indicador de la conducta del humano y en política mucho más.

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Mérida 28 de Octubre de 2012.

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