Francisco de Miranda que estás en el cielo

No bastaba con reivindicar el Ilustre Nombre en la historia americana de quien se podría definir en palabras de Julio Verne como «audaz viajero» y aún más, como hombre de ilustración perenne y luchador incansable. No bastaba con que se dejara de presentarlo como «Precursor», cuando un adjetivo tan simple como ese no bastaba para definir a un guerrero como pocos. No bastaba con que, varios años después, una digna obra cinematográfica rescatara su espíritu que algún desubicado cineasta pretendiera enlodar previamente calificándolo de Don Juan sin remedio. Tampoco bastaba una página en la Red de Redes que recogiera su testimonio, contado por él mismo de sus muchos viajes, sin que él se diera cuenta de que su destino final era la Historia.

Y hoy en las proximidades de un nuevo día, en una tierra jamás visitada por él en sus muchas aventuras de guerras y saberes, se le hará un nuevo homenaje convirtiéndolo en nuestro nuevo testigo excepcional de la transformación geográfica del Mundo. Será como otro nuevo Marco Polo que, en lugar de mares, surcará espacios y cuyos testimonios nos ayudarán a planificar nuestro territorio sagrado para ponerlo al servicio del Buen Vivir al que todas y todos tenemos derecho. Así que entonces, no tendremos que seguir soltándole dinero a quien no se debe para que nos haga el favor de mostrarnos nuestro territorio desde el espacio. Es otro más de los pasos, que se harán tan cotidianos como el usar el Software Libre, que nos darán la Independencia Tecnológica definitiva.

Esta noche, como dijo Andrés Eloy Blanco, el Poeta de verbo sensible, se nos muere un año más de Dependencia, pero nace otro año más de Soberanía, que no necesita ser lograda con más armas que las de la Ciencia. Solo a un espíritu cuadrado con lo viejo, con el abominable conservadurismo que todo lo degrada y destruye, se le ocurre asentarse en el pesimismo porque tengamos un nuevo artefacto que será útil como no tienen idea. Sólo a quien se cuadra con ideas abominables, se le ocurre que debemos seguir dependiendo de «los que saben» que destruyen y pretenden darle órdenes a los países cuyos gobiernos se atreven a ser soberanos. Nada de eso: la Independencia será para siempre, no tenemos que esperar a atravesar las alamedas del Progreso Verdadero, ni pedirle permiso a nadie para avanzar. Éste ES el momento.

Francisco de Miranda, que ahora estás en el cielo, síguenos guiando desde arriba, como ayer lo hiciste en la Tierra para seguir siendo libres.

Patria o Patria: NO HAY OTRA OPCIÓN.

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Ramón Jaramillo


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