Buena esa camarada Mario Silva

Excelente la posición del camarada Mario Silva con respecto a la pugnacidad pequeña y subalterna de algunos y algunas a lo interno de nuestras filas con respecto a la próxima elección de gobernadores y gobernadoras.

Siempre hemos pensado que el enemigo actúa a través de nosotros mismos. Actúa a través de las ideas trasnochadas que aún mantenemos y que se expresan, entre otras formas, con manifestaciones de soberbia (es decir, falta de humildad). Muchas veces estas opiniones críticas no son más que la defensa de intereses grupales y sectarios. O simplemente visiones desesperadas y destempladas de una pequeña burguesía desesperada por tener protagonismo a costa de estridentes posturas.

Si no fuera porque este asunto afecta la moral y la dedicación de algunos buenos camaradas, no la tomaríamos en cuenta. Pero la cosa por momentos ha llegado a tales extremos que es necesario levantar la voz. Por ejemplo tenemos la matriz de opinión (alentada por la derecha más rancia y repetida por algunos camaradas) que señala de cogollero y corrupto al camarada Diosdado Cabello. Pero resulta que nadie, absolutamente nadie ha podido demostrar, ni judicial ni sociológicamente, que Diosdado es el supuesto cabecilla de la supuesta derecha roja o endógena que supuestamente impide que Chávez vea la realidad e impone candidatos pertenecientes a la supuesta nueva clase dominante. Y con esto no pretendemos decir que el camarada Diosdado, como todo ser humano, no pueda incurrir en errores o deficiencias, absolutamente criticables. O que no exista el fenómeno del burocratismo, del nepotismo o de la corrupción a lo interno de nuestras filas. En las gestiones de la oposición hay de sobra pero a ciertos críticos no parece importarle, pues parece que sus prioridades son otras.

Una vez resuelto el asunto de la elección presidencial satisfactoriamente a favor del pueblo, observamos -ya sin sorpresa- cómo se desatan las bajas pasiones en torno al asunto de las gobernaciones. Mala cosa porque es un punto pequeño pero punto al fin, a favor del enemigo. Y decimos que ya sin sorpresa porque tiempo atrás que estamos acostumbrados a este tipo de opiniones catastróficas que argumentan que nadie y nada sirve dentro de la actual vanguardia revolucionaria. Sólo se salva Chávez, y de vaina.

Ni siquiera la grandeza de ideales y de ejemplo vital dado por nuestro Comandante mueve a algunas mentes a deponer sus actitudes infantiles, sino que se lanzan al ruedo, en algunos casos sin siquiera terminar de leer los resultados del 7-O, cuchillo en dientes para censurar tal o cual designación. Compartimos la opinión del camarada Mario al respecto: a estas alturas quien no apoye las designaciones hechas por la dirigencia nacional es simplemente un contrarrevolucionario. Objetivamente así de sencillo.

Con el 7-O se abre una nueva etapa. La etapa de la eficiencia revolucionaria. Ésta debe ser el resultado más de la lucha social protagonizada por el pueblo, que por la aplicación dogmática de cualquier teoría, sin negar la importancia de ésta.

Por supuesto que la crítica y la autocrítica seguirá siendo el arma principal, deslastrada de todo dogmatismo y de todo criticismo pequeñoburgués. De lo que se trata es que la crítica y la autocrítica revolucionarias sirvan para construir una mejor sociedad y no como máscara para procurar la anulación del otro para imponernos nosotros. Cualquier “victoria” por esa vía no será más que la reproducción de lo mismo que combatimos. Así la historia lo ha demostrado mil y una veces. En cuanto a Diosdado, que no es mocho, nadie –ni escuálidos ni súper-revolucionarios- ha recogido el guante que lanzó en el Parlamento ¿dónde están las pruebas? Y ha autorizado al pueblo para que tome bajo su control toda propiedad que se señale como suya y se compruebe como tal. Y por favor no acudan al expediente no probado de que “usa testaferros”. En la vida hay dos cosas que no se pueden ocultar: la tos y el dinero, nos dice el refrán.

