Nitu Pérez Osuna y la clasista violencia contra la mujer, dos semejanzas y una misma ideología

Es indudable el desprecio sentido por quienes ven a los pobres, definidos como algo menos que seres no merecedores de derecho alguno, tal como se ve y se siente en todas las actuaciones de estos canallas aburguesados, sobre todo en estos tiempos de la lucha de clases en la Venezuela Bolivariana, no tiene perdón de Dios, y seguramente ni del Diablo.

Con respecto a la Pérez Osuna, una mujer desalmada que se indigna, aunque no tenga dignidad, cuando se entera que el CNE, seguramente por sugerencia del PSUV., o por otra razón igualmente válida y justa, acercó los centros electorales a las zonas donde viven o conviven los pobres, para que estos ejercieran su derecho a participar en la escogencia de los voceros que ocuparían cargos públicos, fundamentalmente la Presidencia de la República, por demás consagrado por la Constitución Bolivariana y estimulado por el Comandante Chávez. Esta asume que solo los de clase con la categoría de intelectos, cultos y sabedores de realmente nada, son los que deben gozar de tal derecho político.

La clasista violencia contra la mujer se proyecta desde las mismas instituciones concebidas como defensoras, esto se demuestra cuando en afiches o pendones colocados o exhibidos con gran tamaño, supuestamente alertando sobre tal violencia, colocan por supuesto el rostro de una mujer golpeada y aterrorizada con un mensaje de cállate! , pero claro, el símbolo que utilizan para impresionar a quienes lo miran, es una mano con señal de silencio sobre la  boca de la mujer, ah, pero la fulana mano es el reflejo de un hombre pobre y negrito, con rasgos de ser trabajador fabril o del campo.

Estas dos conductas son el reflejo de una actitud de clase social, la una directa y sin miramientos, bien definida y sin tapujos; la otra subliminal, escondida en nuestras instituciones para manipular, tratando de hacer sentir que los pobres no merecen más que reproche, no siendo más que la visión ideológica de la burguesía para marcar en su distancia la lucha de clases. Ambas se consiguen y marcan pautas.

El autor es: Abg. 

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