No queremos 3R, queremos más revolución

Escribimos estas líneas cuando ya la Rectora Tibisay Lucena ha anunciado el primer escrutinio, de carácter irreversible, como lo prometió días antes de las elecciones: Chávez 7.860.982 votos (54,84%) contra 6.386.155 votos de Capriles (44,55%), correspondientes al 94,19% de las Actas escrutadas. Si comparamos estos resultados con los precedentes a la elección presidencial del año 2006 en las que Chávez obtuvo 7.309.080 votos (62,84%) y Manuel Rosales, 4.292.466 votos (36,9%), estaríamos en presencia de un crecimiento de 2. 093.689 de votos para la oposición; mientras que, la Revolución Bolivariana, apenas tuvo un crecimiento de 551.902 votos. En otras palabras, el sentimiento opositor crece en mayor proporción que el Revolucionario, en resumidas cuentas, eso es, lo que nos dicen los resultados de estas elecciones de 2012. Podríamos hablar de un estancamiento de la Revolución, o de un deterioro de la misma, o de una reversión o de la pérdida de su visión, en el pueblo revolucionario. Buscar las razones que han llevado a la pérdida de un importante sector de nuestra población, del fervor revolucionario, es lo que se trata ahora. No se trata de traer, de nuevo, aquella propuesta tan trajinada de la revisión, la rectificación y el reimpulso, que solo la cumple Chávez, mientras, sus colaboradores y colaboradoras más cercanas, les entra por un oído y les sale por el otro, como un soplido de viento. Unos pocos días hablando del tema y, luego, se olvidan, como si nada hubiese pasado.

El pueblo habló, se quejó y una parte importante del pueblo chavista, votó contra Chávez, aunque nos suene paradójico, pero eso fue lo que ocurrió. He allí la explicación del crecimiento opositor. ¿Las causas? Nos corresponde a todas/todos analizarlas y asumirlas autocríticamente. Gran parte de esos votos nuevos que rasgó Capriles del Chavismo, provienen de sectores populares y trabajadores/trabajadoras descontentas por políticas de marcado corte neoliberal, implementadas por colaboradores y colaboradoras del camarada Chávez. En esa orientación, bien podríamos ubicar la gestión de la ministra universitaria Yadira Córdova y su directora Opsu, Tibisay Hung, quienes, mientras se enfrentan a obreros/obreras y empleadas/empleados, cercenándoles conquistas históricas de la clase trabajadora universitarias, privilegian su compromiso con autoridades universitarias de la derecha fascista. Cómo no estar descontentos/descontentas con el Gobierno Revolucionario, si el Contrato Colectivo lleva dos años vencidos y el Ministerio del Trabajo lo retiene en su despacho con fines políticos, para que, las federaciones minoritarias de las universidades sean las que se reserven el derecho de discutir esa Normativa Laboral, actuando en contra de la LOTTT.

Lástima que el camarada Chávez no lea Aporrea. Allí se hubiera enterado de las luchas de las y los trabajadores Cementeros por su derecho a la discusión de su nueva Contratación Colectiva, de su lucha contra la burocracia enemiga de las y los trabajadores. De las luchas que viene desarrollando la Unión Nacional de Trabajadores para garantizarles a las y los trabajadores sus derechos consagrados por la LOTTT y la Constitución Bolivariana, frente a una burocracia que, cada día, se dedica es, a amenazar esos derechos y reivindicaciones. Sí así hubiera sido, el camarada Chávez se hubiera enterado que, a raíz de la aprobación de la nueva LOTTT, en contrario a lo que le expresara Osvaldo Vera en aquel acto con trabajadores y trabajadoras de la Central Socialista, CBST, que la aplicación de dicha Ley iba viento en popa, todo de maravilla. “El diputado Oswaldo Vera, miembro de la Comisión de Desarrollo Social Integral de la Asamblea Nacional (AN), indicó este viernes que la fuerza laboral del país se identifica con Hugo Chávez, pues en los últimos trece años los trabajadores han recuperado derechos que fueron eliminados en la cuarta república y han mejorado sus condiciones laborales.” (AVN, 31 ago 2012). En eso resumía el diputado, el balance de la aplicación de la nueva LOTTT, ante el aplauso estruendoso de las y los presentes en aquel acto de campaña realizado en el Estado Vargas. Contrastaba aquel acto, con el realizado en Guayana ese mismo mes de agosto, en que trabajadores y trabajadoras sidorista se dejaron de pendejadas y jaladeras de bolas, yéndose directo al grano y reclamarle al candidato Chávez su descontento, mientras coreaban a viva voz: “contrato, contrato”, hasta que el secretario general de dicha organización sindical, José Meléndez, tomara la palabra y le exigiera a Chávez una respuesta sobre la contratación colectiva de Sidor, la contundencia de sus palabras obligarían al entonces candidato a acceder a sus demandas y responder con su “discútase”. He allí, dos facetas de lo que debiera ser la relación de la clase trabajadora con su presidente. Una caracterizada por ser complaciente, por la adulación permanente, “sí presidente, todo de maravilla”, “todo está bien”, “del carajo”. Otra, caracterizada por la crítica dura, pero que le dice al presidente la verdad, nada le oculta. Como diría el escritor y dramaturgo francés, Jules Renard, “el falso amigo es como la sombra que nos sigue mientras dure el sol”.

