Chávez. Una elección amorosamente racional

La proximidad a las elecciones presidenciales de Octubre 2012, refuerza la necesidad de establecer los elementos diferenciadores de las propuestas electorales que se debaten en el país. Una de ellas, la que suscribo -y como Benedetti asumo que no soy neutral-, se somete a reelección, y para lograrlo no sólo muestra una gestión de gobierno, sino que propone un modelo de sociedad alternativo al capitalismo, la construcción del socialismo del siglo XXI.

Siempre amenazados por los intereses de un modelo que no acaba de morir, y que en nuestra sociedad tiene poderosas raíces, a veces muy bien cuidadas por quienes se mimetizan y en ocasiones hasta parecen ser parte del proyecto bolivariano, es aconsejable estar alertas para identificar las posturas ideológicas de quienes emiten sus opiniones sobre esta campaña electoral y sus resultados.

Tanta introducción la amerita los análisis y resultados de evaluaciones de la coyuntura electoral actual, realizados por la empresa Hinterlaces y presentados por su representante Oscar Schemel. A pesar de parecer muy convenientes al proceso bolivariano, en términos de afirmar –como en todos los casos de las encuestadoras creíbles- que la victoria electoral será del Presidente Chávez, se empeña en asociar las razones de su triunfo al carácter religioso-mesiánico-afectivo del líder, siempre ajeno a la racionalidad.

Ha sido una constante en ese discurso, vincular los avances del proceso bolivariano, a la conducción de un “líder mesiánico, de liderazgo religioso, con permanente comunidad emocional”, restando importancia a las transformaciones sociopolíticas implícitas en la conexión del líder con su pueblo. Es indiscutible el liderazgo del Presidente Chávez, y la cualidad que este imprime a la conducción del proceso bolivariano, sin embargo, resulta un simplificación interesada reducir a ello, los logros alcanzado por la revolución bolivariana.

En opinión de Hinterlaces, los resultados de la campaña electoral atraviesan por su fase definitoria –dada la proximidad de la fecha de elección- sin embargo, argumenta que en esta fase la conducta del elector dejará de ser emocional-afectiva y tenderá a ser cada vez más racional.

Resulta suspicaz que a pesar de anunciarse reiteradamente el triunfo del Presidente Chávez, a lo largo de la campaña electoral, siempre estén presentes “imponderables” que cambiarían las tendencias electorales, cada vez más cerca de la fecha de elección. Primero el “voto oculto”, luego el “evento catastrófico” y ahora la “racionalidad”.

Sin sobredimensionar al mensajero, concentrémonos en el mensaje. En el discurso de la modernidad en el que nos educaron para dar continuidad al modelo civilizatorio que conocemos como capitalismo, lo “racional”-vinculado al uso de la razón- es lo socialmente deseable, las sociedades modernas se desarrollaron cuando la razón superó lo míticoreligioso. Sería interesante revisar entonces hacia donde se dirige el mensaje, y que elementos se asocian en el imaginario colectivo a tales definiciones.

Para quienes defienden el capitalismo como sistema-aunque no lo reconozcan explícitamente- la tecnocracia producto de la modernidad, fundada en los avances de la ciencia y la tecnología al servicio de la reproducción del modelo de acumulación de capital, es la clave para dirigir la sociedad hacia el “progreso”. Esta representada en una clase dirigente “educada”, con vínculos económicos y sociales globales. Léase “Henrique Capriles”.

El socialismo, es desde esa perspectiva sinónimo de atraso, enclave en un sistema superado por la historia, autoritario, que coarta las libertades individuales, desgastado, anclado en un líder mesiánico. Léase “Hugo Chávez”.

Como proceso de edificación de una sociedad alternativa escogimos la transición al socialismo en las elecciones de 2006, hoy debemos alcanzar una nueva victoria electoral que permita seguir andando tras la utopia, que se transforma en realidad día a día, en la tierra de Bolívar.

Todas las encuestas dan ganador al Presidente Hugo Chávez. La reelección presidencial es la reivindicación de un proceso de transformaciones profundas de carácter ideológico, político, económico, social y cultural. Hugo Chávez es un estadista; que ha construido un liderazgo con base a la ejecutoria política de un programa de gobierno; que convirtió en realidades concretas una propuesta electoral de transformación económico social que data de 1998. El socialismo es un sistema de organización social alternativo al capitalismo, posicionado nuevamente en el debate político global por la revolución bolivariana; y observado por el mundo en crisis como la construcción humana que garantice la simbiosis hombre naturaleza. Todo proceso humanista esta impregnado de un profundo amor por los semejantes, no podría adelantarse un proceso de transformación social sin sentir amorosamente la exclusión, la miseria, la desigualdad entre hermanos, como un compromiso solidario que demanda el trabajo colectivo para su superación. La reelección del Presidente Chávez será la reafirmación de la conexión amorosa líder-pueblo construida sobre los avances de la revolución bolivariana, una reelección amorosamente racional.

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