Capriles, tú y tu discursito “on line”

La primera cadena nacional después del veredicto de este 7 de Octubre no fue de Chávez quien resulto ganador por mandato de la mayoría y a quien correspondía, fue Radonski aceptando su derrota.

Un discurso muy diferente a los que este señor dio durante su campaña, no se si porque por primera vez dejó de hacer lo que le mandaban o repetir como loro o que habló ante una Venezuela que se le imponía gloriosa y grande e inderrotable y recurrió a un discurso sentimental y llorón, como el que escuchamos.Las lágrimas realmente brotaron de los ojos de sus seguidores, fue un buen discurso, a pesar de que nunca habló de la mayoría, esa mayoría de ocho millones que había triunfado sino de los seis millones que votaron por el. A pesar de querer borrar de un plumazo todas las suciedades que hacía en su campaña hasta el día anterior, como la intromisión en nuestras intimidad y nuestras líneas telefónicas, por no decir, ni hablar de los planes fascistas que dejó en su gaveta obligado por nuestro ocho millones de votos.

Finalizada en victoria la campaña de la Batalla de Carabobo hay algunas precisiones que se hacen necesarias. En lo que respecta a mi persona y cumpliendo mi palabra, prometí pedir disculpas a la patria por mis escritos alertando un final muy diferente, golpista, terrorista y fascista y aquí escribo para presentar las disculpas prometidas aun sabiendo que fue ese millón y dele de diferencia que firmaron nuestra victoria, quien impidió a la burguesía fascista intentar escenarios de violencia y golpista. La palabra empeñada se cumple, antes que nada.

Esta jornada electoral, ya coronada con una excelente victoria y aceptada por el enemigo interno y externo nos deja ante un futuro que debemos evaluar muy bien y donde avanzar hacia la nueva sociedad se hace imperioso. Es una lucha de clases sociales, es una lucha entre dos sistemas, entre el capitalismo y el socialismo, para nada parecido a lo que pasaba en los años de la cuarta donde si encajaría muy bien el discursito rosa de Capriles que mojó tantos pañuelos. Una de las cosas importantes es saber que es tiempo de autocrítica para quienes estamos y seguiremos estando en el mando de la revolución bolivariana. No son dos partidos que pudieran alternarse el poder como lo hicieron tantos años adecos y copeyanos, es la lucha entre dos opciones radicales: entre dos modelos de sociedad, el capital como centro de la sociedad y la nuestra que coloca al ser humano como lo fundamental. Es la lucha de clases.

Quienes conformamos las filas de la revolución debemos hacernos muchas preguntas para ir despejando la maleza que nos obstruye el camino revolucionario. Seis millones de compatriotas votaron por el modelo que combatimos. En las anteriores elecciones fuero cuatro millones.

Seis millones de compatriotas no pueden ser nuestro enemigo. Si algo sabemos quienes militamos en la izquierda es que los ricos siempre son muy pocos, jamás millones. Eso nos dice que debemos conformar una visión realmente socialista, pues cambiar y mejorar las condiciones de vida de nuestro pueblo sin conciencia de clase hace que suceda lo que entreveo aquí: muchos que eran pobres y que dejaron de serlo por la revolución, han asumido la clase media, a la que ingresaron, con sus taras y cargas ideológicas nefastas. Tener un apartamento en vez de un rancho, una profesión antes que ignorancia no pueden nunca hacerme pensar como un nuevo pequeño burgués y terminar tomando posición contra la misma revolución que me libero de mi pobreza e ir a votar por Capriles..debemos evaluar si esto esta pasando.

Es un deber, para pensar en positivo, comenzar estos seis años que nos brinda la victoria, generando políticas hacia estos seis millones de compatriotas que votaron por Capriles: hagámosle caso a su discurso on line donde acepta su derrota y pide que gobernemos para “sus seis millones”, gobernemos para nuestros ocho millones y para los seis millones que votaron por el candidato burgués y que deben ser nuestros, sus seis millones no votan por nosotros porque sean burgueses y capitalistas sino porque están alienados y engañados con una sociedad capitalista, aun no perdiendo la cualidad de seguir manteniendo sus mentiras hipnóticas. Complazcamos a Capriles, gobernemos muy deferentemente para estos seis millones que votaron por el y para los nuestros igualmente.

Este período que nos brinda esta victoria enorme del pueblo consciente, deberá desde ya, empezar a planificar el futuro de quienes van a ir a votar en el 2.019, esos niños y jóvenes que hoy rondan por los doce, trece y catorce años, deben ser lo mas importante a partir de hoy porque son mas de 4 millones que irán a votar en el 2.019, para que cuando finalicemos estos seis años, sus vidas llenas de valores, de estudios y hermosos proyectos de vida, sean el compromiso con la nueva victoria.

No hacer y asumir esta tarea, nos llevaría a una gran derrota. Ninguno deberá engrosar a la lista de los seis millones de Capriles, para el 2.019 ni Capriles podrá tener seis millones para las próximas elecciones y si los tuviese es porque hemos fracasado en lo que nos impone esta revolución.

En seis años el enemigo que es la clase explotadora, debe tender a desaparecer ante la luz de la nueva sociedad socialista.

Para el 2.019 debemos preparar un o una venezolana radiante que enfrente a Capriles, un líder o lideresa que sea un gigante invencible ante la candidatura de Capriles en las siguientes elecciones del 2.019.

Para el 2.019 no bastará un 54 por ciento, debemos avanzar de forma radical a un 70 u 80 por ciento de venezolanas y venezolanos unidos en el sueño de Bolívar.

Es una obligación desmentir este discursito on line con que Capriles acepta nuestra victoria, el no es ni será otra opción que pueda alternar con el chavismo, es el enemigo, el títere de un imperio, de una clase social que mata y oprime, ese el deber fundamental que nos toca a partir de esta victoria: trabajar y trabajar sin descanso para construir la patria socialista por la que andamos luchando.

Mi abrazo grande al pueblo que nos eligió y al pueblo que no nos eligió, ambos son lo más importante de la revolución. Hacerle sentir a quien llamamos majunche, que majunchismo es la enfermedad que sufren por un sistema que los aliena y confunde, pero que en ellos hay un venezolano o venezolana que debe entender, disfrutar y defender, este proceso que llamamos revolución bolivariana.

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