Gracias a esta campaña electoral, el camarada Chávez ha podido palpar el sentimiento de descontento popular con su gestión, ese que se manifiesta en la frase “Chávez es muy bueno pero quienes le rodean son pura mierd…”.

Es por ello, que Chávez en su entrevista de cierre de campaña fue muy autocrítico. “Durante una entrevista celebrada el pasado jueves en la noche en el Palacio de Miraflores con periodistas del Sistema Nacional de Medios Públicos y de medios privados, el Mandatario Nacional señaló que una de las fallas de la Revolución Bolivariana ha sido la falta de seguimiento: “Yo creo que es el error más grave de este gobierno, de nuestro gobierno”, manifestó.(…) Para resolver los asuntos pendientes “yo quiero convertir el Ministerio de la Secretaría en otra cosa, un Ministerio como de gobierno, no sé todavía qué nombre le voy a dar” pero sería una institución “con un equipo sobre todo de gente muy joven; la juventud venezolana tiene que cada día ir asumiendo aun más las riendas de la Venezuela nueva y hay mucha gente capacitada, mucha gente que se ha graduado en la Misión Sucre, en la Bolivariana, en la UCV y anda por allí haciendo otras cosas”, describió. “Me voy a poner personalmente en eso”, prometió, para transformar el despacho de la Presidencia “en un gran cuerpo de seguimiento a todas las decisiones del gobierno central”.(Correo del Orinoco, 06-10-2012). En Barinas, fue crítico con su ministerio de las comunas, manifestando no estar conforme con la gestión emprendida en esa área de su gestión. En otra entrevista, fue crítico con la vicepresidencia de lo social, por la lentitud como se desplegaban las misiones encargadas a esa gestión gubernamental. Si nadie lo crítica entre sus colaboradores y colaboradoras, qué más le queda, sino criticarse a sí mismo.

Y ya que habla de nuevos ministerios, como el seguimiento de gestión y políticas públicas, qué tal si creamos uno de crítica a la gestión gubernamental de Hugo Chávez. Un ministro/ministra que, en cada Consejo de Ministros le diga en su cara al Presidente de la República, lo está haciendo mal aquí, allá o más acá, señor presidente. Corrija aquí y allá. Fulanito/fulanita ministra, gobernador/gobernadora, alcalde/alcaldesa aliada, no está haciendo o lo hace mal. Hay descontento en tal área. En fin, un ministro/ministra sin cartera, para no crear más burocracia, que le diga al presidente de la república, las cosas malas de su gestión y en las que hay que corregir el rumbo.

Vendrán las correcciones, como los cambios ministeriales. Consulte camarada Chávez, no se limite a su estrecho vínculo de amigos/amigas, que a todo le dicen que sí. En el área laboral no se limite a la CBST, tan desvinculada de las verdaderas luchas de las y los trabajadores, a la aristocracia sindical; escuche opinión de otras centrales que le apoyaron sin condicionamiento alguno, como la UNT, de Márcela Máspero, muy crítica, pero, al final, consecuente en su apoyo a la Revolución Bolivariana y, como ella, cientos, quizás miles, de dirigentes revolucionarios asediados/asediadas por sus posturas críticas contra colaboradores y colaboradoras de su Gobierno que actúan como el más pestilente de los capitalistas. Propicie el reencuentro con la clase trabajadora, y las/los trabajadores, el Ministerio del Trabajo no puede seguir siendo el mamotreto que es, en la actualidad. Un lugar inerte en que el trabajador/trabajadora no consigue justicia, justicia laboral. Justicia tardía, no es justicia.

Reivindique la Contratación Colectiva camarada Chávez, convoque a la discusión de los contratos vencidos, dé amnistía general a aquellas organizaciones sindicales que no han legitimado sus direcciones sindicales, gracias a las trabas que el CNE les ha colocado para postergar esos procesos.

Eficiencia y efectividad, dos palabras que mucha falta hacen al Gobierno Revolucionario. Planificación y mucho Socialismo, he allí las claves para que la oposición apátrida hoy envalentonada con ese buen resultado para ellos, no regrese y el Socialismo no tenga vuelta atrás…

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