Los hechos de esta semana, especialmente los de hoy, nos demuestran claramente
los autores intelectuales, los autores materiales y las estrategias de la conspiración
que se afana en derrocar un gobierno democráticamente electo que desarrolla
un proyecto político que ha sido ratificado por la mayoría del
pueblo en siete procesos electorales.
Cuando por fin nos aproximamos a la decisión del máximo tribunal
de justicia en la que se califique la actuación de los militares que
dirigieron las acciones el 11, 12 y 13 de abril, hemos visto como la campaña
mediática inició, varios días antes, la construcción
de una matriz de opinión para influir en la decisión de los magistrados
y magistrados haciendo ver que no hubo golpe de estado.
Luego, grupos de la llamada "sociedad civil", los mismos que montaron
el show en la Plaza Altamira, comenzaron a congregarse en el Tribunal Supremo
de Justicia para "expresar su apoyo a los militares sometidos a antejuicio
de mérito", llegando incluso al abuso de lavar la bandera de Venezuela.
Todo esto tenía otro objetivo: provocar a que los grupos que defienden
el proceso revolucionario a que tomaran el Tribunal Supremo de Justicia como
el nuevo escenario para dirimir las diferencias. Estos grupos, que actúan
movidos por un sentimiento de impotencia ante la desigual batalla de ideas que
libran contra quienes controlan los medios de comunicación y quieren
imponerles su criterio, han sido nuevamente víctimas de la eficacia de
la policía metropolitana cuando de reprimir a los partidarios del gobierno
se trata.
Los medios de comunicación, transmitiendo en vivo desde el sitio de
los acontecimientos, han desarrollado habilidades para manipular las imágenes
y difundir su mensaje sesgado. Basta con ver o escuchar los noticieros y usted
llega rápidamente a las siguientes conclusiones:
- Los partidarios de la oposición tienen legítimo derecho de
protestar en el Tribunal Supremo de Justicia, los partidarios del gobierno
no.
- El Tribunal Supremo de Justicia tomará una decisión histórica,
siempre y cuando libere de toda culpa a los militares que ordenaron la detención
del Presidente, designaron a Pedro Carmona y avalaron el Acta Constitutiva
del Gobierno de Transición.
- La violencia que se genera al observar como son desalojados los partidarios
del gobierno mientras se protege y se avala la presencia de los partidarios
de la oposición se debe a una orden expresa emitida desde Miraflores.
- El responsable de todos los desmanes que cometan las personas y policías
en esas manifestaciones es responsabilidad del Ministro del Interior y Justicia.
Si realmente deseamos realmente una justicia reconocida por todos y todas proponemos:
- Que cese la campaña mediática que busca influir en la decisión
del Tribunal Supremo de Justicia.
- Que los medios de comunicación, en ejercicio de su deber de informar,
muestren equilibrio al divulgar las dos posiciones que existen sobre la materia.
- Que se retire todo tipo de manifestación en las adyacencias del
Tribunal Supremo de Justicia, sean de partidarios del gobierno o de la oposición.
- Que se difunda ampliamente la discusión de los criterios jurídicos,
superando de esta manera lo estéril del debate partidista.