Andrés Eloy Blanco, otro gran venezolano

El Poeta del Pueblo nace en la ciudad Cumaná el 6 de agosto de 1.896 y muere en Ciudad de México el 21 de mayo de 1.955. Escritor prolífico y polifacético, Andrés Eloy Blanco cultivó todos los géneros: poesía, cuento, ensayo, dramaturgia, periodismo y humorista. Sus versos ofrecen una mezcla de romance, folclore y autobiografía. Sus famosas glosas populares (palabreos) Angelitos negros, La loca Luz Caraballo, El Limonero del Señor, y las exquisitas poesías Las Uvas del Tiempo, La Renuncia, La Hilandera, Coplas del Amor Viajero y el maravilloso Coloquio Bajo La Palma, son obras ávidamente  leídas, recitadas y hasta se cantadas. Andrés Eloy fue también un político destacado y excelente orador, uno de los mejores que tuvo Venezuela en el siglo XX. Fue capaz de practicar con igual facilidad la poesía social, el artículo de opinión, el ensayo, el teatro y la arenga política. Hasta los cuarenta años la vida de Andrés Eloy Blanco estuvo marcada por la oposición a regímenes dictatoriales por lo que recibió crueles represiones al igual que sus padres, Luis Felipe Blanco y de Dolores Meaño, y demás familiares.  Este cumanés pasó una parte de su infancia, desde los ocho años, en la Isla de Margarita a donde su familia había sido confinada por manifestarse contraria al gobierno nacional, años más adelante  manifiesta su inconformismo junto a sus compañeros estudiantes. En Caracas desde comienzos de la década de 1.910, se incorporó a la vida cultural de la ciudad y en 1.916 recibe su primer galardón literario por el poema Canto a la Espiga y al Arado.

Desde la universidad, donde cursó estudios de derecho, participa activamente en los círculos políticos  estudiantiles y ello le vale su primer encarcelamiento en la temible cárcel de La Rotunda en 1.918. En 1.920 se publica un drama en verso, El huerto de la epopeya, en 1.921  publica Tierras que me oyeron, su primer libro, y en 1.923 obtiene el primer premio con su poema Canto a España, ello le permite viajar a España donde frecuentó diversos círculos literarios. Antes de regresar a Venezuela fue elegido miembro de la Real Academia Sevillana de Buenas Letras,  de pasó por La Habana busca a los escritores cubanos y a los exiliados venezolanos. Fue a partir de 1.928 cuando se fragua el destino político del escritor, ya que es un apasionado y  activo participante en los movimientos de protesta de comienzos de ese año, fue editor del periódico antigomecista El Imparcial y simpatizante del Frente de Acción Revolucionaria. Por sus posiciones revolucionarias fue encarcelado en La Rotunda de donde sería trasladado al Castillo Libertador de Puerto Cabello, y después confinado en Timotes y en Valera. Fueron años de duro presidio y penurias, que las autoridades suspendieron en 1.935 ante el agravamiento de su estado de salud y es entonces que se le permitirle regresar a la capital, pero bajo la expresa prohibición de publicar en prensa o hablar por radio. Estas disposiciones  del gobierno hacen que Andrés Eloy adquiera mayor popularidad.

Como no se le prohibió publicar obra literaria, dio a la prensa un conjunto de textos reunidos con el título Poda, escritos antes de su cautiverio, entre 1.923 y 1.928, pero habría que esperar a la muerte del dictador para que Andrés Eloy Blanco publicara sus primeros libros notables: Barco de piedra, 1.937 y Baedeker 2000 en 1.938,  escritas en sus prisiones y conservada gracias a la diligencia de sus hermanas, quienes en cada visita que le hacían lograban sacar sus textos clandestinamente, estas obras lo confirma como uno de los mejores exponentes de la poesía social del momento. Su carrera política después de la muerte de Gómez tiene su auge con el Partido Democrático Nacional, con cuyas siglas fue elegido presidente del Concejo Municipal del Distrito Federal. En 1941 impulsó la creación del semanario político-satírico El Morrocoy Azul. Participó en la redacción del Código Civil de 1.942. En 1.945 fue electo diputado por el Distrito Federal, y el año siguiente se desempeña como presidente de la Asamblea Nacional Constituyente, tribuna que le hizo inmensamente popular merced a su talento oratorio. Fue ministro de Relaciones Exteriores en el breve gobierno del presidente Rómulo Gallegos, tras cuyo derrocamiento partió al exilio, primero a Cuba y finalmente a México, donde murió en un absurdo accidente de automóvil.

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