Desde Falcón: Aldo Cermeño trata de resucitar…Crónicas del más allá

Aquí en Falcón, las declaraciones de Aldo Cermeño desmarcándose de Capriles Radonski y aproximándose a Chávez no han pasado desapercibidas. Aldo Cermeño es un viejo político socialcristiano que navegó a lo largo de toda la Cuarta República en los lomos de cuanto chanchullo, represión, corrupción y manipulación ocurrió en esos años en el estado Falcón y en Venezuela. Fue uno de los que más y mejor disfruto en Falcón esa aberración de la política que se llamó “La Guanábana” (cinco años con AD, cinco años con Copei y viceversa per secula seculorum). Cuando un personaje de este tenor hace algo públicamente, es porque algo muy malo viene por allí solapadamente, y su acción hay que ubicarla en el contexto político correspondiente.

El contexto político de este momento es el siguiente:

La victoria del Comandante Chavez es inminente.
El cierre de la campaña de Capriles Radonski en Falcón es hoy sábado 29/09/2012.
Los liderazgos opositores se han reunido durante esta semana tanto en Falcón como en Caracas para organizar sus actividades de cierre de campaña, y (con toda seguridad) organizar sus guarimbas y sabotajes a realizarse desde el mismo 7 de Octubre, día designado por ellos mismos como el día D (designación utilizada por los militares para las acciones violentas, como las invasiones), sabiendo ellos que están perdidos.
La oposición ha desplegado una campaña para tratar de descalificar al CNE como poder nacional en materia electoral.
La aplicación de un plan de sabotajes y guarimbas por parte de la oposición tiene un costo político, que lo tendrán que pagar los escalones más bajos de los partidos políticos opositores (o sea, el pueblo llano) mientras los jefes del partido opositor Primero Justicia se posicionan como “lideres” de la desestabilización, en perjuicio de los lideres de Copei, AD, y otros partidos minoritarios y residuales.
Aldo Cermeño lidera un sector del partido Copei en el estado Falcón que está en lucha frontal contra Primero Justicia por el control de los restos de la descompuesta oposición de éste estado occidental.

Como lo declaró el mismo Cermeño en la rueda de prensa: “Hay un momento político…”, momento que un político calculador, alevoso y oportunista como él no puede perder (como no lo perdieron en días anteriores Hernan Escarrá y William Ojeda, tratando de obtener provecho político personal). Y es justamente ayer, el día previo al cierre de campaña opositor en Falcón, el momento elegido por este inefable personaje para desmarcarse de Capriles antes de la derrota inminente.

Cuando Cermeño declara que Capriles tiene tres discursos (o sea, que no tiene integridad, ni coherencia, ni honestidad), que Capriles no tiene ninguna originalidad al tratar malamente de imitar el discurso y las estrategias de Chavez, y le saca a Capriles todos los trapitos al sol, no puede verse eso como un simple salto de talanquera o algo por el estilo, sino como la reacción angustiada de un político cuartarepublicano que ve desesperado como Capriles y sus asesores están botando por la borda todo el capital político que le quedaba a los grupos opositores, pérdida esta que se puede convertir en “pérdida total” si “echan el resto” y se lanzan a la guarimba y el sabotaje tratando de generar las condiciones para una guerra civil.

Entonces, ante la vigente activación del plan terrorista (Plan B de la oposición), Aldo Cermeño se desmarca de Capriles, tratando de alcanzar el salvavidas político que el Comandante ha lanzado varias veces: “Ojala que después del 7 de Octubre surja una oposición racional que reemplace a la ultraderecha…”.

Cermeño trata de colocarse como la “oposición racional” en Falcón, oposición racional que el Comandante Chávez no ha encontrado aquí en estos catorce años de gobierno y veinte años de su aparición como gran fenómeno político de finales del siglo XX y principios del siglo XXI en Venezuela y el continente. Las expresiones de Cermeño buscan establecer un puente político que permita prolongar la supervivencia de una oposición más allá del día D, pues (como buen integrante de la Guanábana Adeco-Copeyana) Cermeño piensa que “hay chance para un pacto”, y Primero Justicia está planteando el desconocimiento de los resultados electorales, como si después del día D no amaneciera otro día. Mientras Capriles se lanza como “jefe de la guarimba”, Cermeño se lanza como “jefe de la racionalidad”.

Cermeño sigue el ejemplo de su “líder histórico” Rafael Caldera, que “aprovechó” oportunistamente aquel momento político generado por la rebelión militar del 4 de Febrero para declarar entre sollozos manipuladores aquello de que "Es difícil pedirle al pueblo que se inmole por la libertad y por la democracia, cuando piensa que la libertad y la democracia no son capaces de darle de comer" (pensamientos estos que él podía tener, aunque estaba muy lejos de abrazarlos). Con su discurso, Caldera creó el bien llamado “Chiripero” y se apoderó de los restos putrefactos de la Cuarta República, como Presidente, claro.

En esta ocasión, Cermeño trata de apoderarse de los restos descompuestos de la oposición falconiana para tratar de posicionarse con miras a las elecciones del 16 de Diciembre y ulteriores procesos electorales, quizás con la esperanza de convertirse en gobernador por cuarta vez. Declarando que “apoya” a Chávez… pero con los ojos fijos en las elecciones del 16 de diciembre, Cermeño intenta erigirse como un “nuevo líder” de la oposición. El desparpajo de esta oposición no tiene límites. Realmente, Chávez los tiene locos.



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