El día después

La percepción que se nota en el país es clara, gana las elecciones el presidente Chávez, creo que hasta los más conspicuos representantes de la derecha lo saben, tal vez haya algún despistado o inocentón que de verdad crea dos cosas, que Capriles ganará las elecciones el domingo 7 y que hará un mejor gobierno que el que hemos disfrutado estos últimos 13 años, pero serán una minoría.

Pero mi preocupación no es si ganamos, porque de antemano creo que saldremos victoriosos, sino que pasará con ese grupo de personas que votarán por Capriles Radonski y que juran que “hay un camino” y que todo será mejor, cuando anuncien el triunfo ineludible del candidato del Gran Polo Patriótico, y esto lo cavilo por el grado de violencia que se le ve en los ojos en cada concentración cuando se topan con una persona afecta al gobierno, no pueden disimular una carga de odio tal que parece que ven al diablo.

La semana pasada andaba yo en la caravana y caminata, alegre caminata por lo demás, que partió de la Universidad Bolivariana de Venezuela sede Bolívar, en la capital del estado del mismo nombre, montado en mi bicicleta, con mi pequeña cámara de video registrando toda la evolución de la misma, cuando me topé con dos personas, hombres los dos, de unos 40 a 45 años, que estaban mostrando un pequeño afiche de Capriles a las personas que, a pie o en carro, pasaban por la esquina del hospital psiquiátrico; cuando los vi y escuché los improperios que le lanzaban a los chavistas, obviamente los enfoqué…más vale que no, enseguida se me abalanzaron con intenciones de quitarme la cámara, creo que me salvé por la cantidad de personas que pasaban por la avenida, pues no se atrevieron a tocarme, pero me insultaron como quisieron, yo lo tomé con humor y traté de explicarles que sólo cumplía con mi trabajo de periodista pero fue en vano, tuve que montarme en mi bici y seguir.

El otro incidente se dio frente a la clínica Santa Ana, un espacio donde generalmente se agrupan las personas afectas a Capriles. En honor a la verdad solo me dijeron cosas como que “los chavistas éramos violentos” y otras cosillas, pero lo preocupante era la carga de violencia tan exagerada que se veía en las personas, por lo demás, jóvenes y me imagino que decentes.

Por cierto, cuando pasó un autobús con gente con banderas y afiches, del lado opositor salió una piedra que fue a estamparse en la cabeza de una mujer de pueblo quién, habiendo visto la mano agresora, de otra fémina, se bajó y se cayó a golpes, o mejor dicho, molió a golpes a la agresora, pero lo bueno del asunto que nadie más intervino en el pleito y éste no pasó de allí. ¿Tendremos que estar seis años aguantando improperios o divisiones entre pueblo y pueblo? ¿Pasará lo mismo que cuando se dividió a la India o cuando, a la muerte de Josep Broz Tito, se derrumbó Yugoeslavia, con todo el horror de una guerra fratricida? ¿O el gobierno del compañero Chávez pondrá fin a estos enfrentamientos, controlará los saboteos que día a día estamos soportando y se pondrá fin a todas estas amenazas externas e internas que sospecho tendremos que enfrentar?

Espero, por el bien del país y del continente que la oposición encaje la derrota con hidalguía y esas personas que tanto caso le hicieron a los canales privados, sobremanera a Globovisión, a quien le achaco toda la disociación psicótica en que sumergió a buena parte de la gente de derecha, que vean y lean otras cosas, tenemos uno de los países donde mejor se vive, o si no, ¿Qué carajo hacen todavía esos politicastros escualidongos aquí?

Son cosas que a veces no me dejan dormir.

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Bernardo Hernández M.


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