Los dos impostores

Gloria al vencedor, honor al vencido. Era el título que querría haber colocado un día como hoy, retomando la frase que el Presidente Chávez ha repetido últimamente.

Pero viviendo en donde vivo, donde esta mañana “no cantó ni el gallo”, me vino a la mente el famoso poema “SI” de Rudyard Kipling. Un poema que los de nuestra generación conocen bien, pues en la década de los setenta aparecía hasta en la sopa.

Un poema, cuya frase “Si el triunfo y la derrota no te imponen su ley, y los tratas lo mismo como a dos impostores….”, viene muy al dedo en este momento. No podemos sentirnos plenamente felices del ansiado triunfo de nuestro candidato Chávez cuando ya conocemos los deseos de seis millones de venezolanos. Por la otra parte, tampoco ellos deberían sentirse plenamente derrotados al saber, hoy 8 de octubre 2012, que mucho más de siete millones de personas quieren seguir y creen en el socialismo como proyecto político para alcanzar la felicidad plena. Pero estoy segura, sobre todo, que creen en Hugo Chávez. Pues se trata de una decisión madurada: lo hemos seguido desde hace 14 años, cuando había que cambiar la constitución; cuando la palabra “bolivariana” cambió para siempre el nombre de la República de Venezuela; cuando enarbolamos una bandera de 8 estrellas haciendo justicia al estado Bolívar; cuando lo acompañamos de alma y cuerpo contra el golpe de estado, y al vencer el paro petrolero; cuando su proyecto se llamaba “democracia participativa” y, ahora, cuando se convirtió en socialismo del siglo XXI, radicalizando la revolución.

No se trata de más de 7 millones de venezolanos que ayer votamos por Chávez. Se trata de que este contingente de personas saben bien cual ha sido y será la misión del Presidente, la gran Misión, la que resume y compendia todas: darle a los venezolanos la mayor suma de felicidad posible.

Hasta ahora el Gobierno del Presidente Chávez ha trabajado denodadamente sobre todo por la población frágil, vulnerable, abandonada a su suerte durante el siglo pasado, la población más necesitada. Está haciendo justicia social.

En este nuevo período, el presidente de todos los venezolanos, de los que votamos por él como de los que no votaron, debe lograr esa felicidad para todos.

Para que las siguientes elecciones presidenciales del 2019, sea quien sea el candidato, no encontremos un país dividido. Pero sí un país con sus naturales y necesarias diferencias, multicultural, plural, pero con la plena claridad de cuál es y será realmente, el mejor camino.

Es un gran reto, una enorme responsabilidad, un salto cuántico que este gobierno deberá dar. Esa sí será la victoria perfecta.

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