Simulacro del 2 de septiembre

El amor versus la prepotencia

Esto es un reporte personal de lo que observé durante el simulacro electoral del domingo pasado, 2 de septiembre, aquí en un pueblito del Táchira. Fue algo muy interesante. Pasé 13 horas en el sitio de votación, y tuve el tiempo de observar a la gente que vinieron a votar.

Era impresionante verle las caras a los opositores - la mayoría, pero no todos, llenos de rabia y odio, con sus caras largas y narices en el aire, llenos de desprecio por tener que estar en la misma cola con los campesinos y gente de barrio, y como miraban y trataban a los efectivos de la Guardia Nacional Bolivariana y a los Milicianos y Milicianas, como si fueran “perros de ataque personal de Chávez,” y tratando a los empleados del CNE con prepotencia, como si ellos fueran los inteligentes y los del CNE un paquete de tontos.

Era cómico ver cuando un opositor, quien se creía “tan inteligente” al entrar, tenia que enseguida pedir ayuda para votar con el nuevo sistema automatizado, el cual es sumamente fácil y que la mayoría de los campesinos, quienes casi no poseen alguna educación, utilizaban sin ninguna pregunta y sin dificultad.

Irónicamente, buena parte de los opositores quedaron sorprendidos del hecho que el nuevo sistema de votación es muy rápido (el procesos de votación se hizo normalmente en menos de 2 minutos), facial, y eficiente, lo que varios demostraron con una expresión de aprobación después de haber votado. Digo irónico, porque la mayoría de los opositores siempre han pensado que el CNE está bajo control de Chávez, quien los opositores consideran ser una persona ignorante e incapaz.

Eso me llevó a pensar en algo.

Si la oposición llegará al poder, lo que es básicamente imposible, me parece que lo primero que harían es de cambiar el sistema de votación actual, el cual es muy seguro, para utilizar el sistema del pasado, donde los lideres de la oposición podían manipular los votos a favor de quienes ellos decidían. Me preguntaba si los opositores que votaron en el simulacro, y que encontraron que el sistema era muy bueno y transparente, se daban cuenta que estaban votando por alguien (Capriles Radonski) que piensa quitarles el derecho al voto honesto.

La otra cosa que fue obvia, pero no sorprendente, era que la mayoría de los más jóvenes de la oposición, llenos de la misma prepotencia de sus padres, estaban vestidos con franelas que al parecer eran proveniente de EEUU o Europa – no era ropa criolla – y la estrenaban con arrogancia frente a todos presente, los cuales aquí son en gran parte campesinos.

Todo lo contrario, los chavistas andaban con sus niño y con sus sonrisas, tratando a la Guardia Nacional Bolivariana, a los Milicianos y Milicianas, y a la gente del CNE, con gran respeto y amor. Andaban felices, muchos vestidos de rojo, cargando un gran orgullo por nuestro querido Presidente, y no se abstenían en demostrarlo. Muchos, al depositar el boleto de confirmación en la caja del CNE, besaban el papelito, y salían del centro de votación con el pecho por fuera, algunos bailando.

Fue una jornada que podría resumirse en lo siguiente:

Simulacro del 2 de septiembre: El amor versus la prepotencia.

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Oscar Heck


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