Ruralidades

Las mentiras de Marquina

No deberíamos llamarlo Marquina, como probablemente (no nos consta), fue apellidado en el Registro de Carúpano. Según su azarienta reubicación política, que no lo atajan ni altas alambradas, hasta el mismo Rómulo Betancourt lo habría bautizado como maquina para economizarse la r como a cualquier cabeza caliente.

Pero pensando en frío, a Marquina se le debe estar formando un rollo mental desde que se enroló en el resbaladero montado por el ambicioso adeco Manuel Rosales, allá en el polo opuesto a Carúpano que, posiblemente, al oriental le dejó solo la añoranza y un pequeño desequilibrio mental que le producen lapsus como aquel cuando, casi, aplaude al Presidente  Chávez en ausencia de no haberlo pellizcado María Corina.

Ahora (16-O martes), cuando en la Asamblea Nacional surgió la proposición por un acuerdo de reconocimiento al pueblo venezolano, sin distingo de tolda política, por su concurrencia masiva a las votaciones del 7 de Octubre, con un porcentaje de abstención del 19%, Marquina se paró a protestar porque, según el, el pueblo también se equivoca. Y, lo peor, hizo de un suceso  bíblico, un símil. Comparó al grupito de judíos que pidieron la crucifixión de Cristo y la liberación de Barrabás, el ladrón de la comarca con quienes, casi 2 mil años después, votamos por Hugo Chávez.

Lo que no dijo Marquina, como vocero de la bancada de Fedecáramaras, fue que los que salimos en masa a votar por el Chávez-pueblo lo hicimos, y lo seguiremos haciendo, para que adecos y copeyanos de viejas costumbres y de las trampas y el entreguismo al capital internacional, NO vuelvan a gobernar en Venezuela. Y tenemos la razón.

Es posible y hasta explicable, en algunos casos, aun cuando no justificable, que los que no sufrieron las de Caín por la infamia de los verdugos de entonces, no hayan padecido lo que sufrió el pueblo con todos los gobiernos de la IV República. Y quien no sufre ve maravillas. Aquí ubicaremos a los Marquina del siglo XXI. Añoran su pasado no tan lejano pero que, cada día, por su cadena con el pasado de la manguangua, se les aleja mas el futuro.

Y es bueno o positivo, quizás, para Marquina y sus análisis bíblicos saber que el alemán Alfredo Rosenberg escribió una verdad anotada de la acción de los seguidores de los asesinos de Jesucristo: La Verdad del hebreo (judío) es la mentira orgánica. Por esas ocho palabras, lo mataron los descendientes del Caifás del Sanedrín judío antes de estos emigrar de Alemania como victimas de la segunda guerra mundial.

Luego entonces, virolo carupanero (virolo fuera de tu tierra) enfoca tus dardos antirrevolucionarios desde otro mampuesto. Despierta y mira, desde Güiria hasta la Guajira, y te darás cuenta que no es al pueblo venezolano a quien vas a desviar del camino de la revolución con eso de que nos equivocamos al votar por Hugo Chávez. Equivocados, quizás, cuando tomamos en cuenta tus tonterías que, dichas desde esa tribuna, no son bagatela.

Patria, Socialismo o barbarie. Venceremos!

              *pedro[email protected]


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Pedro Méndez


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