La revolución bolivariana aniquilada por el estado liberal

El resultado electoral del 7-O no puede ser más patético: el caudal de seguidores de la derecha se acrecentó y los electores bolivarianos decrecieron relativamente. Esto desde el ángulo de la política es una paradoja: a mayor gasto social dedicado a combatir la pobreza ancestral, la revolución pierde apoyo en los sectores más humildes de nuestra nación. Y más paradójico aún es que una agenda política neoliberal, con un saldo de miseria y explotación en su haber tanto en América como en Europa, reciba precisamente el apoyo de sus víctimas sociales. ¿Cómo explicar semejante desvarío político de nuestros estratos más empobrecidos? La respuesta creemos encontrarla en el hecho de que los conductores del proceso han puesto en manos del estado liberal que nos rige, los destinos de la revolución socialista bolivariana.

La única manera de entender por qué la revolución cayó en manos del estado liberal, es acudiendo a nuestro proceso histórico, pues allí se anidaron las razones que están orientando este momento crucial de nuestro desenvolvimiento como sociedad. En tiempos de la dictadura perezjimenista surgió una tesis en la institución armada que sostenía la necesidad de que nuestras Fuerzas Armadas Nacionales(FAN) pasara a controlar el destino político de la nación, ya que ellas eran la única institución estatal organizada y con altos niveles de eficiencia necesarios para administrar la copiosa renta petrolera que caía sobre el país. Esta tesis por múltiples determinantes históricos quedó a medio camino y encontró solución de continuidad con el advenimiento del Puntofijismo. Hacia finales de la pasada centuria y frente a la quiebra del capitalismo rentístico, esta tesis volvió a la agenda política de las FAN. Una nueva oficialidad permeada por la miseria social que ocasionaba el ocaso del rentismo envuelto en políticas neoliberales y globalizantes, dio un paso al frente en defensa de la institución estatal amenazada por los poderes imperiales y del recurso natural petróleo que los IESA-BOYS del CAP-II habían puesto a disposición del capital imperialista. Con las banderas del nacionalismo y del combate a la corrupción administrativa, esta oficialidad le decretó la muerte política a la dirigencia del Puntofijismo y se convirtió en una opción política de los desposeídos que usando los vericuetos electorales del estado liberal, se apoderó del poder sin tener claridad sobre el proyecto político que se disponía implementar. La revisión documental de los años aurorales del llamado MVR-200 nos indica que esta organización estaba a más cerca de los movimientos de liberación nacional que de las tesis socialistas. Hacia el 2005, el Presidente Chávez da su gran viraje hacia el socialismo como producto de su enfrentamiento con las fuerzas del capital nacional y mundial. Este nuevo socialismo propuesto por nuestro Comandante se afincaría en ideas tales como: la moral, la democracia participativa, la igualdad conjugada con la libertad, más el cooperativismo y asociativismo en lo económico. Como expediente para alcanzar el socialismo el Presidente Chávez decretó una transición llamada “Democracia Revolucionaria” destinada a abrir el boquete histórico por donde se entronizará el modo de producción socialista.

Esta transición democrática revolucionaria fue concebida por la dirigencia bolivariana como una etapa donde el funcionariado chavista administrador del viejo estado liberal remozado por la Constitución Bolivariana, se encargaría de orientar y dirigir la transición hacia el socialismo. Estamos absolutamente convencidos que esta idea-fuerza de la transición socialista contiene el virus que obstaculizará con toda su fuerzas el advenimiento del socialismo en esta latitudes. Decimos esto por cuanto a este funcionariado se le ha puesto a su disposición una renta petrolera de dimensiones colosales, lo que lo dota de un inmenso poder económico y político que unido a su escuálida formación teórica en las ideas socialistas, le abre la posibilidad de la apropiación privada del excedente petrolero y, lo convierte en una nueva personificación social del capital. Desde esta perspectiva el funcionariado estatal chavista se erige paradójicamente en enemigo de la revolución socialista. Las consecuencias políticas de una revolución socialista pensada y controlada por el estado liberal no son de poca monta, a saber:

1.-El Comandante Presidente aferrado a la conservación del estado liberal, por ser defensor a ultranza de la Constitución del 99, viene siendo presa de un sin número de contradicciones políticas donde por un lado estigmatiza al capitalismo y al mismo tiempo, llama a los capitalista nacionales y foráneos a aprovechar las ventajas económicas que la transición socialista les ofrece.

2.-Durante los últimos siete años hemos visto que desde la presidencia de la República se han ofertado un sin número de proyectos sociales cuyo destino ha sido el cementerio de los desechos de la revolución.

3.-Dificilmente en el tren ministerial, en gobernadores y alcaldes del chavismo encontramos apego a las ideas socialistas: llegándose el caso de que muchos de estos funcionarios desde sus altos cargos ejecutan políticas neoliberales en contra de las masas trabajadoras. Además, la gestión pública de estos funcionarios raya en la mediocridad por decir lo menos.

4.-Las misiones decretadas por la Revolución han sido llevadas al pueblo con una visión clientelar, pensando que el fetiche de la mercancía, entiéndase casa, beca, ayuda o cualquier otra dádiva material por si misma genera conciencia de clases.

5.-El proyecto socialista ha sido escondido por el funcionariado al punto que el bajo pueblo en estas últimas elecciones llegó a considerar que la diferencia entre el Chavismo y la oposición era un problema de eficiencia y nada más. Muchos humildes votaron por Capriles pensando que este personaje desde la presidencia haría más efectivas las misiones chavistas.

6.-Si bien la revolución le abrió las puertas a la juventud que el Puntofijismo les cerró, no se crearon las ofertas de trabajo que absorberían a los egresados de las misiones educativas; lo que ha venido creando una masa de jóvenes frustrados por estar desempleados y por supuesto, enemigos de la revolución.

Sin embargo, a pesar de que el estado liberal se viene tragando la revolución bolivariana, encontramos en el Plan socialista 2013-2019, una luz al final del túnel para el proyecto socialista. Allí se encuentra la propuesta de profundizar el Estado Comunal, siendo esta idea fuerza, el expediente que salve la revolución bolivariana, al crear un contrapoder que enfrente y comienza liquidar al estado liberal. Si la renta petrolera comienza a comunalizarse, se le irán limando las garras al funcionariado chavista que no deja avanzar la revolución, y se irá creando la economía socialista que ponga fin al reinado del capital en la tierra de Bolívar. La comunalización como nuevo estado socialista, debe ser la bandera que le salga al frente a una pretendida Oficina de Control y Seguimiento de los proyectos socialistas que el estado liberal piensa decretar, con el fin de corregir las desviaciones e ineficacias de la revolución; pero por su procedencia sabemos que su objetivo será la cancelación de la revolución socialista.

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Humberto Trómpiz Valles


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