Historia falsificada: Maracaibo no fue fundada en 1529 ni Ambrosio Alfinger fue su fundador

LA FUNDACIÓN DE MARACAIBO

     “Historiador es el que no se atreve

        a decir una mentira, ni deja de

        manifestar una verdad”

 Cicerón

 Este es un resumen de mi posición ante la falsificada historia de la fundación de Maracaibo, que escribí en 4 artículos, que no publiqué en PANORAMA, por haber quedado inconcluso el 4° escrito; pero posición que sostuve en el seno de la Academia de la Historia, institución que resultó de la transformación del Centro Histórico del Zulia, quedando en el presente, como el último sobreviviente de esa institución, quien escribe. Creo que, el afán de sumarle méritos con la adjudicación de más antigüedad, es sencillamente una absurda búsqueda de méritos. Como lo manifesté hace apenas unos dos o tres día, ante preguntas realizadas por una periodista del CORREO DEL ORINOCO, ni Maracaibo cumple 483 años, sino 443, ni fue fundada por el Micer Ambrosio Alfinger, por cierto que ese título de Micer no sé quien se lo atribuyó, pues es un título honorífico de la Corona de Aragón, proveniente del catalán misser, i este del italiano messer, mi señor, otorgado en las islas Beleares a los letrados, lo menos que sería este aventurero alemán. Lo mismo que el título de Adelantado que no tiene soporte alguno, pero que Juan Bessón en su Historia del Zulia, a pie de página, dice que se lo adjudicó Carlos V para que los Welser (Banqueros alemanes) designasen así, a la persona que enviasen a cobrarse deudas, en América. No hai pruebas documentales.

      ¿De dónde parte este error sobre la fecha i el fundador de Maracaibo? Pues de la opinión que tuvieron en el Centro Histórico Carlos Medina Chirinos, Ángel Francisco Brice i otros miembros, influidos por la historia de Juan Bessón de quien todos o casi todos se han copiado, pese a que sus argumentos no resisten un análisis de la Filosofía de la Historia, por no existir testimonios históricos evidente o ciertos. Bessón, el primer tomo de su obra (tengo los cinco tomos originales) en la página 48 dice que Ambrosio Alfinger “declaró fundada una aldea que confirmó con el nombre de Maracaibo”, sin el menor testimonio documental ni de otra índole, además que, cuando rindió algunos informes sobre sus correrías por estas riberas del lago, jamás informó de haber fundado nada. Se presume que pudo hacer un campamento provisional; pero todo es invento e imaginación, crónica que deforma la historia, porque como creía Anatole France, “la crónica deja libre la imaginación y fantasea porque no es ciencia”, con lo cual sucede que, “se escribe sobre historia, pero no se hace historia”. Es el mismo disparate de imaginar o inventar al cacique o Indio Mara que no existió, i más ilógico todavía suponer que el nombre Maracaibo, deriva de cuando los conquistadores mataron al inexistente Mara, los indios decían en español: ¡Mara cayó! I por cierto que Bessón lo describe como a Rocky Stallone, o  a un atleta olímpico, i un ilustrador lo pinta como un Piel Roja del norte, una especie de Toro Sentado.

      Entonces, sucedió que en el mes de agosto de 1965, la Academia de la Historia, presidida por Pedro Alciro Barboza de la Torre i el Dr. Nerio Belloso como Secretario, decretan el día 25 de aquel mes, como fecha de la Fundación de Maracaibo el 8 de septiembre de 1529, i ser su fundador el Adelantado Ambrosio Alfinger.  Era una resolución que tenían en secreto, bien guardada, por lo cual, encontrándome de viaje por Europa, no pude romper la unanimidad del decreto, pues ellos conocían mi mis ideas i de saberlo, hubiese dejado por escrito mi posición. Con Medina Chirinos i Brice, estaban enfrentados a su opinión, Rafael María Baralt, Mario Briceño Iragorry, el Hno. Nectario María, Guillermo Morón i otros, pues la supuesta Maracaibo de Alfinger, que algunos dicen ya era una aldea palafítica que, Alfinger reorganizó i bautizó, la hubiesen visto Alonso de Ojeda i Américo Vespucio, cuando entraron al lago i le dieron el nombre de San Bartolomé (jamás de Coquivacoa, nombre que deslizan los colombianos, para el Golfo de Venezuela), como sí se dieron cuenta de otro conjunto de palafitos junto a una gran laja, que los naturales llamaban Venecihuela, por lo cual el nombre de Venezuela es de origen indígena i no lo tan difundido de Nueva Venecia con terminación despectiva, inspirado en Venecia que, está en el agua, pero no es palafítica. Por cierto que, el adelantado o micer Ambrosio, era un alemán casi bárbaro, ladrón, asesino de indios i otros atributos negativos. Quien más habla del salvajismo de Alfinger, es precisamente nuestro eximio poeta i miembro de la Academia Española de la Lengua, Rafael María Baralt en su obra  Resumen de Historia de Venezuela, conjuntamente con el historiador Ramón Díaz. Dedica casi tres páginas a narrar las fechorías del alemán que luego de saqueos i crímenes por los alrededores de Chinácota, montañas cerca de Cúcuta, fue flechado por los indios i murió al tercer día, i sustituido por Jorge  Spira tan ladrón i asesino no como él. Resumiendo, el sitio atribuido a la “supuesta fundación de Alfinger” permaneció desolado por casi 40 años, cuando Alonso Pacheco hizo la fundación de Maracaibo en 1569 o 70, con todo el protocolo de fundación dictado por España. Luego de languidecer un poco por el abandono, fue reconstruida o refundada por Juan de Maldonado, un teniente de Pacheco, en 1574. Por eso algunos dicen incorrectamente que Maracaibo es la ciudad de las tres fundaciones. Esta pues es mi posición, lo más resumida posible, pero de la cual lo correcto sería rectificar esa fecha, discutir i buscar libremente la verdad histórica i no porque interese que sea un español Pacheco i no un Alemán, Alfinger, sino porque la historia no se hace sobre supuestos i tradiciones sin pruebas, como cuando algunos venezolanos quieren poner a nacer al Libertador, fuera de Caracas.

      Cervantes nos dice que “la historia es émula del tiempo, depósito de las acciones, testigo de lo pasado y aviso de lo presente, advertencia de lo porvenir” i cuando observamos lo dicho al comienzo por Cicerón, nos lleva a lo expuesto por Oscar Wilde: “el único deber que tenemos con la historia, es reescribirla”.

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 Dr. Roberto Jiménez Maggiolo

                            Miembro Titular Sillón XIII

                                  Miembro Honorario

Maracaibo, 8 de septiembre de 2012.

Nota: informe casi similar a esto, ofrecí a la periodista del CORREO DEL ORINOCO, resaltando el error cometido en la IV República, pero prefirió otras informaciones de la Profa. Carmen Bohórquez, que no dice nada sobre esta fecha de fundación i su fundador, pues no está al tanto de este problema.

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Roberto Jiménez Maggiolo


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