Nosotros también somos gente

A mis familiares, a mis amigas, a mis panas que tenían una opción diferente a la mía: los felicito. Lo más importante es que creyeron en la democracia y votaron. Mi respeto para ustedes. Si analizan los resultados han crecido a lo largo de todas las elecciones que se han realizado. Eso es bueno para ustedes y malo para nosotros.

No se ha hecho el trabajo para que ustedes sientan que son parte de este proyecto. Se han cometido errores durante la administración del Gobierno, se han hecho cosas que no han debido hacerse, se ha utilizado un lenguaje que no es el más apropiado.

La política es así. A veces se hacen cosas que no nos gustan pero, no tengo dudas, el objetivo del verdadero político es trabajar por los demás. En los sistemas de gobiernos democráticos, la decisión de las mayorías es la que debe seguirse. Quizá no te guste pero en algo debemos estar de acuerdo para poder avanzar.

En esta ocasión, una vez más, el pueblo decidió darle la oportunidad a nuestro presidente Hugo Chávez para seguir liderando el destino del país. No olvidemos que parte de ese mismo pueblo es el que años atrás depositó su confianza en gobiernos que trajeron mucho dolor a nuestra patria.

Los votos y los apoyos no son eternos. Cada quien tuvo sus razones para haber emitido el voto que realizó y sea cual sea sus razones debe respetarse. Yo respeto las tuyas, respeta las mías. Venezuela es tuya, Venezuela es mía, Venezuela es nuestra. Construyamos juntos la Venezuela que queremos.

Venezuela ya no es el mismo país en el que nacimos. Venezuela ya no es el mismo país en que crecimos. Venezuela ha venido desarrollándose en las últimas décadas a pasos agigantados desde el mismo momento en que cayó el muro de Berlin y muchos pregonaron el fin de la Historia. Venezuela, mientras el mundo se emborrachaba de alegría por el fin de la cortina de hierro, comenzó a andar su propio camino. De salto en salto, de golpe en golpe, de certeza en certeza tenemos hoy una nueva Venezuela.

El primer paso es aceptar que Venezuela no puede regresar a caminos superados por el dolor de nuestra gente. Mientras pocos disfrutaban, muchos fueron invisibilizados. Podría hacer una larga enumeración de cómo unos derrochaban lo que otros no tenían pero ése no es mi objetivo ahora.

La razón fundamental de estas letras es decirte que no puedes ponerte de espaldas a las nuevas realidades que vive nuestra gente: Que una viejita aprenda a leer y escribir a los ochenta años no te hace ningún daño. Que un viejito cobre regularmente su pensión homologada al salario mínimo no te perjudica en nada. Que los damnificados reciban viviendas en lugares óptimos para vivir, quizá cerca de tu urbanización, no hará que tu apartamento reduzca su tamaño o confort. Que un joven goce de mayores oportunidades para estudiar en la universidad no invalida tus títulos ni méritos académicos. Que haya más oportunidades de apoyo a los atletas no cuestionará tus condiciones deportivas. Que existan CDI y barrio adentro en las zonas populares no te limita a usar los servicios de salud que tú desees o sientas merecer. Que se multiplique la cosecha, procesamiento y distribución de alimentos a precios justos no impide que tú escojas el supermercado o establecimiento dónde adquirir tus productos. Que se le entregue un vehículo a una comunidad para su uso colectivo no te obliga a dejar de usar el medio de transporte que estimes conveniente para tu traslado. En fin, el hecho que los invisibilizados de siempre ahora tengan rostro, cédula y voz no te excluye de participar en la construcción de la Venezuela de todos y de todas.

Los medios de participación son diversos, revisa la Constitución Nacional de la República Bolivariana de Venezuela. Sal a la calle, asiste a las asambleas, únete a los consejos comunales. Sólo tú junto a la gente que sufre las mismas cosas que tú, sabe cuáles son los problemas y la manera de solucionarlos. ¡Participa! ¡Aporta! ¡Construye! También te necesitamos a ti. Te reconoceremos cuando entiendas que nosotros también somos gente, que nosotros también existimos, que nosotros también podemos como tú pudiste.

Hermano, sobrina, panita, novio, ingeniero, productor, escritora y millones más: mereces respeto y consideración. Nosotros y nosotras también lo merecemos. Con tus aportes y los míos hagamos más grande a Venezuela para que la disfrutemos ambos, ahora y siempre...



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