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La invasión de los espacios públicos por las corporaciones globalizadoras de los mercados, se nos presenta como una imposición tiránica.
En la Plaza Venezuela, centro geográfico e icono de la unión del oeste con el este de nuestra primaveral Santiago de León de Caracas llevan años acostumbrándonos a la expropiación espacial con diferentes estructuras difusoras de imágenes y mensajes ideologisantes de perjudicial influencia en nuestra convivencia ciudadana. Ya estamos hartos los ciudadanos de no tener una forma legal de expresar nuestro desacuerdo a esta aberración que ocurre de manera implacable con la complicidad canalla de funcionarios de turno que fácilmente se doblan a la voluntad de estas mafias que obedecen los designios de las corporaciones globales. A estas no les importa el ambiente ni la convivencia de los ciudadanos y apelan a todo tipo de engaños para imponer logos y/o imágenes de sus mercaderías, envenenan la voluntad de las personas, tratándolas como simples objetos que incrementen sus ventas y adornan las estadísticas de sus informes a los accionistas.
La Plaza Venezuela es el apogeo de esta actividad sin control y estamos ante la encrucijada de eliminar todas las vallas o mudar la ciudad para otro lado* o plantearnos acciones radicales para contrarrestar la invasión inclemente. Todos los días afirmo esta convicción cuando comparto con los ciudadanos acerca del tema, ninguno se manifiesta ignorante del hecho y hasta afloran los epítetos más insólitos sobre una u otra valla que tengan como referencia a este abuso. Él irrespeto a la condición humana en que ha caído la sacrosanta publicidad que nadie confronta ni puede acercarse a sus reuniones porque son cónclaves donde los sesudos creativos se encierran ha darse la razón sobre las más absurdas ideas que atropellan intencionalmente la sana y amorosa convivencia.
¡¡Basta ya de basura publicitaria!!
*Luis Brito, (Misión Caracas, Abril 2005)
e-mail: bocono@cantv.net
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