Por ahora Chávez, y luego qué?

No es fácil realizar análisis políticos en la Venezuela actual. En primer lugar porque uno no es de esos que llaman politólogos que en verdad no sabemos qué significa pero suena bonito y por otra parte se corre el riesgo de recibir varios recuerdos a la progenitora por parte de fanáticos de alguno de los bandos que intentan convertir la vida del país en una nueva cuarta república con solo 2 partidos.

Sin embargo, como estamos acostumbrados a eso y alternativamente en nuestra cotidianidad pasamos de ser un escuálido, infiltrado y conflictivo a un chavista de mierda al momento de emitir una opinión que contradiga el pensamiento implantado en la mente de los interlocutores de turno en la conversación, y como pensamos que la vaina no es de 2 sino que el pueblo tiene muchas voces, nos atrevemos a dar nuestra visión sobre la faena electoral que acaba de finalizar.

Como siempre pasa, hay que esperar a que se decanten los números y navegar por las opiniones de los enjundiosos analistas de ambos lados que inmediatamente salen a demostrar porque se ganó o perdió según sea el caso. Por supuesto, la mayoría de las veces la derrota es huérfana y la victoria es asumida por los “lideres” de los partidos políticos y en nuestra realidad por los conductores de los programas de televisión.

Ya se escucha a la dirigencia del PSUV exponer que ganaron por el extraordinario 1x10 que implementaron, como si uno no anduviese pateando calles y viéndolos actuar. Añaden que el triunfo se debió a la gran sincronización del Polo Patriótico, vaya Ud. a saber si esa vaina alguna vez existirá.

En la otra acera, aunque muchas veces parece la misma, aparecen los canta fraude sin más pruebas que su decepción y frustración por la derrota, con unas extrañas matemáticas que denotan los problemas de nuestra educación básica que no permite resolver con éxito una sencilla regla de 3. Son los mismos que como estrategia electoral victoriosa se les ocurrió convocar un cacerolazo la noche anterior a las elecciones y que como colofón a su faena se lanzan a la heroica tarea de tomar Plaza Altamira como quien toma una Bastilla cualquiera.

Hasta aquí todo normal, es una de esas malas películas que repite Venevisión todos los domingos para torturar a quienes no tienen cable. Sin embargo, la jornada trajo algo novedoso que creemos es para preocuparse. Capriles sale reconociendo temprano su derrota sin poner excusas de mal perdedor, sin acusar al árbitro por no pitar un penalti o no haber expulsado un jugador, lo cual desde nuestra opinión que no es humilde para nada, creemos que lo posiciona como un rival a tomar en cuenta; Chávez con su llamada ya lo ha hecho, y habrá que hilar fino si se quiere continuar con el proceso de cambios en el país.

Cuando Capriles se demarca de quienes gritan fraude se coloca como líder de casi 6.500.000 venezolanos que seguro estamos no son en su inmensa mayoría burgueses, oligarcas, vende patria. Así mismo, al no servir de vocero de quienes piensan que todo el que simpatice con Chávez es un loco, mendigo y vividor que no le gusta trabajar, sino por el contrario se plantea que es hacia ese sector donde debe dirigir sus planteamientos para erosionar esa imponente base chavista, pasa a ser un referente electoral en el país al cual no se podrá seguir combatiendo con simples argumentos sexistas o clasistas, sino que se tendrá que enfrentar con resultados claros que resuelvan más temprano que tarde los graves problemas que afronta la mayoría de los venezolanos.

Ciertamente no le va a ser para nada fácil quebrar la relación emocional que el pueblo llano tiene con su líder, algunos dicen y seguramente con mucha razón que es algo que raya en lo religioso, pero no es una situación que permita al gobierno relajarse en su obligación de satisfacer el derecho de toda la población a tener vivienda, seguridad, salud, educación y recreación.

Ahora bien, así como la oposición no ha logrado conectar con esa parte del pueblo el chavismo tampoco, esa sinergia solo la tiene Chávez. Nadie pone en duda que es el mejor candidato del chavismo, pero acá surge una pregunta: Hasta cuándo se podrá seguir ganando?

La historia enseña que ningún sistema paternalista sobrevive al líder, y ese sí que es un nudo gordiano. Si bien es cierto que el pueblo ahora está más atento a reclamar sus derechos y no será sencillo quitarle sus conquistas, una sociedad más justa como se anhela en el país pasa por contar con una base de por lo menos el 80% de la población para hacerla irreversible, misión que un Estado corporativo, burócrata, corrupto e ineficiente ha convertido en imposible.

Al contrario, los números que dan una victoria inobjetable al presidente Chávez permiten apreciar algunos otros detalles, entre ellos: Chávez desciende 8 puntos porcentuales después de 6 años; en casi todos los estados se baja el porcentaje con respecto al 2006, inclusive en Portuguesa donde 70.68% luce como una cifra astronómica se coloca por debajo del 77,06% de las últimas elecciones presidenciales. Además se sigue perdiendo en Petare, y en sitios emblemáticos como Catia y el 23 de enero el descenso ronda el 10%.

No entraremos a profundizar la próxima cita electoral ante la convicción que le será muy difícil a Chávez endosarle votos a personajes como Mata Figueroa, Maestre, Tarek, Rangel Gómez o Arias Cárdenas, sino que vamos directamente al quid de la cuestión: POR AHORA Chávez ajá y luego quién?

En verdad existirá alguien en este país que crea que si Chávez sacó 55%, Diosdado, Maduro, Jaua o cualquier otro pueda sacar una votación que se le aproxime. Y si no está Chávez y se pierden unas elecciones como podrá volverse al poder bajo el sistema electoral sin tener el aparato gubernamental apoyando con todos sus recursos.

Seguro este artículo es inoportuno para este momento de celebración, pero la orden que observamos del pueblo al gobierno es que de inmediato se acometan los correctivos necesarios que profundicen las transformaciones requeridas. Ya basta de retórica hueca que solo sirve para alegrar a la gradería, concentrémonos en implementar la participación de todos los que tengan algo que aportar para la superación de todas las exclusiones.

Otra política es necesaria                  Solo el pueblo salva al pueblo


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