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O papeles sueltos sobre el oficio
Apio verde tuyu, periodista
Por: Nayaurí Jiménez
Fecha de publicación: 01/07/05
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1. No creo que haya una profesión más celebrada que esta. Cada año me asombro de la cantidad de gente diversa que me felicita “por el día del periodista”. La profesión no es la institución, la institución es la felicitación. Y yo siempre me pregunto: ¿Por qué me felicitan? ¿Por qué estudie cinco años en la escuela de comunicación social de la Central? ¿Por qué escribo sujeto, verbo y predicado? ¿Por qué distingo información de opinión? ¿Por las películas donde aparecen periodistas? ¿Por qué todo el mundo alguna vez en su vida quiso ser comunicador social? Yo nunca hice periodismo clásico, digamos informativo, ese de buscar la noticia. Nunca he tenido “fuente”, nunca informantes, ni nada de los elementos estereotipados que conforma el oficio. Digamos que siempre he trabajado la comunicación, lo más cercano al periodismo que he hecho, ha sido redactar noticias para televisión. Una marca indeleble que llevo encima por cierto. No soporto los noticieros televisivos. Imagino que los contadores públicos, quieren recibir felicitaciones por su día, o los odontólogos, o los pintaperiquitos. Pero no, no hay ni buenos días para ellos. Sólo los abogados se nos acercan en eso y hay tantas películas de abogados como de periodistas… Mi abuelita me llamaría mal agradecida, digamos asombrada.



2. Veo en el programa matutino de Ernesto Villegas, un ataja perros entre Alba Sánchez, una ex delfín de El Nacional, que ahora no sé en qué periódico es que está, Aléxis Rosas, un veterano en artes reporteriles, Manuel Isidro Molina, más veterano en asuntos sindicales y comisiones parlamentarias e Hindú Anderi, que hasta donde pude ver y oír, la ví pero no la escuche, porque simplemente no la dejaron hablar. El asunto que les reunía era discernir, en relación al oficio periodístico. El tema despertaba en ellos mucha pasión y la doble moral brillaba en las costuras de algunos planteamientos que se soltaron como perlas, por ejemplo: Alba Sánchez, declaraba su indignación porque al parecer el Ministro de la Defensa, Jorge Luis García Carneiro, les dijo a algunos periodistas durante unas declaraciones, “ya contesté esa misma pregunta” en un tono imperativo e inapropiado, según la colega Sánchez.



3. Son unos nuevos tiempos comunicacionales, definitivamente. La vanalización de la información y lo vanales que son “algunos” periodistas, la muy elemental formación de “algunos” periodistas, elegidos por casting y no por guátaca, ni mérito, ni años de cobertura en la fuente, sino por cómo fotografían ¿Será que no los hemos escuchado, realizar todos la misma pregunta, todos como filas de un mismo dominó? ¿Será que no los hemos visto pegarse en lugares comunes, fabricados en laboratorios: La cubanización, la inseguridad, la corrupción, con mis hijos no te metas? Hay respondones feos y los hay bonitos, según Albita. Ministro de la Defensa harto de la misma pregunta número 82: Feo. Imagino que Teodoro Petkof, en uno de sus antológicos arranques contra periodistas: Hoy en día, bonito.



4. A Manuel Isidro Molina, le dolía una demanda en su contra porque difundió como cierta una noticia falsa. Declara su indignación por lo “exagerado” del proceder legalmente contra un periodista, cuando éste levante falso testimonio contra alguien. Dice que, con publicar al otro día un auto derecho a replica, diciendo “Señores me equivoque, el fulano no estaba muerto, estaba de parranda y en los sótanos de la Disip, no asesinaron a golpes a nadie” bastaba. Es decir que un periodista puede escribir en un periódico que cualquier ciudadano es un asesino, y con que al otro día pida disculpas eso basta y sobra para limpiar con cloro y jabón el honor de ese ciudadano. Las difamaciones no se borran, se quedan y estigmatizan a quienes la sufren, son imborrables. Es imposible garantizar que el mismo número de lectores, leerá al otro día la “disculpa”.



5. No me quedé hasta el final para ver cómo terminaba el programa. Ernesto se salió de su “controlado” papel diario –felicitaciones por delante, reivindicación de la figura del entrevistador que hace este comunicador, sólo con dos elementos: respeto y dignidad- cosa que me agradó porque no creo que la humanización haga daño, y de alguna manera la indignación de Ernesto delataba su amor por la profesión. Retomo la barca que dejé en el río: ¿Por qué me felicitan?



6. Leo con interés que el escultor Fernando Botero, inaugura una protesta pictórica. Quiere denunciar a su modo, los vejámenes sufridos por los presos iraquíes en la cárcel de Abu Ghraib. ¿Será que el arte toma el lugar del periodismo, a falta de periodismo? Los montajes televisivos noticiosos, son verdaderas obras sinfónicas que incluyen teatro, música, luces y sonidos. Los periodistas anclas de los canales de televisión, actores de voz engolada, lágrimas en los ojos, subidas y bajadas de cejas, acento CNN. Los periodistas de grandes medias, siguen a ciegas las órdenes de la “Pre-producción” como si la noticia se pre-produjera. ¿Será que el periodismo tomó el lugar de las superproducciones teatrales a falta de dinero para producirlas? ¿Será que la información es ahora una obra de arte contemporáneo?



7. En Venezuela, existe una publicación imprecedera y descarnadamente actual a pesar de los años. El Techo de la Ballena: Artistas plásticos, poetas, escritores, diseñadores, y pare usted de contar se lanzan a la tarea de editar una especie de catálogo donde denunciaban la violencia, el terror, las desapariciones físicas de estudiantes, obreros y militantes de partidos políticos, durante los años de mandato de Rómulo Betancourt y Raúl Leoni. Los medios de comunicación de la época fueron arma de destrucción masiva contra los miembros del grupo, las agresiones fueron muchas y de toda índole, incluso llegaron a atentar contra el taller donde se imprimía la publicación. Paradójicamente esa democracia y ese periodismo es el enarbolado, añorado y suspirado hoy por los grandes medios actuales, justamente cuando los lectores y espectadores venezolanos, nos hemos convertido en la gran mayoría, en practicantes y multiplicadores de techos de ballenas, por todas partes. Entre la obra de arte informativa y la información obra de arte, tenemos que dejar de dar felicitaciones por el día del periodista y practicar la verdad, ante todo. Estar atentos y buscar ballenas.
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Nayaurí Jiménez


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