La media luna venezolana

Un importante fenómeno geopolítico se podría presentar en Venezuela en el marco de las próximas elecciones de gobernadores a realizarse el venidero 16 de diciembre en los 24 estados que conforman el territorio nacional; pero con una trascendencia especial en los estados Mérida, Táchira y Zulia del occidente del país.

No es que en los demás estados de la patria de Bolívar, no tengan también una gran importancia y significación las elecciones, sino que en los citados estados occidentales está en juego una estrategia muy similar a la vivida por la hermana república de Bolivia, en diciembre de 2005.

Salvando las distancias, existen signos que se manifestaron en el oriente boliviano en los departamentos de Santa Cruz, Tarija, Beni y Pando con una abierta y violenta lucha de clases, la cual casi llevó al país de Evo Morales a una guerra civil.

En el caso venezolano, la situación sobre la cual vuelven los ojos poderosos intereses transnacionales, es de signos muy diferentes y está ubicada en el occidente del país, con señales no tan profundas pero si con antecedentes de oligarquías bien arraigadas y de manifiesto separatismo, azuzado por representantes de intereses extranjeros y una tradicional dosis de regionalismo.

En los estados andinos y la región zuliana permanecen patrones culturales los cuales le han brindado al occidente venezolano una particularidad, que se manifiesta en la presencia de etnias y en una riqueza natural, de antecedentes muy arraigados en la historia política y constitucional de Venezuela, con acentos caudillistas y de marcado impacto económico por la explotación petrolera.

Afortunadamente nuestra Constitución Bolivariana de 1999 blindó con sentimiento de Patria nuestro territorio y destaca en su preámbulo: “…con el fin supremo de refundar la República para establecer una sociedad democrática, participativa y protagónica, multiétnica y pluricultural en un Estado de justicia, federal y descentralizado, que consolide los valores de la libertad, la independencia, la paz, la solidaridad, el bien común, la integridad territorial, la convivencia y el imperio de la Ley para esta y las futuras generaciones ; asegure el derecho a la vida, al trabajo, a la cultura, a la educación, a la justicia social y a la igualdad sin discriminación ni subordinación alguna…”.

Es precisamente este aspecto de discriminación, el cual fue exacerbado en la hermana República de Bolivia, donde las oligarquías y los intereses transnacionales metieron su mano para dividir y enfrentar a los hermanos bolivianos, con saldos lamentables y sangrientos de odio atizado por la mano del imperio, pero que afortunadamente fue superado gracias a la participación de los países hermanos y el liderazgo indiscutible del presidente Evo Morales Aima.

En Venezuela, en las próximas elecciones, debemos los venezolanos tener claro el panorama. El resultado transparente e irreversible del 7 de octubre, debe ser la inspiración a los compatriotas y camaradas de los estados Mérida, Táchira y Zulia para fortalecer la unidad de la Patria de Bolívar y alejar a como de lugar, la mano del Imperio y de sus lacayos quienes acarician en la frontera una media luna venezolana.

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