La Tecla Fértil

Cúa, focos de perturbación paramilitar

Hay que deslastrarnos del idealismo democrático y pensar más en el Estado. Existe un compromiso ideológico con el país que conlleva en sus fundamentos, la verdadera concepción del Socialismo Bolivariano, ésta victoria de reelección presidencial no me sorprende, la historia tiene sus dichos y es el resultado de una planificación de trabajo donde cada ciudadano militante comprende su realidad ante los recursos y discursos bien etiquetados de la oposición que, no desea comprender el sentimiento de nuestro pueblo ante realidades sociales presentes como de estrechez porque hay desaciertos en la planificación del gobierno, es una caja de acertijos. Por ejemplo, el caricaturista Weil, éste viernes 19 de octubre convalido la violencia que debe regir en nuestra patria con sus muertes y violencia y, por coincidencia un grupo de desadaptados estimulados por el mediátismo dañaron el Ferrocarril de Venezuela en Cúa, Estado Miranda, en la misma tierra donde es gobierno el ex candidato opositor, Henrique Capriles Radonski.

Los detenidos por el caso de la estación Ezequiel Zamora tienen que pagar por este delito, pero, que hacen las nuevas policías de carácter nacional, nada, absolutamente nada. Para mí, no previenen el delito y los actos de vandalismo público, es muy fácil pararse en una esquina y pedir documentos a los conductores, luego dinero. Acá se enmascara el delito, no resguardando a la ciudadanía como los bienes del Estado. Existe una contradicción de principios en el cumplimiento de estrategias como de acción de comandos en las recién creadas fuerzas policiales, suscitándose acciones delictivas de seguridad pública por la búsqueda del dinero fácil y el desconocimiento de la ley penal. Nadie quiere entender que nos encontramos en una situación de emergencia ciudadana.

En la calle, hay psicópatas que están alimentados de manera permanente por energías del fracaso partidista, ante niveles de frustración constante, cualquier móvil puede ser objeto de un ataque masivo que inevitablemente originaria muertos y heridos, instituciones destruidas parcialmente, sin importarle a ciertas personas estimuladas por campañas subliminales, el verdadero costo de éstas inversiones.

La oposición mantiene una resistencia activa en la calle, buscan dañar árboles, puentes, postes, puentes, en sí, obras del Estado Bolivariano y los ciudadanos no fortalecen sus comunidades a través de anillos de trabajo y seguridad, como lo han hecho en Catia y el 23 de enero y que años atrás, el extinto presidente, doctor Rafael Caldera mando aplicar en Carabobo, en el Municipio Los Guayos a través de un grupo de vecinos por sectores que llamaban los escopeteros para disminuir la delincuencia y los abusos de transporte público contra personas de la tercera edad, estudiantes y mujeres embarazadas.

La policía nacional bolivariana debe resguardar estas estaciones costosas y de beneficio a todos los venezolanos que se trasladan en esos espacios urbanos, no colocando alcabalas para conocer, lo que es conocido. Los vigilantes de tránsito nunca debieron ser eliminados, darle una mejor jerarquía era lo necesario y factible. Todavía los venezolanos no hemos sido ideologizados, los partidos que apoyan al gobierno central pierden una gran oportunidad.

Desde hace tiempo existe un clima de tentaciones giradas por la derecha y justificada con hechos físicos como emocionales. Lo de Cúa tiene un carácter motivacional y no es empírico, hay una planificación detallada que parte desde los centros mediáticos del Capitalismo adaptándose a diferentes modalidades de acción jurídica y punible.

Hay que informar, señores ministros, existe una apatía comunicacional, necesitamos más dinamismo en ese sentido y ocupar los consejos comunales en centros de vigilancia ciudadana en cooperación a la policía militar y civil. Aquí, ya no existen neófitos. Menos discapacitados, la población se ha preparado, otros estudian para ejercer sus oficios.

los trabajadores de ferrocarriles son ofendidos por ciudadanos de la oposición que utilizan el tren, sus caras escupidas, robos de pertenencias y dañan las instalaciones. Es necesario proceder con inteligencia militar para aplicar todo el peso de la ley a los indiciados, hay que utilizar también las busetas, el tren no da para tanta gente, todos desean residenciarse en Caracas, algo fuera de toda razón, porque, el Distrito Capital y el Estado Miranda son entes administrativos.

Hay que tener cuidado con las manipulaciones y el uso del lenguaje, cualquiera puede provocar una tragedia o turba en centros públicos, nadie desea perder un terreno compartido, solo hay un fin, un nuevo estilo de hacer política con un líder apropiado para desarrollar a Venezuela.

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