Si Shakira ya confesó, ¿ por qué Capriles Radonski no?

Dentro de esas cosas anómalas que tenemos los seres humanos, está la de negar. Incluso la de negar todo. Sobre todo lo real; sobre todo lo verdadero; claro, cuando lo consideramos malo o imprudente. Porque parece que negar todo es de vivos, no de muertos. No se ha sabido de algún muerto que niegue algo. Todos los que niegan, todo, son vivos. O se las dan de vivos, sin estar muertos.

Se había venido diciendo, testarudamente, que Shakira estaba preñada de su joven defensa central y goleador, Gerard Piqué, quien ha hecho fama por su gran acomodo en diferentes posiciones en el campo, y por un promedio notable de goles y, para colmo, con el alias de “el Dandy de España”. Shakira negaba esa preñez con rotundidad aunque algunos dicen que con una sonrisita sardónica.

Pero yo, que me precio de no ser malpensado, rumiaba sin embargo que era cierto. ¿Pero qué razones podía tener para pensar que no podía serlo? ¿Qué Shakira a los 35 años no debe aspirar una preñez legítima? ¿Qué Piqué con diez años menos, y no obstante gastar tanta energía en el campo de fútbol, no estaba dispuesto a gastar todas las adicionales que fueran necesarias para fines de preñar a esa escultura renacentista? ¿Ah? Hasta que al final lo confesó: “Sí, estoy preñada de Piqué ¿Y qué?” No podía continuar negándolo, por San Policarpo de Smirna, luego de tanto trabajo acumulado (presumo). Pero me quedo con el cosquilleo de que la beldad nuestra fue malinchista. Y debiera Ernesto Villegas venirse con un libro analizando este otro golpe. (Romain Migus, no, porque pudiera traicionarlo el interés geo sexual). 

Pero resulta serio aclarar, que desde que aquel ilustre magistrado obstetra Arriechi, y sin tener siquiera en sus manos un ecosonograma medianamente respetable, dictaminara que los golpistas de abril de 2002 lo que estaban era preñados de buenas intenciones, los hombres políticos pueden quedar positivamente preñados; más que todo, de buenas intenciones, como es natural. Tenía tanta razón el inefable magistrado obstetra aquel, que la segunda buena intención que expulsaron de su útero político, los golpistas, fue el paro petrolero. ¿Se habrá visto más buena intención que esta, luego de la buenísima del golpe con sus engaños asesinos? Aquella justicia de Arriechi negó lo cierto y forjó lo falso. Y con ello se negó él como falso, como abogadesco magistrado, y como cómplice de meditados  crímenes horrendos.

En tal orden de ideas, aquí en Venezuela se ha venido diciendo, en la misma testaruda forma con la que se ha dicho lo de Shakira, que Capriles lleva en su vientre político un engendro, una criatura contrahecha, un plan mal concebido que los especialistas llaman paquetazo neoliberal. En dos platos: que Capriles está preñado pues de un aterrador y fascista paquetazo, coño. Y lo peor para él es que eso lo afirman obstetras de su misma clínica con sendos ecosonogramas en sus manos deprecativas: “Aquí está la prueba indubitable”, vociferan en concierto por todas las tarimas asistenciales…

Y ratificando pues, no ser un malpensado, y en el mismo sentido de la confesa preñez de Shakira, ¿qué razón válida pudiera tener para descreer de eso? ¿Acaso que Capriles no ha tenido apasionadas y promiscuas relaciones (políticas) con Peña Esclusa, con Keslin, con Álvarez Paz, con Petkof, con Leopoldo López, con “sobrecito” Caldera, con aquel cachapón que recomendaba comer alfombras para rendir al espartano embajador cubano, con Ocariz, con Álvaro Uribe, con Aznar, con Rajoy, con Lücker, con Urosa Sabino, ¡con Palmar! y con cuanto bicho pesuñado,  fascista y paramilitar hay por ahí? Entonces, ¿qué de raro tiene que lleve en sus entrañas arañadas ese engendro del que habla Delima, Ojeda y Escarrá (en estricto orden de aparición) y con prueba tan harto contundente en la mano? Pero como él niega patológica y cínicamente todo, lo continuará negando hasta que huela a “cacho quemao”, como ha negado toda la ristra de hechos que le enumerara Blanca Eekhout en la Asamblea Nacional, recientemente, con ese ritmo suyo tan tropical.

Pero se va a quedar Capriles Negación Radonski solamente con las contracciones para fines de parirnos su engendro luego de negarnos que de él estuviera preñado con  tan olímpico cinismo.
Olvídense, que todo acabará con este otro cuento del arañero en Mercosur…      


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Raúl Betancourt López


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