Voces Contra el Imperio

Lo que habrá que rectificar en la Revolución Bolivariana (Parte II)

En la primera parte de este artículo rescataba en su último párrafo que “Si bien la guerra mediática goebbeliana de la derecha ha logrado confundir a muchos y despertar sentimientos fascistas en muchos sectores de la sociedad, también debemos reconocer que existen grandes problemas dentro del Estado y del partido de la revolución que le facilitan a la canalla burguesía su trabajo de manipulación: El peso del Estado burgués heredado, la falta de seguimiento a las nuevas obras del Estado, los burócratas degenerados y el desgaste político de varios de nuestros ministros, gobernadores y alcaldes”.

Y es que tampoco ha sido fácil para el camarada Chávez enfrentar no sólo a toda la arremetida mediática reaccionaria dirigida contra su persona, los actos de sabotajes, golpes de Estado, intentos de magnicidios, incluso hasta su propia enfermedad que creemos ya se encuentra superada, sino también ha tenido que enfrentar personalmente la vil traición, la corrupción y al burocratismo desenfrenado de entre varios de sus más cercanos colaboradores. Chávez ha sido el protagonista fundamental de todas las batallas más importantes que ha librado la Revolución Bolivariana en los últimos años; la batalla de las ideas; de la política diaria doméstica e internacional, entre otras. Chávez ha sido el primer crítico de su propio gobierno. Sus críticas han sido siempre directas, fulminantes y acertadas. Las fallas en el aparato del Estado y el partido de gobierno, los extravíos políticos de los aliados, hasta las fallas en la organización popular las conoce muy bien. Esto nadie puede negarlo.

El Estado burgués ha sido la principal traba que ha enfrentado el gobierno revolucionario y las masas organizadas y politizadas que exigen cada vez más participación. El Estado burgués heredado por la revolución responde a la concepción elitista propia de las sociedades capitalistas. Su andamiaje de instituciones y leyes, muchas de estas anacrónicas y antagónicas con los objetivos revolucionarios planteados, su estructura anárquica pero vertical, los poderes y privilegios que otorga al burócrata ocupante de un cargo gerencial, directivo, ministerial, contribuyen a trabarlo todo.

Pocos se han atrevido a enfrentar al poder corruptor del Estado burgués. El camarada Chávez ha sido el único que lo ha enfrentado, pero se encuentra prácticamente solo frente a Goliat. El poder enajenante de esta vieja estructura de la sociedad capitalista se ha tragado a muchos en quienes habíamos depositado nuestra confianza y creíamos podían dar la pelea y aportar en la construcción del socialismo. (Continuará…)


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