Nuestra querida María Lionza

Cuenta el mito que María Lionza era una princesa indígena, hija del cacique Yaracuy, que cuando niña fue raptada por una culebra anaconda y que por pasar su vida dentro de las montañas, ya mujer se convirtió en la dueña de los bosques y amiga de todos los animales salvajes que en ellos habitan. De cierta manera María Lionza viene a encarnar en América a la mitológica diosa griega Afrodita y a la diosa romana Venus, siendo  María Lionza reconocida en Venezuela como la diosa de la paz, el amor, la armonía y la fertilidad; siempre relacionada con lo mágico de las aguas, las flores, los bosques y las montañas. El escultor venezolano Alejandro Colina la concibió en su obra como una mujer desnuda fornida montada sobre una danta con los brazos en alto y sosteniendo en sus manos un hueso de pelvis femenina, como símbolo de fecundidad. En esta escultura Alejandro Colina interpretó que la danta aplasta con sus patas a unas serpientes, en alegorías de la envidia y el egoísmo. Al occidente del estado Yaracuy está localizada la ciudad de Chivacoa, población rodeada por imponentes montañas, siendo en Sorte y Quibayo donde habita la diosa, estas montañas son consideradas sagradas por el pueblo venezolano. Allí van durante todo el año algunos peregrinos, de todo el país a rendir culto a María Lionza, más aún en días de Semana Santa. María Lionza es la  diosa pagana por excelencia del pueblo venezolano por ser ella de origen aborigen y de carácter matriarcal, subsistiendo su culto hasta hoy pese a todas las amenazas religiosas y presiones de muchos gobiernos realistas y republicanos, ello debido a que desde los tiempos de la conquista los indios Jiraharas y después los negros esclavos africanos y pobladores de sus alrededores les profesaban su fe a esta deidad establecida en las montañas del Yaracuy.  La  capacidad del pueblo venezolano para adaptar a  esta diosa a cualquier situación religiosa, política, social o cultural, es lo que ha potenciado su representación de ser la diosa madre de la naturaleza.

María Lionza es actualmente uno de los símbolos del sincretismo religioso, cultural y social más importante que existe en Venezuela, es un culto pagano, tolerante y practicado en todos los estratos de la sociedad venezolana, siendo el 12 de octubre cuando en Sorte y Quibayo se concentra la más alta cantidad de creyentes de María Lienza venida de todas partes de Venezuela y del Caribe que a  rendirle culto en su montaña, realizándose allí el Baile de la Candela; momento cumbre del ritual. María Lienza también es considerada la madre de la raza mestiza, aborigen con español y africana, logrando la armonía y el romance entre ellas, y es así como la población venezolana, a la igual que la de América Latina, esta formada por la unión de negros, indios y blancos. María Lionza es el centro de la trilogía en la corte espiritual venezolana, ésta  conformada por el cacique Guaicaipuro, por el gran guerrero indígena cuando la conquista, y el Negro Felipe, gran luchador durante las guerras de la Independencia de Venezuela. En el culto a María Lienza se incluyen ofrendas con flores, velas, rezos, inciensos, reliquias e invocaciones espirituales a través de médiums, especialmente en Sorte y Quibayo a adonde asisten grandes peregrinaciones para presenciar los bailes en candela y a los médiums que caen en trance y al final no muestran secuelas a los castigos a que someten sus cuerpos. En el culto a María Lionza  predomina la influencia indígena y ello queda en evidencia en gran parte por el vocabulario y los elementos naturales usados en él.

Una persona puede ser católica y creyente en María Lionza, pues en todos sus ritos se solicita permiso a Dios y las cortes de santos y ángeles pidiendo luz, fuerza y protección, por lo cual se consideran los espíritus de las cortes venezolanas emisarios de Dios en la tierra. La influencia de España no se limita solo al cristianismo si no que además se suma el uso de las cartas del tarot y las lecturas de las cartas españolas. Todos los ritos se practican bajo el poderío de la Santísima Trinidad, la Virgen María y María Lionza. El mito de María Lionza afirma que ella vive en la montaña de Sorte, estado Yaracuy, pero que se puede trasladar a cualquier parte de Venezuela en el momento de hacérsele alguna suplica. Los seguidores de María Lionza se confiesan católicos y aseguran que el culto a la Diosa María Lionza es como una extensión de un convencimiento profundo  de que ella ayuda a aproximarse a Cristo y a la Virgen María. 

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