El pueblo eligió su camino

Una vez conocidos los resultados de la elección presidencial, en los cuales depositamos una vez más nuestra fe y esperanza en el Comandante Presidente Hugo Chávez, es bueno que al final de las pertinentes celebraciones y demostraciones de júbilo, reflexionemos sobre los resultados electorales que arrojó la votación. Los porcentajes nos dicen que una buena cantidad de venezolanos no está conforme ni de acuerdo con el proyecto revolucionario. Las motivaciones son variadas, desde los que presentan serios cuadros de disociación psicótica ocasionada por los medios de desinformación, hasta personas que de verdad realizan serios planteamientos y criticas que deberían ser evaluadas en su justa dimensión…

Una vez que celebremos, tenemos por necesidad que hacernos una autoevaluación a fondo, analizando las críticas. Tenemos que definitivamente meditar sobre el aumento significativo del voto opositor, el cual redujo una brecha que en las elecciones pasadas fue de casi un 40 a un 10 %... No darle la lectura correcta a estos resultados pondría en el filo del abismo al proyecto revolucionario en próximos comicios, además de colocar un ingrediente de tirantez al ya difícil escenario político. Por ello es necesario reconocer las muchas problemáticas que aun oprimen a nuestra colectividad. El más notorio y que más impacta es el problema de la inseguridad, gato mañoso al que no se le ha colocado el cascabel.

Este problema, que toca a todos sin distingo de clase social, definitivamente que tiene que ser la punta de lanza en el nuevo periodo del reelecto Comandante Chávez que comienza como carrera lanzada su nuevo mando pues aquí no hay transmisión del mismo.

Ciertamente que se encuentra en marcha una misión que pretende con algunos resultados positivos, cerrarle el paso al crimen. Pero es aquí en donde creo que radica el error. El problema de la inseguridad no se puede solventar con operativos. Para ello tenemos que entender que este problema obedece en principio a una falla estructural de nuestra sociedad. Por ello estimo que es poniendo en manos de profesionales de la criminalística y la sociología, sino la solución de este problema, si el reducirlo a márgenes manejables…

Creo que la conseja nos obliga a no embriagarnos con esta valiosísima, merecida y necesaria victoria de nuestro proyecto revolucionario. Esa conseja nos llama es a analizar los números obtenidos, admitiendo las fallas que hemos tenido en la búsqueda de soluciones…

No podemos dormirnos en los laureles...

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