La incitación al odio como arma política de ambos bandos

Es repugnante, atroz, abominable, despreciable y merecedor de todos los calificativos negativos que pudieran existir, la “campañita” que vía redes sociales y a través de la mensajería instantánea celular, ha montado un sector de la oposición venezolana en contra de los sectores bajos de la sociedad:

"Se acabaron los pendejos, de ahora en adelante no dar propinas ni a parqueros, ni a bomberos, ni a caleteros, ni a los que lavan carros, ni a la señora que nos ayuda en la casa, ni a los chamos en supermercados, cero aguinaldos, no comprar a buhoneros, que se jodan, porque aunque siempre reciban ayuda directa de nosotros, siempre votan por Chávez. Que empiecen a sentir el impacto de sus acciones, porque todos ellos viven de nosotros y del rebusque. Se acabó la regaladera de propinas. Estamos en un país socialista y tendremos que vivir así. Pásalo"(1).

Así reza el mensaje que circula como “cadena” indiscutiblemente surgido de una mente (o varias mentes) podrida, que no tiene el mínimo de sensibilidad y llevando el tema político al campo del enfrentamiento social.

Más allá de que el mensaje sea captado en términos de negar propinas a ciertas personas, el mismo despierta resentimiento de la clase social en donde se está esparciendo, que sin duda es en la clase media con mayor acceso a la telefonía inteligente y a internet, hacia el grupo social de estrato inferior a quien se le echa la culpa del triunfo de la opción chavista en las recientes elecciones y por ende de la situación caótica que dicen vive el país.

Y es que el comentario ya está en la calle, en conversaciones cotidianas se le da la razón a esta campaña y realmente está profundizando el enfrentamiento entre estos dos sectores de la población.

La otra cara de la moneda.

Por su parte, el sector del oficialismo no se queda atrás. El mismo día de las elecciones, el vocero de esa tolda, Jorge Rodríguez, defendió las acciones de amedrentamiento ejecutadas por algunos de sus simpatizantes, muchos de ellos motorizados, en varios centros de votación a nivel nacional, diciendo que los sectores burgueses y de clase media ven al pueblo como unos indeseables. Otro que también lanzó su perlita días antes de las elecciones fue el ahora candidato oficialista a la gobernación del estado Miranda, Elias Jaua, quien dijo que la burguesía discrimina a aquel que tenga tatuajes y pircing porque les “huele” a pobre.

Ese mismo esquema ha sido aplicado en todo el país por dirigentes chavistas, con el argumento de que la clase media y la clase alta menosprecian a la clase baja.

Es igual de perniciosa, tanto la actitud del chavismo como la de la oposición con sus apologías al enfrentamiento entre clases sociales, jugando peligrosamente a desatar un conflicto violento en Venezuela.

El llamado de atención es a estos politiqueros tanto oficialistas como de oposición que irresponsablemente usan la incitación al odio, para defender sus propios intereses e igual reflexión para toda la población a no hacerse eco de estas campañas, a no dejar seguir siendo utilizados como tontos en este juego macabro que, si recordamos la historia, en otras latitudes el resentimiento sembrado en las clases sociales produjo genocidios tan terriblemente trágicos como los de Ruanda y la antigua Yugoslavia, por citar solo dos casos.

La conformación de un movimiento como tercera alternativa política en nuestro país, vendría a representar una “válvula de escape” a toda esta presión social que están propiciando los dos bandos políticos principales que se disputan el poder.
Situaciones como a la que me estoy refiriendo en este artículo y muchas otras que nos están cerrando el paso para alcanzar un clima de sana convivencia entre los venezolanos, es lo que me motiva a dar un paso al frente en este llamado pero, como dice el refrán: “una sola golondrina no hace verano”. Tú tienes la palabra.
(1) Citado del artículo de opinión: "Se acabaron los pendejos, de ahora en adelante no dar propinas... (Pásalo)" publicado en Aporrea el 14 de octubre de 2012 por Fernando Saldivia Najul.

[email protected]

Esta nota ha sido leída aproximadamente 709 veces.