El problema no fue el comunismo sino los nuevos comunistas

Marx finaliza el manifiesto comunista con esta frase proletarios de todos los países uníos para las nuevas generaciones de comunistas estas palabras son vacías o simplemente no suenan. Hace décadas es un llamado que no llama o llama de otra manera con la voz distinta de la que caracteriza a los luchadores revolucionarios.

Hay un problema generalizado en la sociedad que cree que por ser comunistas son revolucionarios y no es así, muchos son oportunistas que han dejado de influir en la política de cambio porque abandonaron el cuerpo social, no coinciden con el antisistema y son incapaces de comunicar en el plano real la política de izquierda.

Los poderes establecidos hoy en día en los mercados, en las finanzas, con la tecnología, militarismo, demografía, cultura, son tan radicalmente distintos de los mercados que dominaban hace 180 años y eso no es un discurso de derecha, es una realidad; esos mercados están tan seguros de sí mimos que no se sienten amenazados por ninguna alternativa política porque saben que no existe la capacidad de sustituirlos globalmente.

Hace rato que la informalidad acumulada dejo de ser productiva para la economía establecida y costosa para cualquier sistema porque el mundo informal no es integrable ni en la globalización peor en un proceso socialista, creció mucho más allá de la categoría de marginal o economía secundaria porque es dependiente y asignada a convertirse en un contrincante formidable contra la inequidad y la desigualdad.

La forma actual del comercio de nuestros recursos sin valor agregado, la nula industrialización que tenemos, la pérdida de la seguridad alimentaria, la defensa de las etnias y sus fronteras territoriales tradicionales afectadas por la movilidad y promiscuidades demográficas indiscriminadas requeridas por la globalización en medio de la soberanía que se reclama más allá de las zonas de gestión económica y política de las trasnacionales que ejecutan la explotación, son asuntos que solo una izquierda en proceso de cambio político lo puede lograr por sus principios revolucionarios sostenidos en un gobierno no en un partido.

Tratar estos temas es sin duda una amenaza para el orden establecido. Pero ustedes los comunistas actuales no son capaces de meter miedo o al menos molestar esos poderes y a las potencias que lo ejecutan, es lo que se ve en Europa con partidos comunistas muchos más consolidados y éticos con sus principios y con mucha más experiencia no pudieron sostenerse ni sostener el marxismo después de la desaparición de la ex URSS por la influencia del exterior, lo mismo pasa aquí con el PCV.

Sostenerse traicionando a quien de alguna manera le permite sobrevivir escuchándolos representa un peligro para el proceso porque no alcanzan a personificarse como una aliada y consistente ayuda  para el proceso. Brutos, son una amenaza porque producen desconcierto, y por su inactividad actual descomponen ideológicamente el proceso en su identidad y en su acción. 

La continua caída del comunismo conducida por estos valentones de pañal nos deja ver su falta de lealtad para la integración del presente y futuro del socialismo venezolano porque no quieren remozar la economía política, su sola presencia como partido comunista ya no es suficiente para romper las paredes invisibles de esa habitación en la que encierran su actividad política sectarista obediente al dogma, al menos, deberían abrir la puerta para actualizarse en lo socio productivo de las ciencias políticas ejercitándose en la capacidad de cambio de rumbo como una nueva izquierda entre todas las que toman posición en estos procesos. 

La suposición de que el comunismo se constituye en la pureza democrática fue y es un escenario que nunca existió  ni en Rusia ni en Cuba peor en China, por eso renacionalizar el sentido socialista solo leyendo la tesis de Marx no concreta nada, lo han reconocido cientos de marxistas por la lejanía en la que se encuentra el marxismo en muchos pasajes de la tesis, es la lejanía que tiene el libro concebido como un llamado a un sujeto consolidado respecto de una sociedad que no termina de ser tal porque no pretende ser tal desde la cupula, es lo que se vio en el fracaso del socialismo ruso.

Es necesario por más que cueste hacerlo reconocer que su política formal comunista ni siquiera actúa como amedrentamiento a la amenaza del capital. Ya no existen dicen miles de millones de opiniones, sin embargo, como en muchos pasajes de la vida la refundación de la izquierda, el ser de izquierda debería definirse a partir de la misma actitud de resistencia y rebeldía contra el sistema imperante y automatizado para el funcionamiento del capital alienada en la voluntad del valor que se auto valoriza en el medio del mundo de los mercados capitalistas.

En origen del ser de izquierda se encuentra en los principios revolucionarios de resistencia y rebeldía frente al modo capitalista con actitud firme pero con coherencia practica detectable en la toma de partido por el valor de uso del mundo y de la vida y por la forma natural de la vida humana contra la valorización capitalista de ese mundo y esa vida es lo que distingue el ser de izquierda hoy, es lo que hacen Chávez, Correa, Evo, los Castro, muchas veces contra la eficacia política del aporte estatal pero en bien de las mayorías.

No nos podrá gustar el proceso por muchos motivos o porque se apartaron de los dogmas, pero, de ahí a traicionar apoyando a fulanos que la maza rechazaes preferible que desaparezcan como partido comunista.

El ocaso de los comunistas de pañal es un tema recurrente. Los partidarios de Chávez vemos su accionar en los asuntos públicos como una acción inútil sin influencia en los resultados; los temas que se debaten son cada vez más lejanos sin su rueda de prensa habitual que los recuerda, sus acciones electorales siempre han sido mínimas por no decir cero, así, su actividad política solo es petulante, respondona, sin sentido político practico por lo tanto aburrida.

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