Apreciaciones sobre el 7-O ¿realmente ganamos?

Identificar nuestro proceso de transformación política es hacer malabares teóricos con los dogmas inculcados en la interpretación marxista que hicieron algunos partidos de izquierda venezolanos. Entre otras cosas, porque de economía política hemos desarrollado muy poco, por no decir nada; en tal caso, se trata de construir formas políticas-económicas que sean base para la transformación revolucionaria, lo cual en lo absoluto tienen que ver con imposiciones operativas y/o teóricas que finalmente lleve a la dominación del hombre por el hombre. Tal es el caso del desarrollo político del PSUV.

Se trata de reconocer errores procedimentales, y sobre todo, político-teórico que están a poco tiempo de llevar al despeñadero toda una política social sin precedentes en Suramerica si no se corrige a tiempo. Los resultados electorales del 7-O arrojan un avance importante de la derecha venezolana, que es lo mismo a decir, derecha internacional. Las pésimas gestiones en varias de las gobernaciones, alcaldías y ministerios son algunas de sus causas, pero además habría que agregarle el alejamiento del pueblo de algunos legisladores nacionales y regionales; mal manejo de la organización política de algunos partidos aliados al proceso, manejados para la conservación de espacios de poder regional, donde no escapa lo económico; o anquilosados en la trampa teórica del Stalinismo; clientelismo y burocratismo galopante. Añadiendo otro elemento nada subestimable, como es la confusión entre el estado de bienestar con el socialismo, lo cual indica, que el capitalismo en sus diferentes formas continúa duro en las mentes de muchos venezolanos y venezolanas, creando el peligro de diluir el actual proceso político transformador al socialismo en una mala copia del sistema del capitalismo bueno que actualmente se derrumba en Europa.

Un punto importante en lo visto en la jornada electoral es el gran número de jóvenes entre 18 y 25 años que brindaron su apoyo al candidato de la derecha, dejando en entredicho la información emanada del ministerio de la juventud, acerca del apoyo mayoritario del sector juvenil al proceso revolucionario.

Sin embargo lo más preocupante es como con tan poco discurso político, vacío de contenido social verdadero, sin el carisma discursivo que otrora demostraron representantes de la derecha en Venezuela y con una clara definición de clase por parte del candidato derechista, la diferencia en la victoria sea de tan sólo un 12% a lo sumo, creando este detalle un aire de vulnerabilidad hacia lo hecho en materia social, política y económica hasta ahora, que planteará el escenario de la retoma del poder por parte de la derecha en varios estados del país, hecho difícil de revertir a tan solo 2 meses después del 7-O cargando el lastre del descontento interno en una buena cantidad de estados y municipios.

Construir el socialismo en Venezuela aún está lejos, la vieja cultura política del gruperio, que lucha por consolidar espacios a cuestas de convertir en franquicias los partidos políticos se mantiene viva dentro de las dirigencias que se rehúsan a entender que el protagonismo es equivalente a la participación del pueblo y sus trabajadores en un marco de construcción permanente. Debe abrirse un proceso de análisis y debate para el desarrollo de una nueva forma más efectiva de hacer política en el país, posiblemente no tengamos mucho tiempo antes de rectificar y evitar el desastre que representaría la llegada al poder de la derecha venezolana, que arrastraría consigo a otros pueblos hermanos donde igualmente se llevan a cabo procesos transformadores, todos a su dinámica y realidad interna.

La unidad en la acción debe manifestarse con la amplitud en la discusión, el respeto a la disidencia de las ideas dentro del marco del proceso revolucionario y el respeto a corrientes políticas basadas en programas concisos y coherentes para impulsar cambios donde deban darse. Estamos a tiempo, no nos ceguemos por la luz de la victoria pírrica.


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