Somos la unidad que resiste

4.3.2.- Sin democracia jamás habría socialismo. 26. La democracia directa, sin democracia jamás habría socialismo. En cambio, el capitalismo destruye la democracia, la democracia es imposible en el capitalismo, porque el capitalismo termina siendo siempre la dictadura de las minorías enriquecidas contra las mayorías empobrecidas; sólo el socialismo libera y nos iguala.

Hugo Chávez 28/7/2007 Discurso en la asamblea del batallón de aspirantes a militantes del PSUV

En el Libro Rojo (Documentos Fundamentales) del PSUV donde están sus Estatutos leemos en la página 72 y 73, Titulo VI, del código de ética del comportamiento de las y los militantes, que la revolución es un cambio cultural. Y que debe significar una ruptura radical con la forma de hacer política y los valores inherentes a la sociedad capitalista () en este artículo 37 sobre los Principios quedan señalados la sabiduría, bondad, solidaridad, igualdad, dignidad y coherencia. En el siguiente artículo 38 donde se enumeran las Reglas de los militantes, observamos en la número 10 un compromiso ético de la vanguardia revolucionaria levantando la bandera de la austeridad para vivir () de forma austera, sencilla, modesta, digna, honrada, ya que la búsqueda de la riqueza  material individual es contraria a la sociedad de igualdad que postulamos y por la que luchamos () Mas adelante puntualiza que la vanguardia socialista confronta abiertamente  () la corrupción, los corruptos, el chantaje y la impunidad que les sirve.

Ya en el Preámbulo de nuestra Constitución Nacional se habla de la misión de () refundar la  República para establecer una sociedad democrática, participativa y protagónica () y para seguir este y otros objetivos fundamentales decreta 350 artículos que conforman nuestras leyes y normativas de vida. Nosotros vemos que en la Carta Magna como en los Estatutos del PSUV están claras las líneas a seguir, pero observamos que en la práctica se hacen humo. ¿Dónde están nuestros líderes que den el ejemplo de una vida digna, modesta y austera? ¿Qué se hizo de la participación y protagonismo y de las Asambleas de Ciudadanos? Sabemos que la autocrítica duele a los que no están en la capacidad de asistir al nacimiento del hombre y la mujer nuevos que la República socialista requiere para consolidar y construir el socialismo en nuestro país. No podemos taparnos los ojos cuando vemos el dedazo en la escogencia de nuestros candidatos a pelear la batalla del 16 de Diciembre próximo. Asistimos pacíficamente a defenderlos para darle continuidad a nuestro proyecto soberano y socialista, pero ¿dónde está la coherencia en esta metodología arbitraria que desde las cúpulas del partido se esgrimen hacia abajo?

Si en el artículo anterior dijimos que de nada debemos orgullecernos por ganar un proceso electoral cuando la realidad cotidiana nos señala el peligro dentro de nuestras propias filas partidista por no pararle bolas al cáncer que silenciosamente va destruyendo los fundamentos de un ideal revolucionario. ¿A quiénes pretenden engañar nuestros líderes con la retórica revolucionaria y la práctica burguesa? ¿No son nuestros mismos funcionarios y sus vidas aburguesadas disolviendo la participación y el protagonismo del poder popular con sus arrogantes conductas consumistas la mejor propaganda y publicidad para el imperialismo? El pueblo trabajador, que todos los días sale a darle el pecho a la revolución, donde se encuentra su alma y su corazón, que despertó del letargo que el neoliberalismo apátrida impuso a sangre y balas en el inicio del segundo mandato del vendido Carlos Andrés Pérez; que apoyó en silencio la rebelión militar del 4 de Febrero, y con votos al líder en las elecciones de 1998, no se dejará chantajear, manipular, vencer ni convencer con los picos de plata que canturrean con rimas del Che y de Fidel, de Alí y de Violeta, pero que no paran de engordar billeteras capitalistas.

Para la buena y el buen entendedor basta con revisar sin miedo ni reservas y con profundidad y coherencia revolucionaria lo que el voto ha señalado y viene señalando desde el interior silencioso del corazón de un pueblo noble que lleva más de dos siglos rompiendo el yugo y gritando revolución. Sabemos muy bien que las recientes elecciones presidenciales las salvó ese anónimo pueblo revolucionario que no tiene tiempo para leer a Carlos Marx, que no para de trabajar para darle a los hijos Patria, que a la hora de la Hojilla, sus párpados cansados preparan el sueño de una Venezuela Potencia para la Solidaridad y no para el consumismo capitalista. Nosotros somos ese mismo pueblo porque vivimos y respiramos con él, en sus calles, en sus esquinas, y no desde el monitor de la pc, o a través del lente intelectual que nos separa del vulgo, o repitiendo como cotorras lo que el líder nos señala a cada rato: eficiencia, eficacia, lealtad a las mayorías

No somos amigos de los que andan pescando en río revuelto con esa manía de dividirnos y profundizar nuestras debilidades para fortalecer sectarismos cuya verdadera y profunda necesidad es la de disolver y gasificar nuestra unidad revolucionaria: pueblo y ejercito hasta la victoria siempre. Queremos ver en la práctica la democracia real y verdadera que postulamos en el 99. Somos actores y sujetos de la revolución y no nos van a secuestrar ni al partido, ni a la revolución, ni a nuestro líder. Somos la unidad que resiste por dentro y por fuera con la espada de Bolívar por América Latina a hegemonía imperialista, y los antivalores del capitalismo, donde quiera que se encuentren.

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