Alquimia política

Seguridad en los espacios universitarios

El concepto de seguridad que debería utilizarse es uno que se refiera a aquella situación en la cual es posible salvaguardar la soberanía  e integridad de los espacios y de las personas, sin invadir su privacidad ni hábitos diarios; permitiendo el desarrollo de su libertad, de su actividad personal, económica y social que, a su vez, supone influir en brindar condiciones ideales de vida ciudadana en el ámbito de acción personal de los ciudadanos y ciudadanas.

En este sentido, entre  los motivos que instan a realizar  un plan de estrategias de seguridad para el ámbito de los espacios universitarios, destaca la necesidad de un enfoque sobre la seguridad unitaria, coordinada y centralizada; la diversidad e importancia de los riesgos existentes, obliga a generar una mejor utilización del volumen de recursos necesarios para hacerle frente a los riesgos de seguridad; plasmar claramente el mapa de riesgo que tienen los espacios universitario se traduce en contrastar su entorno y obtener sinergias entre la comunidad universitaria y la comunidad local; definir el papel extensionista de la universidad y su contribución con el colectivo social, desde una visión de conjunto que haga ver la inversión social del conocimiento como un asunto de todos y no de un grupo o élite determinada; en la sociedad debe debatirse sobre la seguridad y su relevancia, generando consensos políticos y transparentes que articulen una defensa integral de los bienes y de las vidas humanas.

Los espacios universitarios han de verse como instancia estratégicas de seguridad; el motivo principal de ello se  encuentra en la importancia que posee como instrumento de producción y articulación de un conocimiento que va en beneficio del desarrollo de las políticas públicas de una sociedad. Un aspecto central que se encuentra en la base de cualquier estrategia  o modelo de Seguridad Nacional, es el término de seguridad ampliada, es decir, una seguridad que englobe tanto los aspectos policiales como aquellos otros vinculados a la negociación, de modo que la seguridad no sea un asunto independiente de quehacer universitario, sino un tema de debate continuo que vaya cada día modelando estrategias para una mayor concreción de los objetivos de resguardo a los asuntos materiales y a la vida humana propiamente dicha.

Por otra parte, en los últimos años se ha apreciado  un cambio en el concepto de  seguridad ciudadana, siendo entendido desde una concepción territorial-local, cuyo objetivo último es la integridad de las personas y sus espacios de movilización; la seguridad es vista como una construcción teórica-práctica de un modo de vida y no de planes de emergencia. Todo esto supone una gran innovación  conceptual de los modelos defensivos, que han pasado a definirse actualmente como Sistema de Seguridad Integral Ciudadana.

Desde esta perspectiva, conviene anotar los motivos por los cuales es necesario en los espacios universitarios de una reorientación argumentativa del tema de la seguridad ciudadana:  1. En primer lugar, los espacios universitarios deben contar, respetando el criterio de autonomía y todo aquello inscrito en los papeles y reglamentos internos, con una estrategia o política unitaria de seguridad, coordinada y centralizada que permita reducir riesgos, ordenar adecuadamente prioridades, identificar problemas y reducir el margen para la improvisación; 2. La segunda cuestión a abordar es la relativa a la amplia  variedad de factores a considerar en el ámbito de la seguridad en los espacios universitarios. Una adecuada organización y sistematización de los mismos ahorra tiempo, costo, recursos y, por tanto mejora la eficiencia de un sistema que debe integrar la inteligencia policial  con el control y seguimiento a situaciones delincuenciales que puedan detonar en acciones violentas;  3. En tercer lugar, la seguridad ciudadana en espacios universitarios, debe permitir definir claramente el nivel de ambición del colectivo en sus necesidades de tránsito y privacidad, es decir, la seguridad no debe influir en la vida cotidiana de una comunidad universitaria; 4. La seguridad en espacios universitarios debe otorgar una posición, una  capacidad de acción a cada uno de los actores intervinientes y beneficiados de esa seguridad ciudadana, no debe limitar libertades; 5. Debe definirse la utilización de los instrumentos de seguridad ciudadana, descartando de plano el no uso de armas de fuego; y 6. Activar una red de información constante y en tiempo real de situaciones potenciales de inseguridad.

De esta manera, hoy en día cualquier modelo estratégico de Seguridad Ciudadana, incluye el diseño de corte piramidal con  tres niveles diferenciables:   1. Un primer nivel de Seguridad donde se define, que es responsabilidad de cada ciudadano y ciudadana, construir condiciones de seguridad mínimas para sí mismos y para quienes conviven diariamente en su entorno; 2. Un segundo nivel es de carácter Institucional que sería competencia de la seguridad interna de las universidades y el apoyo de las fuerzas de seguridad públicas; y  3. Un tercer nivel que corresponde a la revisión a corto y mediano plazo del plan de seguridad que cada universidad ejercite, a fines de ir gradualmente mejorando su respuesta y creando nuevas estrategias que refuercen las condiciones de seguridad en los espacios universitarios.

Esta demás decir, que el asunto es proponer ideas concretar, reales y con fines claros en su ejecución, para no sólo crear una universidad más segura y digna, sino para erradicar ese producto natural de los seres humanos que es la violencia, que, lamentablemente, ha enlutando a familias humildes y trabajadoras de nuestro entorno social. *.-

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Ramón E. Azócar A.


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