Esta vez no habría crucifijo

Siempre tuve convicción plena del triunfo de la revolución en los pasados comicios. Ni el menor ápice de dudas a ese respecto afloró nunca en mí, de este modo lo refleja la gran cantidad de artículos escritos previamente, así como los contenidos editoriales vaciados a través de nuestro programa radial “El Dedo en la Tecla”.

Luego del esperado, logrado y tan importante triunfo para el positivo avance político, económico y social que vivirá en lo sucesivo Venezuela, hecho además referencial para Latinoamérica y el Caribe, así como buena parte del mundo, lo prioritario a tener en cuenta es mantenernos siempre alerta para hacerle frente al adversario, a como dé lugar, y colaborar con firmeza a desmontar el discurso político manipulador emanado de la oposición, incluyendo los medios comunicacionales privados, cuyos propietarios hoy lloran ante sus fracasadas inversiones, y es por ello que la sangrada por la herida los mantiene inmersos en sus planes de desestabilización del país que no cesarán nunca en esta feroz “dictadura”.

El ultraderechista, de obvio apego al fascismo, y hoy ex candidato perdedor, Capriles Radonsky, continúa aferrado a la idea de hacernos creer que él es un “demócrata”. La verdad verdadera es que al menos dos razones de peso lo llevaron a aceptar el triunfo del comandante Chávez; una, la esperanza de re elegirse como “gobernador” de Miranda, y la otra es que se enculilló ante el anunciado “Plan CH” que logró disuadir las malas intenciones de él y lo suyos, pues entendieron que la cosa esta vez iría en serio, al punto de que al momento de escribir esta nota, les aseguro que un considerable número de golpistas estuviera colocado a la sombra, y sin posibilidad alguna de que el líder volviera a sacar el azul celeste crucifijo aquel, mientras que por otra parte el pueblo con los brazos cruzados no se quedaría jamás.

Por estas razones expuestas es que a ese señor, constantemente deshidratado no sabemos por qué razón, aunque intuimos los motivos, es imposible que le creamos absolutamente nada de lo que plantea a través del discurso público post electoral que exhibe. Una de las cosas que señala es que esta vez no ganó, pero la próxima vez lo hará, al asumir desde ya que el candidato presidencial de la derecha en el año 2019 volverá a ser él, pero por nuestra parte consideramos que de ese sueño debería despertar a tiempo para bien de su deteriorada salud mental; un líder prefabricado como Capriles, en breve tiempo será fácil presa, entre otros, de un veterano o experimentado Ramos Allup que ya anda por allí en lo suyo.

Otras de las cosas en que tampoco creo, es en la actitud oportunista e interesada puesta de manifiesto por el ex gobernador copeyano Aldo Cermeño, quien planteó estar contra el paquete neoliberal de la derecha que se nos vendría encima de haber ganado esa fórmula, pero anteponiendo en primer plano condicionantes inaceptables, como aquello de una amnistía general para los presos políticos (¿?) Apoyos de ese tipo no los aceptamos bajo ningún concepto para nuestro líder, y, por supuesto, él tampoco.

Finalmente debo señalar, que la re contra comprobada mayoría del pueblo venezolano, y para no pecar de egoístas digamos que el gentilicio venezolano en general, terminó por escalar felizmente la dura cima el pasado 07 de octubre, para de este modo colocarnos definitivamente a la vanguardia del modelo democrático que debe privar en el planeta entero para garantía de su existencia El camino hacia la consolidación del socialismo ha quedado despejado de dudas; sin embargo los obstáculos permanecerán latentes, empero será más fácil la tarea de sortearlos

¡NO PUDIERON VOLVER! No obstante, gloria al vencedor y honor al vencido. Por su parte Los tontos útiles altamiranos manitos blancas pueden continuar con sus piromaníacos jueguitos. Su eco también se apagó.

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