Respuesta a un falta de respeto

Es lamentable que el señor Juan Torres Rodríguez (Ver Lo lamento Néstor, pero hay que decirlo) no haya entendido la nuez de mi artículo, del cual el suyo es una confirmación. Cuando decimos que la crítica se convierte en una moda, no nos estamos refiriendo a quienes siempre hemos sido críticos, yo uno de ellos, aunque parece que usted es la primera vez que me lee, sino a los que descubren el método cuando Chávez lo menciona. Léase, por cierto, lo que escribí sobre las 3R, no ahora, sino poco después que lo instruyó Chávez. De todas formas, no voy hablarle mucho de ello a quien se comporta como un inquisidor, después de dar una lectura absolutamente superficial y prejuiciada a mi artículo. Usted juzga con irrespeto y prepotencia el trabajo de los otros ¿Quién se ha creído usted qué es y cuáles son sus méritos y su obra para convertirse en juez omnipotente de los demás? Mucho menos alguien como usted, que evidentemente no es un buen lector. Pero no importa, voy a ayudarlo. Mire lo que dije, léalo bien: “Esto de las 3R lo hemos comentado alguna vez. Es asombroso cómo algo tan importante se volvió al final pura paja” ¿Lo leyó bien? ¿Se dio cuenta de que no he hablado de quienes escriben en Aporrea ni mucho menos de este medio popular? No se está hablando de nadie en particular, vuelva a leerlo por favor, sino de un proceso que fue truncado y que si hubiera llevado a algo, no estaríamos hoy discutiendo estos temas, sino seguramente otros mucho más edificantes. De eso se trata: de hablar democráticamente de un proceso, no de echar basura sobre los otros.

Otra cosa: usted no me va a enseñar a mí lo que es el pueblo, soy hijo de campesinos pobres y nací en Catia, me hice comunista a los 11 años y viví en carne propia las persecuciones y los allanamientos contra mi familia cuando era apenas un niño. Por eso mismo no tengo fantasías con el pueblo ni ando jalándole, ya que formo parte de él, y sé que aún falta mucho para que su nivel de conciencia político-ideológica alcance la dimensión deseable. Si no (ya lo dije hace poco, pero parece, lo repito, que es la primera vez que usted me lee), tendríamos en este momento la mayoría calificada en la Asamblea Nacional y no hubiésemos sacado en 2010 tres millones de votos menos que en 2012. Deje de estar idealizando al pueblo, porque el pueblo es una vaina de verdad, con sus virtudes y sus defectos, que lo digo yo que crecí en aquel barrio paupérrimo por los años 50.

Usted es tan mal hablado, que anda criticando a la gente porque trabaja y cobra. Para mí es un honor haber trabajado desde los siete años, la mayoría del tiempo ganándome unos churupos sin haberle pedido jamás nada a nadie ¿Y usted qué es, un vago? ¿Alguien lo mantiene? ¿Vive de una beca? ¿O le pagan por irrespetar a los demás?

En realidad, es posible que usted sea un poco bruto, no lo sé, pero no incluya al pueblo en eso, que el pueblo, sin ser perfecto, es mucho mejor que usted.

Finalmente, el título de mi artículo no se refiere a mí, sino a Simón Rodríguez. Por favor respételo y no se esté comparando con él. Usted no está inventando nada, sino errando completamente, ya que se parece bastante a lo que dice estar combatiendo.

Usted seguramente va a responder este artículo con su mala educación y su talante ofensivo. No voy a seguir perdiendo el tiempo contestándole, que los lectores saquen las conclusiones que tengan a bien. No tengo problemas afectivos, así que puede quererme quien quiera, e igual malquererme. Hace tiempo que mi problema no es quién me quiere a mí, sino a quién quiero yo.

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