Mesa de diálogo de los jalabolas

En la sala de conferencias de un hotel cinco estrellas de la ciudad de Miami estaban presentes algunos líderes de MUD, ampliada con otros sectores de la oposición de la derecha. Esperaban al candidato de AD y COPEI, quien todavía no se había hecho presente en el recinto. Comentaban la ventaja de una supuesta encuesta de reconocido prestigio, consecuencia de la infortunada tragedia de Amuay.  Los jalabolas conversarían sobre el futuro gobierno después del triunfo electoral. De pronto, ante la entrada de Capriles, se escuchó una algarabía y un estrépito, una exultante ovación como la de César a su llegada a Roma,  después de la guerra de las Galias.   El político neófito pidió silencio, dibujando en su rostro una sonrisa abúlica y trasnochada para cumplir con el objetivo del cenáculo.    

    – La idea de esta reunión es que no tengo idea de nada. Pero de algo estoy claro, una vez que tengamos el coroto en la mano, no me pidan la Faja del Orinoco, la tengo comprometida con las transnacionales de los EEUU que bastante dinero me dieron para la campaña.

   – Este carajo jala bolas de  forma profesional –  murmuró a su vecino uno de los presentes. Algunas voces se escucharon en tono de protesta, la cual fue aplacada con una voz que intentó ser enérgica. Sus ojos mostraban una noche de resaca que impidió el estertor  de una voz varonil.

   – Está bien, tal como conversé con el presidente de Fedecámaras,  los empresarios criollos podrán contar con una participación del 20 % y algunas acciones de la CANTV y la Siderúrgica.

    El personaje aludido mostró una sonrisa estúpida, como si hubiese recibido un premio de consolación. Transcurrió un lapso de unos cuantos segundos que fue aprovechado por otro de los asistentes.

     – La Cámara Venezolana de la Construcción te hizo varios donativos en efectivo, además, te pagamos varias propagandas en Globovisión y Venevisión, por eso te exigimos que  privatices la Gran Misión Vivienda Venezuela y nos las entregues sin discusión. Además,  nos prometiste un 30 % de las acciones de PDVSA.

    – Señores este chocolate nuevo tiene buena memoria. A cada quien se le dará lo suyo en proporción con lo invertido en la campaña. Recuerden, soy el candidato de la unidad democrática. Ciertamente, si privatizo la industria petrolera es porque se la entregaré a los privados. 

    Los convocados miraban con estupor cuando al candidato de la derecha se le entregó una pequeña libreta para que hiciera algunas anotaciones que nunca hizo.

     – Capriles, no me vengas con pendejeras ahora, tú me ofreciste MERCAL, PDVAL y los mercados Bicentenarios para convertirlos en un red privada de distribución de alimentos, almacenamiento y supermercados.

   Era la voz de un conocido empresario  cervecero exigiendo  su parte.

     – Tengan calma. Como dice  Shakira en la canción, no hay “cama para tanta gente”…– expresión que fue interrumpida por – no seas bobo, Shakira no, animal, Celia Cruz.

    – Perdón, ciertamente, la cantante de música criolla Celia Cruz. Hemos conversado sobre las privatizaciones, pero es importante señalar que tengo compromisos con varios empresarios internacionales del extranjero y debo hacer la repartición de forma equitativa.

   Algunas cabezas se movieron de arriba hacia abajo, como signo de aprobación de los promesas del candidato de AD y COPEI, en espera de la continuación del discurso. Cuando intentó comenzar una voz lo interrumpió. Si mal no recuerdo, era el presidente reposero del Colegio Médico.

     – Capriles, varios médicos y dueños  laboratorios hemos conversado y te recordamos tu ofrecimiento de privatizar los CDI y los CAT. Con todos esos aparatos podemos equipar nuestras clínicas y fundar otras.

   Los presentes estaban atentos a las palabras del líder.

   – Calma y cordura, como dijo el líder sueco Nerú,  déjenme explicar. Esta mañana, mientras me comía una empanda de carne con la carne adentro, estuve meditando sobre la marcha del gobierno. No se impacienten, todavía no hemos obtenido al poder, pronto les haré llegar la conformación de mi futuro gabinete.

    Un joven banquero prófugo, dueño de un emporio financiero no pudo reprimir  su silencio y lo que pensó lo transformó en palabras. 

    – No me vengas con vainas sifrino de mierda, yo te pedí la presidencia del Banco Central y me dijiste que no había problemas. Para eso te entregué muchos billetes verdes y bastante viajaste en mis aviones para hacer campaña.   

    Algunos de los asistentes sonrieron de la procacidad del banquero fugitivo quien no podía entrar a Venezuela dado sus problemas pendientes con la justicia. La reunión tomaba un cariz de reclamos y en una de esa se paró iracundo un señor con innegable rostro de comerciante israelí.

   – Recuerde candidato, la comunidad israelí contribuyó con su campaña electoral. No olvide, ofreció devolvernos el edificio “La Francia” y la concesión  exclusiva de las minas de oro, diamantes y la explotación de todas las vetas mineras de la región de Guayana y Amazonas.

   Parecía que el fundamento de la tertulia había cambiado y los reunidos lo que hacían era reclamar lo que en justicia el candidato debía entregarles.

     – Una de las cosas más importante es que los laboratorios encargados de fabricar desodorantes abaraten los precios, porque si no, vamos andar como los europeos, hediondos a mapurites. No se preocupen, todo está saliendo bien, la mayoría de las encuestas coinciden en que si no ganamos  llegaremos al segundo puesto. Eso es  bastante significativo y obtendré la medalla de plata. 

   Uno de los reunidos expresó en voz baja a su vecino:

    – Coño, quien carajo escogió a ese bobo jalabola como abanderado de la oposición,  seguro que lo del empate técnico son vainas de Globovisión.

    Si mi memoria  fotográfica no falla la persona que intervino  de seguido y de manera airada era el secretario general de la MUD.

    – Mira Henriquito, yo sé tus preferencia por Briquet y Leopoldo, pero a mí no me vengas con lo mismo que hiciste con la campaña. Me raspaste de la jefatura para colocar a tus favoritos. Me corresponde la presidencia de la Corporación Venezolana de Guayana y si tú quieres, a tus amigotes le das las Areperas Socialistas.

    Un adusto veterano de las lides sindicales de Guayana, algo retaco y gordito, jefe de la causa R al revés, se levantó airado:

    – No seas pendejo, las Areperas Socialistas me tocan a mí, voy hacer de éstas una cadena, que ni la Mc Donald podrá competir. Voy a poner a comer arepas a María Corina y a Borges.

     – Asegúrate que las empanadas que vas a vender, si son de carne, tengan carne adentro.  Incluye en el menú un “sancocho de cabeza de Soapara”  para que los yaracuyanos de Coquivacoa, cuando visiten a Guasdualito, se casen con una guayanesa del Estado Bolivariano de Guyana.

   No soporté tantas burradas y me retiré de la reunión con la certeza que todo sería más de lo mismo: la repartición del país en manos de una cáfila de canallas. Razón tiene mi comandante Hugo, esos rufianes más nunca volverán. 

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