Sin timbre y sin distancia

Democracia y aprendizaje

El 7 de octubre es una fecha memorable. Estamos plenos de regocijo por haber protagonizado un proceso electoral hermoso con la participación de un porcentaje alto de la población venezolana. Hemos escogido el socialismo como modelo para nuestro país, derrotando el terrorismo mediático nacional e internacional y sus campañas feroces. Aprendimos a leer los mensajes develando sus nefastos propósitos. Existe la conciencia de que gozamos del derecho a darnos las formas de gobierno y no lo vamos a despreciar. Henos crecido cualitativamente.

El Consejo Nacional Electoral ha dado muestras de organización, participación, seguridad, confianza y transparencia máximas. La campaña llamando a ejercer el derecho al voto se esmeró en contagiar sin exclusión: una de las que recuerdo es la del joven cantando en ritmo de reggae y, en cuadros aparecían bailando, una peluquera, un campesino, un trabajador, dos jóvenes, una señora, un señor. Sin duda reflejaron allí la alegría, el sabor y son que nos caracteriza. En cuanto a los mecanismos de elección, en estos catorce años, hemos visto cómo el CNE ha desarrollado capacidades, todo en busca de los principios antes mencionados. Todo un aprendizaje.

La incorporación de la automatización fue un gran logro. Hace cuarenta años, más o menos, elector y electora, tenían un abanico de tarjetas de colores que distinguían los partidos políticos, debían que hacer malabarismos para que no se les cayeran de las manos; y los tarjetones negros, enormes, con las tarjetas de colores, y no faltaban los chistes ¿a quién le das el (voto) chiquito? Votaban personas fallecidas y se sabía de gente que votaba más de una vez. El conteo manual se prestaba para errores y para malsanas intenciones de favorecer a candidatos.

La democracia participativa, protagónica consagrada en la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela es un ser viviente, conformada por gente de carne y hueso, con conciencia de sus acciones, con la convicción de su poder. Al convertirse en acto, se construye, se autoorganiza, es autopoietica. Nosotros, los demo, aprendemos constantemente, en todo lugar.

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María Auxiliadora Castillo


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