El caso del copeyano Aldo Cermeño:

LOS ARREPENTIMIENTOS TARDIOS, SI SON DE CORAZON TAMBIEN, VALEN.


Dice la doctrina católica, que uno puede durante toda su vida ser un pecador empedernido, pero si al último momento (cuando llega la pelona), hay un arrepentimiento sincero y de buena fe, uno se salva y no va a parar a las pailas del infierno. Por lo menos eso es lo que me enseñaron en mi niñez y juventud mientras era devoto de esa religión.

Debo confesar públicamente que milité en las filas copeyanas desde 1.959 hasta 1.984 y que dejé de creer en esa “doctrina” después que Luis Herrera, nuestro mentor ideológico, permitió la masacre de Cantaura y despojó del sindicato de Sidor a Andrés Velázquez que había ganado con el 70% de los votos de los trabajadores de esa industria. Renuncié cuando “mi partido” era gobierno. Me coloqué al lado de los abstencionistas del cabeza caliente de Domingo Alberto Rangel (recién fallecido) y no me picó más el sabañón de la política hasta que apareció el Negro Aristóbulo reclamando su triunfo en la Alcaldía de Caracas. (Ahora no lo acompaño porque se metió a afro descendiente).

Coloco “mi partido” entre comillas, pues aunque nunca ocupé un puesto en su estructura, siempre me tomaron en cuenta para la labor sindical, pues había pocos Negros y obreros militando en Copey y los pocos que habíamos justificábamos a la imagen de un partido popular. Así que cuando renuncié a él, nadie se interesó en ello y creo que más bien se alegraron. El Negro Camacho, Yo y dos mas (que ahora no recuerdo sus nombres) éramos los únicos que brillábamos en COPEY, pero como representantes del sector sindical y en los últimos puestos. Llegar a formar parte de La crema de ese partido, era un sueño irrealizable para nosotros.

Durante mis estudios en la Universidad de los Andes (1.990-1.995) tuve el privilegio de conocer al profesor Franz Lee de origen Sudafricano y gracias a él conocí el Marxismo y pude cambiar el rumbo de mi vida y por eso cuando el recién salido de la cárcel, Hugo Chávez Frías, vino a Mérida y en una conversación personal me argumentó que el problema de Venezuela no era racial, sino de clases sociales, le pude entender y enterré mis sueños de fundar un Partido Político de Negros, Indios y Mestizos (NIMEZ) por el cual estuve trabajando durante un año.

Todo esto para justificar el arrepentimiento tardío del dirigente copeyano y exgobernador del Estado Falcón: Aldo Cermeño. Muy conocido en Mérida donde estudió su carrera de Derecho. Lo que no logro explicarme es por que le pone condiciones al Comandante y le pide, algo así como un pacto de Punto Fijo, sabiendo que el Socialismo por el cual estamos trabajando no contempla pactos con la burguesía. Si así fuera nos hubiéramos quedado con AD y Copey que lo hicieron muy bien durante 40 años.

Aun cuando el Comandante está solicitando que después del 7 de Octubre surja una oposición democrática y esta entierre a los factores fascistas que en ella están enquistados, no significa que va a terminar la confrontación de clases, propia de la sociedad capitalista que todavía rige la vida venezolana. Mientras el imperialismo y las clases burguesas actúen como sus aliados, para expoliar y alienar a los trabajadores no habrá posibilidades de paz social. Eso debe saberlo el Dr. Cermeño, alumno como yo de Luis Herrera, José Rodríguez Sáez , Dagoberto González, Emilio Maspero y del Dr. Arístides Calvani (QEPD).

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Juan Veroes


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