La Enfermedad Infantil de la Derecha Venezolana

El diccionario de la Real Academia Española (DRAE) nos comunica que el término “polarizarse” tiene los siguientes significados: “orientar en dos direcciones” y “concentrar la atención o el ánimo en algo”. Estos dos significados de la palabra polarizarse, efectivamente permiten o sirven para entender en algo la cotiniedad política que Venezuela vive desde la década de los noventa hasta nuestros días. Sirve en algo, pero no alcanza para explicar todo lo que acontece en Venezuela. Parte de “explicaciones” y mensajes que baja la derecha o la oposición y coloca en boca de sus dirigentes y seguidores, no debe entenderse como una consecuencia del fenómeno de la polarización.

Recientemente, un sacerdote venezolano comentó la muerte de otro sacerdote en estos términos: "Que allá arriba lo reciban con la misma alegría que de aquí lo enviamos". Gozar la muerte de un ser, no es el sentimiento que la iglesia nos ha pedido que practiquemos frente a la muerte de alguien. Una parte del discurso de la iglesia se sostiene sobre la palabra AMOR y de ahí viene el mandamiento de “amar el prójimo como a ti mismo”. En este discurso, el sentimiento de amor está (aparentemente) por encima de las circunstancias personales. Sin embargo, la otra parte del discurso para poder entender el doble discurso de la iglesia y el de muchos sacerdotes, viene de “sentimientos” como ese que sostuvo un sacerdote sobre la muerte de otro sacerdote en Venezuela. No es la primera vez que un sacerdote o cura venezolano expresa a viva e inteligible voz, su satisfacción (gozo) por la muerte, enfermedad y padecimiento de otro venezolano. Ahí están las referencias muy frescas y no voy a hora de especificarlas. Esos mismos voceros y voceras son los que piden el cese de la violencia, como si estos "sentimientos" de odio y gozar la muerte de alguien, no fuera un bestial acto de violencia. (disculpen la redundancia)

Hace más tres o cuatro años, cuando el gobierno decidió que el aumento de la matricula en educación privada no se diera más allá de un porcentaje, se observaron madres y padres que acudiendo a la lógica de “con mi hijo no te metas”, justificaron el aumento más allá del porcentaje establecido por el Ministerio de Educación y sostenían (muy alegre y gozosamente) que cancelaría el aumento que los privados había colocado inicialmente. Las personas que han acumulado grandes fortuna, siempre aspiran a más. Es una lógica infernal, pero es su lógica egoísta. Esta cosa de actuar contra un mismo, pensando que con eso algo deja de existir o se cae, es una posición totalmente absurda.

Estan frescos también, los #sentimientos" de amargura que muchos venezolanos sintieron y soltaron libremente a través de la red social, para no camparir la alegría de los venezolanos y venezolanas por los triunfos de los deportistas. Estos "sentimientos" de amargura están caleinticos y son facilmente demostrables. Se amargaron por los triunfos porque gozarían sus derrotas.

Hace apenas unos días y por los medios de comunicación escrito del país, pudo leerse una declaración bien destacada por los propios medios en la cual, la Asociación de Profesores de la UCV (APUCV) cuestionaba la decisión del gobierno de pagar la deuda de prestaciones y pasivos laborales con la figura de los “petrorinocos”. Víctor Márquez creo que fue el vocero de este gremio y sostenía que tal medida era inconstitucional y arbitraria. Es decir, este señor que dice ser o es profesor universitario y representante sindical de los profesores sostiene esto con la mayor naturalidad y probablemente piensa (si es que piensa), que este medida es una fiel demostración de la dictadura que nos consume.

Que una medida del gobierno sea inconstitucional para la oposición, no es ninguna novedad porque según ellos; todas las decisiones son inconstitucionales. Es un término que le sirve para todo, menos para el golpe que dieron y el acoso a embajadas. Estas y otras actuaciones violentas nos fueron violentas ni inconstitucionales. Más hacia ayer. Es decir, unos años más atrás; los gobiernos de turnos (AD y COPEI) con Petkoff a la cabeza, admitieron que la deuda de los pasivos laborarles era impagable y le dieron este calificativo también al proceso de “homologación”. Por ser impagable la homologación; los sindicatos de profesores de las universidades autónomas aceptaron muy alegremente durante esos años, la cancelación a media de una deuda y más próximo al siglo XXI, los sindicatos aceptaron los denominados “Vebonos”. A pesar de estos antecedentes; los petrorinocos son para estos representantes de la APUCV una medida inconstitucional y arbitraria. Están diciendo; no tomen los “petrorinocos” porque ese pago no te conviene. No acepte el pago de lo que no te pagamos en nuestros gobiernos. Este petrorinoco (siguen diciendo) es una arbitrariedad y el no reconocimiento de la deuda por parte nuestra, es lo ideal y correcto.

Todo este mar de contradicciones y doble discursos han sido explicado o justificados a través del fenómeno de la polarización y definitivamente es una gran equivocación. Estos discursos, pareceres y dobles discursos no pueden ni deben ser vistos a través de la polarización. No es explicable esta forma de actuar, bajo el lema de la politización de la sociedad, porque la politización es y ha sido una de las cosas más importante acaecidas en Venezuela en la última década del siglo 20 y primera del siglo XXI. La politización de la vida ha permitido un despertar en Venezuela. La exclusión fue una pesadilla y la politización es un despertar de esa pesadilla.

El DRAE no dice que el odio es “una antipatía y aversión hacia algo o hacia alguien en cuyo mal se desea”. Aversión es un “sentimiento” de repugnancia. Creo que esto es mucho más útil para entender o completar un entendimiento sobre estas actitudes que suelen manifestar una minoría de la población venezolana, pero por ser parte importante de los contenidos destacados en los medios, deja de ser un sentimiento negativo y es fácilmente entendido como la gran enfermedad infantil de la derecha venezolana. No es polarización, es una gran enfermedad alimentada desde los medios con odio que vuelve a las personas a colocarse contra ellos mismos y con los fundamentos filosóficos y doctrinarios que le dan sustento a su vida. Un sacerdote alegrándose o gozándose la muerte de otro sacerdote, no es una actitud cristiana. Nada de cristiano y humano tiene ese gozo.

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