Nicolás

La primera medida que ha tomado el camarada Hugo Chávez, una vez que el pueblo venezolano le ratificara para un nuevo período presidencial, 2013-2019, ha sido la designación del camarada Nicolás Maduro como nuevo Vicepresidente Ejecutivo de la República Bolivariana de Venezuela. Dos datos que siempre resalta el camarada Chávez, del recién designado Vicepresidente, tienen que ver con su origen proletario, conductor de Metrobús, y su destacada labor como Canciller de la República. Con ello, el camarada Chávez nos insinúa lo que debiera ser, la nueva orientación que tendrá la continuación de su gestión gubernamental en los años por venir, retomar el carácter “obrerista” de su gobierno; ese que, durante estos 14 años, ha intentado consolidar, pero que, los resultados a la vista de todas/todos, no han sido los esperados. El mismo camarada Chávez, pudo constatarlo en su encuentro, más bien, desencuentro, con las/los trabajadores de Guayana. Y, al igual que los camaradas trabajadores de Sidor, podríamos decir, se encuentran las/los trabajadores universitarios, cementeros, de los peajes, de la Administración Pública Centralizada, de las Misiones Sociales, éstos últimos -en su gran mayoría- por no decir, todas/todos, tercerizados.

Se trata, con esta designación, de reencontrarse con la clase trabajadora. Un Gobierno que, dada su composición pequeñoburguesa, se ha alejado, más bien confrontado, con la clase más afín a sus ideales de construcción de la nueva Sociedad, la Socialista. Un gabinete conformado por profesionales y profesores/profesoras universitarios, que bien expresan los anhelos de la clase media, más no, los de la clase trabajadora. Clase media que, como lo reflejan los resultados electorales, se ha manifestado, mayoritariamente, a favor de las posiciones de la burguesía. Aunque suene contradictorio, una clase media que, nunca antes en toda nuestra historia, recibió importantes beneficios de gobierno alguno, mientras que, de la acera de enfrente, solo recibió brutales agresiones. “Hemos decidido acabar (y nuestra decisión es inexorable) con esa modalidad de la delincuencia organizada que es la estafa inmobiliaria: no va a haber ninguna clase de contemplaciones con los carteles inmobiliarios, verdaderas mafias operando a plena luz del día, que han esquilmado los ahorros de miles de venezolanos y venezolanas de clase media. Y que no se diga que estamos arremetiendo contra la iniciativa individual y la propiedad privada: lo que estamos haciendo es ponerle coto a una dinámica de extorsión y estafa. Me pregunto: ¿el cobro ilegal del Índice de Precios al Consumidor a parejas jóvenes y a profesionales es expresión de la iniciativa individual?; ¿el derecho a la propiedad privada, que tanto preocupa a las cloacas mediáticas, se ejerce paralizando la construcción de edificios y robando sistemáticamente a quienes ya habían creído materializar el sueño y la esperanza de una vivienda propia? Se terminó el tiempo de los engaños y los contratos leoninos: aquí existe un Estado dispuesto a proteger los derechos y los intereses de las víctimas de estos choros de cuello blanco; a restituirles a nuestros compatriotas lo que les pertenece y les ha costado tanto esfuerzo y tanto sacrificio; con su derecho a la propiedad estamos absolutamente resteados. Estamos actuando con la misma energía y con la misma resolución que demostramos al eliminar los siniestros créditos indexados y las perversas "cuotas balón" hace cinco años: recuérdese ese instrumento liberador que es la Ley de Protección al Deudor Hipotecario. En razón de ello quiero pedirle a la Asamblea Nacional, haciéndome eco de un clamor colectivo, que despliegue el máximo esfuerzo para la pronta aprobación de la Ley del Mercado Inmobiliario. Una ley que no admite la menor demora. No quiero dejar de hacerte un llamado a ti, compatriota de la clase media venezolana: nuestro Gobierno está dando la cara en defensa de tus legítimos intereses. Siéntete amparado por el proyecto bolivariano. Si quieres Patria "como sé que la quieres" vente a construirla con nosotros.”(Líneas de Chávez, 07-11-2010). Aún así, ese sector social votó, mayoritariamente, en contra de la Revolución Bolivariana y, a favor, de sus explotadores, sus verdugos. Y es, ese sector, que hoy en día, por las redes sociales, llama inculto y ofende nuestro pueblo, habrase visto?

Muchos de los votos descontentos que ha logrado captar la oposición provienen es de la clase Trabajadora, sector social que, en los últimos años, ha sido el más agredido desde filas revolucionarias, ejemplos hay muchos: Useche, Yadira, Tibisay, Natacha, Rotondaro, entre otras/otros agresores que, con políticas de marcado corte neoliberal, bien pudieran haber estado apoyando al candidato opositor y su paquetazo. Así lo ha comprendido, acertadamente, Shemel: “Los 6 millones 468 mil 450 votos que hasta el último reporte del Consejo Nacional Electoral (CNE) ha obtenido el excandidato opositor, Henrique Capriles Radonski, no son votos de respaldo a la oposición, sino votos en contra del proceso revolucionario, dijo este martes Oscar Shemel, director de la encuestadora Hinterlaces. Estimó que la lectura de esos resultados es “que la oposición sigue sin ser una alternativa y sólo ha recogido el voto castigo”. (AVN, 09-10-2012). Votos castigo que, en el caso de la clase trabajadora, expresa su descontento por la congelación de las contrataciones colectivas; la pérdida del valor adquisitivo de sus salarios y su no ajuste en la debida oportunidad; la lentitud en que las Inspectorías del trabajo hacen justicia laboral, reivindicando la estabilidad laboral de camaradas trabajadores y trabajadoras despedidas injustificadamente, caso concreto: Inspectoría Pedro Ortega Díaz, más de un año para decidir sobre casos de estabilidad laboral; negativa de incorporar, en contra de la Ley, a trabajadores y trabajadoras universitarias a la seguridad social del IVSS; violación, por parte de la burocracia estatal, a la libertad sindical, privilegiando a sectores sindicales afectos al partido de gobierno e impidiéndole a sectores independientes hacer vida sindical; no dar respuesta a trabajadores y trabajadoras tercerizadas, en especial, podemos denunciar el caso de quienes laboran en las Misiones Sociales y aún no tienen respuesta sobre su formalidad como trabajadores del Estado; en fin, son muchísimos casos que, estimamos, dada su vocación obrerista, Nicolás Maduro, como Vicepresidente de la República, pueda darles respuestas y propiciar, por esa vía, la paz laboral que nuestra patria viene reclamándole a su Gobierno Revolucionario.

Estimamos que, el camarada Nicolás debe abrir su Despacho al diálogo constructivo, sin sectarismos de ningún tipo, abrir sus puertas a las distintas corrientes del movimiento sindical, sin privilegiar a ninguna corriente, para que, la clase trabajadora tenga en su gestión gubernamental un punto de apoyo fundamental que permitan reconstruir lazos de camaradería para con el Jefe de Estado, el camarada Hugo Chávez, quien entonces y, solo entonces, podrá afirmar con certeza, esta vez, y sin duda alguna, que su gobierno es un Gobierno Obrerista, un Gobierno de la Clase Trabajadora…

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