De cara a la nueva etapa que se abre, hoy está pendiente incorporar al debate, con criterio científico, el fenómeno del burocratismo. Un debate a fondo, de alto nivel político, que aunado a la lucha práctica por un socialismo eficiente, liquide o minimice de una vez por todas este factor corrosivo dentro de nuestras filas, es decir, tanto el burocratismo mismo, como al prejuiciado criticismo pequeñoburgués, quizás tan pernicioso como el primero.

¿Será posible que la clase obrera de Guayana apoye al trásfuga de Velázquez animada por un economicismo exacerbado por el sindicalerismo totalmente contrario al rol revolucionario del proletariado, colocándose de espaldas al proyecto nacional de una Venezuela potencia socialista? ¿Será posible que detrás de un regionalismo aldeano, en esencia igual al caudillismo adeco-copeyano, se pretenda descalificar al camarada Aristóbulo en Anzoátegui poniéndole piedras en el camino al plan de desarrollo de la Faja, entre otros proyectos de envergadura? ¿Qué decir del camarada Ameliach en Carabobo, luchador de largo aliento dentro de este proceso, criticado por grupúsculos sedientos de poder que no les importa un carajo el aspirado papel estratégico que juega Carabobo en la Venezuela integrante de Mercosur? ¿O será que ese mismo regionalismo aldeano justifique que la traición en Lara quede sin castigo político? Otro tanto ocurre en Trujillo con respecto a grupos que se creen la encarnación del pueblo revolucionario con el revolucionómetro en la mano. Ya basta.

No es posible que en medio de una guerra que decide el futuro de la humanidad y del planeta, tengamos tal cortedad política. En medio de una guerra contra el enemigo de los pueblos, el más poderoso de la historia, nosotros estemos embarcados en un debate bizantino (cuál es el sexo de los ángeles mientras los turcos derrumban la muralla de la ciudad). Ni siquiera podemos alegar lo de “irreverencia en la discusión, lealtad en la acción” porque en este caso no se trata de “irreverencia” sino de un irresponsable sectarismo que se acompaña en la práctica con desgano, desmoralización y pasividad militante. Ello ya lo hemos experimentado en otras ocasiones con saldos bien negativos (por ejemplo, con respecto a la campaña del camarada Aristóbulo como candidato a alcalde mayor de Caracas donde no hubo de muchos de los críticos a su selección de ninguna “lealtad en la acción” ni nada parecido).

Tiene 1000% razón el camarada Mario cuando dice, palabras más palabras menos, que la revolución tarde o temprano le ha cobrado o ha sancionado a quienes la traicionaron o no le sirvieron con diligencia. La revolución bolivariana ha llegado a donde está gracias al pueblo revolucionario que identifica a Chávez como un líder confiable, producto a su vez –además del liderazgo personal de Chávez- de un equipo dirigente que ha sabido con buen tino sortear los peligros y avanzar en medio de enormes dificultades. ¿Es tan difícil reconocerlo? Claro, siempre y cuando compartamos el criterio de que estamos avanzando hacia el socialismo bolivariano, y no pensando –al igual que la reacción burguesa- que estamos en medio de una catástrofe. Lo cierto es que ha habido un aprendizaje colectivo que implica a pueblo, gobierno y partidos revolucionarios. Las nuevas gestiones (incluyendo la misma gestión presidencial) serán en esta etapa seguidas más de cerca por los entes colectivos (partidos, instituciones y poder popular).

De nuestra parte seguiremos apoyando sin titubeos al Comandante y la dirección nacional en sus decisiones, seguros de que el pueblo venezolano desde cada una de sus regiones sabrá evaluar con conciencia y sabiduría cada designación y elevar al cargo de gobernador o gobernadora al o la camarada designado o designada. En diciembre se sigue jugando el destino de la Patria. Un partido, unas instituciones del Estado y, sobre todo, un creciente poder popular, deberán asumir en colectivo las responsabilidades de una gestión revolucionario exitosa que rompa con la influencia ideológica que aún tienen la burguesía y el imperio sobre amplios sectores del pueblo.

El o la que quiera a su Patria de verdad, debe apoyar a los candidatos y candidatas del pueblo y de Chávez. Lo contrario es paja.

INDEPENDENCIA Y PATRIA SOCIALISTA. VIVEREMOS Y VENCEREMOS.

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