Entre la negación y la falsedad…

Cojamos nota, la oposición de derecha nos está mostrando justamente lo que nosotros debemos corregir para que la victoria del 07 de octubre sea contundente y nuestro triunfo sea un movimiento telúrico no sólo para ellos sino para nosotros, pues el próximo quinquenio, o profundizamos las transformaciones o nos perdemos. Venezuela se debate no sólo como país entre dos modelos, uno capitalista basado en el egoísmo y la mentira, otro socialista basado en el interés público y la verdad, sino que cada venezolano también tendrá que escoger para sí uno de ellos.

La ideología de la derecha siempre ha tenido este movimiento entre la negación y la falsedad, porque su vida depende de negar la procedencia misma de la riqueza que ellos acumulan, de la prosperidad de la que hablan, del desarrollo económico y tecnológico del cual se ufanan. Y luego que niegan la fuente del modelo que defienden no les queda otra que la falsedad. Una vez que mienten, tienen que mentir todas las veces hasta que por la fuerza de los hechos no les queda otra sino reconocer la verdad, cuando lo llegan a hacer…y los que lo hacen se liberan, como diría Pablo Freire.

De allí que la estrategia de comunicación de la derecha opositora haya sido negar todo lo que ha hecho el gobierno bolivariano en 14 años, intentar tapar las multitudinarias concentraciones en favor del Presidente Hugo Chávez Frías, minimizar algo tan importante para el desarrollo y la soberanía del país como es la puesta en órbita del Satélite Miranda, como lo hicieron igual con el Satélite Simón Bolívar.

Esta compulsión a la negación, en todos los procesos electorales, los lleva incluso a tener que falsearse a ellos mismos, llegando al extremo goebbeliano de creerse sus propias mentiras, de dramatizar la disociación psicótica hasta puntos insospechados para el sentido común, de sentirse víctimas cuando ellos son los victimarios. Ellos desatan el proceso del ciclo de la violencia que vive toda mujer maltratada ante el pueblo chavista y no chavista. Primero es la guerra psicológica, verbal, en la cual una vez te insulto y otra te mimo, una vez pretendo parecerme a ti y otra te desmerezco, te ofrezco las villas y castillo y a la hora de las chiquitas, no te doy nada. En la segunda fase, entro directo a agredirte y mostrarte los dientes, pues ya te tengo supuestamente debilitado, entonces doy el zarpazo.

Poco se ha explotado el arquetipo de la caperucita roja y el lobo. Capriles Radonski es el prototipo del lobo que se viste de abuelita para ir a visitar la caperucita (vestida de rojo) y querer engañarla para podérsela comer. La pregunta es porque se tiene que poner un disfraz. Porque para llegar a ella debe pasar varios obstáculos, entre ellos un cazador (la vigilancia revolucionaria) para poder acezar a su casa, su conciencia. Eso es lo que ha pretendido la derecha opositora todos estos años, eliminar todas las resistencias morales de nuestro pueblo, y ahora pretende dar el zarpazo final. Pero no cuentan ni ahora ni nunca, en las inmensas reservas morales de nuestro pueblo y nuestra revolución. Reservas acumuladas por doscientos años de historia.

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