Aquí no ha pasado nada...

Aplacé por razone de salubridad mental discusiones que despuntaban como estériles durante la campaña electoral. Prefería terminarlas con la evasiva frase: "esperemos el domingo". Era forma de conjurar los enfrentamiento sobre quejas banales y  en torno a posiciones hilvanadas con tramas basadas en experiencias intimas que poco sentido tienen para demostrar posibles tendencias analiticas.

Quienes adversaban, en el fondo, no tenían, ni tienen, mucho para argumentar y sobre todo nada suficientemente significativo para que  pudiera torcer la voluntad de la gente decidida a respaldar a Chávez.

Luego se produjo lo obvio, la aplastante y definitiva derrota de la oposición.

¿Qué pasó¿.  Para sorpresa del país, los lideres  de la campaña únicamente sostenido con su furor contra el presidente, de forma madura y respetuosa  se expusieron a sus electores y pública y contundentemente reconocieron el resultado  que señalo el arbitro. Para mayor novedad, ninguno gritó fraude. Todo parecía ir por el camino de la aceptación.

Pero, resuena el eterno repetir.  En los días subsiguientes y de forma explosiva el temperamento cambio. Puedo imaginar que el anestesiante resultado los habia dejado de muy mal talante y en terrible pesadumbre. 

De inmediato y con la inexplicable tozudez de siempre sus alfiles, articulistas, animadores de radio y televisión iniciaron su falaz campaña para tratar de debilitar el sentido popular de ese, terrible, notable y espectacular triunfo.

Descubrimos que aquí no se trata de tener o no mayoría de votos. Ni de reconocer insuficiencias para captar el apoyo popular. Ni aceptar que su estrategia de engaño con el paquetazo los debilitó y mermo el trabajo de su candidato.

Uno se pregunta ¿Porqué esta conducta?: sencillo, los líderes de derecha sigue viviendo de la intemperancia y soberbia de sus ancestros y su supuesto origen de clase. Sueño que los hace sentirse elegidos. Descendientes propios de la casta de los "amos del Valle" que  están por encima de cualquier gobierno, como antes fue. Su mundo no es el nuestro, ellos son de otro y superior linaje: amos de esta plaza y del negraje de la calle.

Para ellos, pareciera que el Domingo 7 no paso nada. Y si pasó, pues sencillamente se debió a alguna fantasmagórica maniobra que le robó sus votos en la mesa o en los centros de computo. Su soberbia maquillada de psicopatía los hace refractarios a la terrible realidad de la derrota. Anuncio, viene triste su navidad.

Difícil que en tan poco tiempo de acá diciembre; y sobre todo,  que con el bajo nivel  de autocritica demostrado, puedan tener bases para reordenar nuevas estrategias. Grave por cuanto se nota que piensan repetir los mismos canones de su anterior y poco exitosa campaña.

Deberán reiterar que "ganó quien se vale del miedo y el abuso para conseguir su propósito" o agregar como notas de campaña futura el poco templado concepto, de que "no perdió Capriles sino Venezuela". Que no entiende nada. No valora adecuadamente su líder. Es postura poco menos que insensata. Obvio poco o nada motiva a quienes aspiran que se vote por ellos.

Pero, sépanlo, si pasó,  . y mucho ese domingo, pero es cuestión de saberlo leer y no veo para nada esa capacidad entre quienes se visten como los perdedores de siempre.

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